Poemas de Ana Maria Rodriguez




Poema Don Cógito Lee El Periódico de Zbigniew Herbert



En primera página
la noticia de la matanza de 120 soldados

la guerra ya duraba mucho
uno puede acostumbrarse

justo al lado información
de un crimen espectacular
con el retrato del asesino

la mirada de Don Cógito
salta indiferente
la hecatombe de los soldados
para sumergirse con deleite
en la descripción del espanto cotidiano

un agricultor de unos treinta años
en una depresión nerviosa
mató a su mujer
y a sus dos pequeñuelos

con precisión se describen
la ejecución del crimen
la posición de los cuerpos
y otros detalles

a los 120 caídos
inútil es buscar en un mapa
la excesiva lejanía
los oculta como una jungla

no estimulan la imaginación
son demasiados
la cifra cero al final
los transforma en una abstracción

un tema para meditar:
la aritmética de la compasión

1974

De «Informe desde la ciudad sitiada y otros poemas» (Editorial Hiperión, 1993)
Versión de Xaverio Ballester



Poemas de Ana Maria Rodas




Poemas de Ana Maria Navales




Poemas de Ana Maria Moix




Poema De La Traducción Poética de Zbigniew Herbert



Como un abejorro zompón
que se posó sobre la flor
hasta que se encorvó el flexible tallo
y ahora se abre paso entre filas de pétalos
parecidos a hojas de diccionario
y se dirige hacia el centro
donde están el aroma y el dulzor
y aunque pescó un catarro
y ha perdido el sabor
aún persiste
hasta que su cabeza golpea
contra el pistilo amarillo

y aquí ya el fin
difícil es penetrar
por los cálices de las flores
hasta la raíz
así el abejorro se aleja
muy ufano
y zumbando con vigor:
dentro me metí
y a quienes
no acaban de creerle
su nariz enseña
amarilla de polen

1957

De «Informe desde la ciudad sitiada y otros poemas» (Editorial Hiperión, 1993)
Versión de Xaverio Ballester



Poemas de Ana Maria Chouhy Aguirre




Poemas de Ana Maria Ardon




Poemas de Ana Istaru




Poema Curatia Dionisia de Zbigniew Herbert



La piedra está bien conservada La inscripción (latín decadente)
reza que Curacia Dionisia vivió cuarenta años
y de su propio bolsillo erigió este modesto monumento
solitario continúa su banquete suspensa la copa
el rostro sin sonrisa Palomas demasiado toscas
los últimos años de su vida los pasó en Britania
junto al muro de contención de los bárbaros
en un castrum del que. quedaron los cimientos y las bodegas

ejercía el más viejo oficio del mundo
breve pero sinceramente lloráronla los soldados de la Tercera Legión
y cierto viejo oficial

ordenó a los tallistas colocar un par de cojines bajo su codo
delfines y leones marinos indican un viaje lejano
aunque desde aquí había sólo dos pasos hasta el infierno

(1969)

Versión de Xaverio Ballester



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad