Poema Soneto Abierto de Jorge Robledo Ortiz



Esta paz ya es calvario, la patria ya no es patria,
Este amor que nos mueve es un amor vacío,
Ya el cielo de los pueblos no se baña en el río
Ni le reparte trinos a la vieja campana.

Ya no hay calor humano en la humilde cabaña
Donde el fogón y Cristo agonizan de frío,
Ya el camino no llega sin sangre al caserío
Ni el pan llega a los hijos sin su ración de lágrimas.

Esta patria nos duele en la sangre, en los huesos,
En las cenizas de los padres, en las cometas de los nietos
Y en la savia que huye escondida del sol.

Nos cambiaron la patria, amigo presidente,
Y, aunque no lo admitamos, ya comprende la gente
Que mientras perdonamos nos secuestran a Dios.



Poema Simplicidad de Jorge Robledo Ortiz



Es tan humano este dolor que siento.
Esta raíz sin tallo florecido.
Este recuerdo anclado al pensamiento
Y por toda la sangre repetido,

Que ya ni me fatiga el vencimiento,
Ni me sangra el orgullo escarnecido.
Mi corazón se acostumbró al tormento
De perder la mitad de su latido.

Ya mi rencor no exige la venganza.
Aprendí a perdonar toda esperanza
Como un bello pecado original.

Llevo en las manos tantas despedidas,
Y en lo que fue el amor tantas heridas,
Que me he tornado un hombre elemental.



Poema Romance De La Nostalgia de Jorge Robledo Ortiz



Tu ausencia me está sangrando
Por la herida del recuerdo.
Mi juventud te persigue
Por los caminos del sueño,
Y cuando estás más distante,
Más cerca del alma siento
Que florece la nostalgia
Sobre el tallo del tormento.

Tu nombre como una espina
Llevo clavado en el pecho.
Y aunque sé que él es la causa
De este cruel desasosiego,
En vez de arrancarlo airado,
Cierro los Ojos y pienso
Que al corazón no le importa
La lógica del cerebro.

Bien sé que ya no eres mía
Y que otro se llama dueño
De ese milagro trenzado
Sobre tus negros cabellos.
Pero si tú y el destino
Cancelaron mis anhelos,
Ni él ni tú podrán quitarme
Este recuerdo moreno.

Recuerdo de aquellas horas
Que ya cayeron en el tiempo.
De esos instantes felices
Que por felices huyeron.
De la novia en cuyos ojos
Siempre vestidos de duelo,
Parecían guardar luto
Riguroso dos luceros.

Hoy no estás en mis retinas,
Pero te tengo aquí dentro,
Como una flor de nostalgia
En la solapa del sueño.
Aún te miro en la quimera,
Te persigo en el recuerdo,
Y siento crecer tu voz
En la selva del silencio.

Primera novia. Imposible
Talado en carne de ensueño.
Amor que dejó en el alma
Perfume de limonero.
Pequeña ilusión de trenzas.
Dulce milagro moreno
Que nos abrió una ventana
A los jardines del cielo.

Romance de la nostalgia.
Vago perfil de un recuerdo
Que se aferró al corazón
Para vivir como un cuento,
Al lado de Blanca Nieves,
De Aladino el Hechicero,
Y de las Hadas Madrinas,
Que miran por los luceros.



Poema Qué Horrible Es El Olvido de Jorge Robledo Ortiz



¡Qué horrible es el olvido!
Ver la mujer amada
Y no sentir que el alma
Se curva de dolor.
Cuando cerca a su nombre
No nos punza la espina,
Ya no vale la pena
Nuestra estéril canción.

¡Qué horrible es el olvido!
Saber que la quisimos
Y que sigue en la sangre
Sin producir dolor.
Cuando nos resignamos
A vivir con su ausencia,
Es porque ha envejecido
Por dentro el corazón.

Y entonces, ya la vida
No vale una canción.



Poema Gracias A Dios de Jorge Robledo Ortiz



Te recuerdo, pequeña, con un amor tan puro
Tan simple, tan sencillo, tan cerca al corazón,
Que estando en esa espina clavado mi futuro
¡Le doy gracias a Dios!

No he podido olvidarte. 0 tal vez, no he querido
¿Para qué iba a olvidarte si tú fuiste el amor?
No me culpes, pequeña, por el no hallar el olvido
¡Le doy gracias a Dios!

