Poema Viii- Luz De Luz Te Dice Tu Tronco Extenso de Carmen Boullosa
Luz de luz te dice tu tronco extenso
y tu perfume, tu olor a cándida hierba, a lilas,
a tu boca fresca,
te llama esquivamente por tu nombre.
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Amor Amistad Familia Infantiles Fechas Especiales Cristianos
Luz de luz te dice tu tronco extenso
y tu perfume, tu olor a cándida hierba, a lilas,
a tu boca fresca,
te llama esquivamente por tu nombre.
* *
Tu cuerpo pulsado por sí mismo
es en mis oídos viento claro y fresco,
sonido limpio del cobre y del aliento:
eres tus labios rezumantes de lima,
eres tus ojos recubiertos de bruma,
eres tu mano fina ciñéndose sierva:
porque en ti anida el mar, eres su guía,
y de ti la más torpe raíz bebe su espina:
porque tú eres el viento
y eres también la roca virgen
que muchos metros ocultan.
* *
Noches de velos ariscos, tus ojos:
mi carne, toda un lento eyacularse,
frente a ellos se muere,
se cierra más allá del tacto,
se niega toda puerta,
y como un misterio te encuentra,
dentro de sí,
oración milagrosa,
vedada alteración sin nombre
que me obliga a entregarme.
* *
Lago de dos superficies,
mar suspenso:
todo en la palma de tu mano,
como grano de luz,
con una placidez incomprensible:
no hay tiempo, no hay premura alguna,
eres cuanto espacio es posible:
no hay distancia.
* *
Venid a verme como sufro
Venid a verme los malditos
Los gusanos abren sus mandíbulas
Esparcen mi cuerpo y yo gozo
Las luces llameantes del sol
Entreabren sus rayos los labios
Vertiendo el calor sobre mi cuerpo
Dejándolo vivir ardiéndolo de a poco
Venid a ver este arder.
Mi carne para su goce
Mi orgullo para su látigo
Mi protesta para su cárcel
Mi infierno para su edén
Mi amuleto para su suerte
Mi locura para sus sueños
Mi muerte para su vida
Porque seremos eso Vivos
jamás muertos Enamorados
Pere Gimferrer
«Mascarada»
La cópula no es para mí
más vergonzosa que la muerte.
Walt Whitman
La silueta vuelve su contorno
al que emboscado atisba
las delicias de un cuerpo
de moral desnudo.
Animal saludable
en estado de gracia
¿dónde vive el pecado
sino en la distancia?
Estamos en el bosque,
amor mío,
en la espesura de los años
vividos duramente
bajo la tiranía de las frondas,
en situación de seres vegetales.
Entre tú y yo el silencio
se mueve apenas,
su involuntaria brisa comunica los troncos
y, sin palabras, las raíces
inician la aventura
de la espera anhelante: pasa
por nuestro sueño un leñador amigo
desbrozando la noche,
abriendo para siempre el camino del alba.
A Paco Señor
Oliver,
el grito de la luz
que amo
se ha callado para siempre.
La soledad
me ha desfigurado
a golpes de silencio.
He amado
una y tantas veces.
He soñado
en medio de las noches
el poder de las palabras,
de los besos.
Todo lo imaginado,
¡todo!
pero la luz se ha olvidado
que una vez fue ala,
garganta
y pájaro.
Oliver,
me he sumido
en el turbio canto
de la loca lluvia,
de la derrota.
Voy despacio,
amigo,
muy despacio,
buscándote
en el puerto,
hundiéndome
en la sombra.
De «La Ciudad» 2001