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Poema El Pobre El Sol Y La Luna de María Cristina Azcona



La luna reluce en espejos de agua.
De ingenuo esplendor su grácil figura.
De plata es la media faz que fulgura.
Sutil navega en su eterna piragua.

El sol aflora en carroza leonina
Y de oro pinta la beldad oscura
La noche de irse no lleva premura.
La luna mana su luz mortecina.

Mil trozos de prisma en cien mil guedejas
Agobian, fluido de plata, el paisaje.
La bruma la envuelve y ella se aleja.

Un pobre está quieto y quedo murmura:
?Si Dios no me amara ¿Haría que encaje
Mi esencia en medio de tanta hermosura??.



Poema El Gancho de Margarito Cuéllar



ese garfio confuso que atraviesa el pasillo del camión
y anda por la ciudad cual bulto que no alcanzó a nacer
sostiene en sus instintos la esperanza
existe porque el azar encuentra la forma de ganarse la vida
sostenga en su artificio de metal
el traje para el novio de una pariente rica
o una bolsa de chicles
su biografía conserva un motivo de asombro
pero no ilusionarse/
los ganchos de los pobres son muñones del diablo
su oficio es el barullo de los cines
pasillos con olor a nicotina
cárceles atestadas de borrachos
ese gancho
se resiste a morir de oxidación
la rama que sostiene su renga humanidad
creyó un día florecer
a la salud de cinco dedos felices
pero no
seca como una mariposa o un colibrí en un frasco de alcohol
su destino
es arrastrar el aliento de su mantenedor
desde el filo único de su mano



Poema El Cuaderno De Borges de Margarito Cuéllar



Siempre tengo una libreta con los ojos abiertos para que me descubra las cosas de este mundo. A veces atrapo sólo insectos; otras, una mañana, un lunes, por la tarde, dibujo un pez y el fuego para prepararlo. Mi cuaderno es como un cheque en blanco en el que se multiplica el mundo.
A veces se refugia en un bar o en un café y deja que el bullicio violente sus cuadrículas: ?la guerra se aproxima?, ?explota transbordador en pleno vuelo?.
Mi cuaderno: pedazo de cielo iluminado por el rayo; en sus renglones caben los siete pecados capitales y los tres continentes, la historia de la antigua cultura y la biografía de mis vecinos.



Poema El Alimento De Los Ángeles de Margarito Cuéllar



A Galaver

Tienen algo de pájaros, mas sus espíritus delicados repelen el alpiste. Son la especie más rara en la fauna del cielo. Les dejo en el patio algodones húmedos en leche, hostias de sabores, fruta suave. Los ángeles bajan por la noche. A eces los descubro. La música de sus alas. La fruta intacta en su pulpa jugosa. El patio lleno de plumas. ?Los ángeles comen polvo del paraíso, granos de estrellas?, dice mi mujer. Un ángel de mascota muere de hambre o de melancolía. Una lástima con alas. Tal vez esté en camino una nueva generación de ángeles cuyo metabolismo sea menos etéreo. Ángeles que disfruten lo mismo una pierna de vaca que los dientes de un pez. Una vaca que cante. Un pez que ría como si el sueño de la muerte le mostrara un sendero de luces. Lástima. Imposible encontrar polvo del paraíso; las estrellas que caen no llegan a la tierra. Los ángeles serían sin duda más felices.



Poema Erosonera (viii) de Margarita Laso



qué sabes tú de trepanarme, reno
donde no estás
mis huesos crujen y granizan
sin mordaza
donde no estás
relincha un río hacia mis muslos
y es fresca la lechuga
que lo acoge

no te he olvidado
pero otros ojos son panteras
en el agua
otro es dragón y daga
otro es presa de mi caza

qué sabes tú, reno inútil
quédate mejor entre las reses



Poema Erosonera (ix) de Margarita Laso



la noche ha terminado
y no hay agua que enjuague
tu rastro de mi cuerpo

las cardas de tinieblas
en mis hombros
son el beso de un lago de brea
la brea de un beso de sombras
las sombras de tu oscura saliva

no sé cómo sacarme las huellas
de tus dientes
esos monjes hincados en los muelles del cuello
esos muelles que velan
la huella de la noche

no quiero que te vayas
no me quites la mano que te toca
este gajo jugoso
este toque de pelvis
que no puede borrarte
y que te ama



Poema Erosonera (iv) de Margarita Laso



un ceibo que cuida el horizonte
tiene menos orgullo
que el que orilla tus piernas

un ceibo en tus piernas africanas
matará mi deseo

la cadera cruje como un cangrejo

un crujido en la tenaza de mis huesos
matará mi deseo

trago de ardienteagua
un ceibo te orilla los crujidos
una huella de hollín
los vellos y tobillos
y una equis que enrosca mi cintura

una equis matará mi deseo



Poema Erosonera (i) de Margarita Laso



tuve un hombre y él me tuvo

ahora somos memoria de carboncillo
ciclistas en la siesta de la ceniza
pero tuve un hombre
y él me tuvo

crudo abrió el beso en la yema del pubis
sentó la oreja para oír mi caracol caliente
mientras borrando pecas
hundí la nariz en el musgo tremente
de sus ingles
la lengua para lamer su venar violeta

tuve un hombre
fue pan en remojo su boca de abrir cajoncitos
mordiente su hacer de muslos y mejillas

él me tuvo
fue tristeo de agua mi pecho de dos pozos
crujiente mi hacer de cejas y ranuras

ahora somos memoria de carboncillo



Poema En Los Confines… de Margarita Laso



en los confines de nuestra selva

un hilván de truenos

jolgorio jolgorio

bebes del jarro de una alfarera

bebes y no derramas ni un sorbo de chicha

de las hojas de plátano caen los líquidos que necesitamos

gota a gota

pegan el día con la noche

sujetan la piedra a la mano que muele el camino

y cuando amanece

retiene la luna prendida al cielo como un aerolito

no dejes de beber

amor mío

otras mujeres me han dado su saliva

masticaron también nuestras raíces

bailando

con los pies pintados de huituc

-debo decir- con mis sandalias de carbón que no resbalan

bailando

mientras tomo tus manos



Poema En La Memoria De Mis Sentidos… de Margarita Laso



en la memoria de mis sentidos
canoa el dolor de labios

mi cuerpo sobre el tuyo

mis brazos
turbamar
en tu cabeza

la piel del pecho
rosa
la piel del pecho

tus piernas son las puertas de las mías
tus piernas la piragua

mi boca sobre tu boca
busca la sal de su sexo

como la red pincha las aguas
en la memoria de mis sentidos
se hincan tus dientes

mis labios se espantan beso de peces
mis labios se riegan rosa partida

beso partido
rosa de peces

-no te vayas- te dice mi boca colorada
-no te vayas- te dice la memoria de mis sentidos



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