Tu recuerdo me duele. Pero es casi alegría
Cuando sangra en el tallo de mi vieja canción
Y por esta nostalgia que es tan bella y tan mía
¡Le doy gracias a Dios!

No me quejo de nada. No reprocho al destino
Que me hubiera quitado mi rayito de sol
Si a pesar de quererte seguí solo el camino
¡Le doy gracias a Dios!



Poema Extravagancias de Jorge Robledo Ortiz



Sin el visto bueno de León de Greiff

Novia del mar:
Te cambio seis veleros
Por las seis letras de tu juventud.
Por tus abiertos Ojos marineros
Te doy un cargamento de luceros
Que me robé en el África del Sur.

Cambio la rubia curva de tus cejas
Por el arco de fiordos que Noruega
Describe al Septentrión.

Te cambio tu sonrisa
Por paisajes de Chipre,
Por la cristalería de Fenicia,
Por la tarde amarilla del Japón.

La cambio por la luna
Que acuatiza en Escocia
Sobre el lago de Tay.
Por el delta del Nilo milenario
Y por los montes de Tehuang-Pe-Chan.

Cambio el clavel pequeño de tus labios
Por bancos de coral,

Por la flora marina de Cerdeña,
De Túnez y Calá;
Por el Dragón bilingüe de los chinos,
Por el perfume gálico de Grasse
Y por los arreboles
Que se bailan desnudos en Hawai.

Por mi bandera de piratería
Cambio la rebeldía
Que curva en media-luna tu capul.
(Mi bandera, señora,
Tiene un gato de Angora
Sobre un cuartel azul).

Te encimo mis púnales,
Mi pipa de nostalgias,
Mi tedio de español.
Por tu clara belleza castellana.

Te doy el Mate Nostrum en la infancia
De un blanco caracol.

Y si esto no es bastante,
Si algo falta,
Te doy para que abroches tu sandalia
La burbuja del sol.

Solamente dos cosas
Te cambio sin ventaja:
Tus besos y mi amor.



Poema Esta Ruana de Jorge Robledo Ortiz



Esta ruana de estirpe montanera
Abrigó el corazón de esos arrieros
Que encendieron la noche de yesqueros,
En una cualquier fonda caminera.

Ella les dio calor a los primeros
Retoños de esta savia de mulera
Y sirvió de cobija y de bandera
A un paisaje viril de sietecueros.

Esta ruana, ya vieja está tejida
Con los hilos que antaño dieron vida
A un pueblo de talante aventurero.

Por eso cuando abriga el esqueleto,
Se siente que por dentro y en secreto
Pasa con rumbo a Caldas un abuelo



Poema Verwisch Die Spuren de Jorge Riechmann



Me han hablado del poeta
que se arroja ácido a la cara durante los recitales
y escribe en el cielo preprogramado de California
con humo de aeroplanos

y me impresiona la calidad de esta ética laboral
tan a la altura
de nuestros tiempos de paleocapitalismo posmoderno:

todo por la patria
por el patrón
por el poder
por la poesía…

pero me temo
que ni siquiera con tanto sacrificio
consigue durar más de diez segundos en los telediarios.

Prefiero
otra estrategia lateral, contraria:
escribir en la arena
y hablar en voz muy baja
para que tú me oigas.

Borrar las huellas.



Poema Tomo Café de Jorge Ricardo Aulicino



¿Estoy preso de mi dolor
o miro un papel de diario en el balcón?
¿Estoy muerto y miro absorto lo intranscendente?
¿O estoy preso en mi papel y miro mi dolor?



Poema Preferiría Hablar De Otro Modo de Jorge Ricardo Aulicino



Como quien con la uña saquea una pera
así creyó que saqueaba la realidad;
en verdad dijo que las lluvias no lo contenían
y que las flores de jacarandá no lo contenían
y sintió como ráfagas en los techos
que la realidad vaciaba en el terreno verdadero, el
de las metáforas.
Empezó de nuevo:
como campanas que suenan en otra región
un ángel descendió sobre él y le dijo
nada queda de ti infeliz porque
creíste guardar tu tesoro de las analogías
y en verdad custodiabas una pista de maniobras abandonada
donde crece el cardón, azotan los alisios
y hay un como un rumor -gritos de amor- en los hangares vacíos.



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