Poemas de Angel Ganivet




Poemas de Angel Escobar




Poema El Fin De Una Dinastía de Zbigniew Herbert



Toda la familia real vivía entonces en una habitación. Tras las ventanas había un muro,
y junto al muro, un basurero. Allí las ratas se comían a los gatos a mordiscos.
Pero eso no se podía ver. Las ventanas estaban pintadas con cal.
Cuando entraron los verdugos, se encontraron con la escena cotidiana.
Su Alteza perfeccionaba los reglamentos del regimiento de la Transfiguración del Señor¹, el ocultista Philippe intentaba mediante sugestión tranquilizar los nervios de la Reina, el Heredero dormía hecho un ovillo en un sillón, y las Grandes (y flacas) Duquesitas cantaban piadosos salmos y zurcían su guardarropía.
El lacayo sin embargo permanecía inmóvil junto a la pared, intentando confundirse con el empapelado.

(1961)

¹El Regimiento de la Transfiguración del Señor era el nombre de un
cuerpo militar especial que constituía la guardia personal y fidelísima del zar.

Versión de Xaverio Ballester



Poemas de Angel Crespo




Poemas de Angel Campos Pampano




Poemas de Andres Trapiello




Poema El De Ciencias Naturales de Zbigniew Herbert



No puedo recordar
su rostro
estaba de pie frente a mí en lo alto
al final de sus largas piernas separadas
veía
su cadenita de oro
su gris levita
y su flaco cuello
al que estaba prendida
una inerte corbata

fue el primero que nos enseñó
el anca de una rana muerta
que pinchada con un alfiler
violentamente se contrae

él nos introdujo
a través de un microscopio dorado
en la vida íntima
de nuestro bisabuelo
el paramecio

trajo un oscuro grano
y dijo: cornezuelo

instigado por él
en el décimo año de mi vida
fui padre
cuando tras una tensa espera

de una castaña sumergida en el agua
apareció un brote amarillo
y todo estalló en canto
alrededor

en el segundo año de la guerra
mataron al de ciencias
los malandrines de historia

si es que fue al cielo-

quizá camine ahora
sobre largos rayos
vestidos con grises medias
con una enorme red
y una caja verde
alegremente bamboleándose a su espalda

pero si no se fue allá arriba-

cuando en el sendero del bosque
encuentro un escarabajo encaramándose
a una pelotilla de arena
me acerco
me cuadro
y digo:
-buenos días señor profesor
permítame ayudarle

lo transporto delicadamente
y me quedo mirando un rato
hasta que desaparece
en la obscura sala de profesores
al final del corredor de hojas

1957

De «Informe desde la ciudad sitiada y otros poemas» (Editorial Hiperión, 1993)
Versión de Xaverio Ballester



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