Poema El Séptimo Arte de Alfredo Lavergne



Las siluetas de las grandes capitales cantan
Un período de precalentamiento
Silbatos Pataleos Aplausos.
La ejecución del repertorio
El vigor El estilo La tradición
Y algunas notas de espectáculos anteriores.
Cada político envía la copia
De otro canto De otro hombre
Aplausos Aplausos Aplausos
Y hay un ritmo
Para que cada boca beba en una mano.



Poema El Puente de Alfredo Lavergne



Este poeta Con otros ¿ En otro centro ?
Sin la libertad y la igualdad
Que también nos azotaron.
Con el país de la retrospectiva
Con la obligación de tomar posición
Con rima
En los versos colgantes de la memoria.
Entre uno u otro
Lector
Para compartir con ellos
Este continente donde hemos cumplido
Cinco siglos
Los transterrados.



Poema El Peregrino Y La Velocidad de Alfredo Lavergne



Cuando viajo
De festival en festival
Por rutas Senderos Caminos
De señal en señal
De pista en pista
De aldea en aldea
De capital en capital
Leo.
Saco la cabeza
Por la ventana del vehículo
Y el camino se simplifica
De luces De sombras
Y la memoria recibe las sabrosas pinceladas
De los árboles.



Poema El Mirador de Alfredo Lavergne



¿Dónde está la identidad que no encontramos?.
En la desposeída En la modesta En la consumista
En ningún lugar
O en la ciudad
Suelta de cuerpo Portátil Traducida.
¿Dónde la carne y el hueso de esta visión
Distinta a todo lo anterior?.
Este otro poeta Este yo En otra Letra
En esfuerzo En ánimo En enfrentamiento
Por segunda vez
Sale Busca
Otros hombres Otros antecedentes Otro mirador

Montreal y el puente
Donde me detendré a meditar acerca de mí mismo
Y de los pequeños triunfos de mi pueblo perfecto.



Poema El Destino Del Arte de Alfredo Lavergne



Sobre su caballo venía en una pata
y ejercitaba la vitalidad del hecho creado.
Luego fue el temblor, el crepúsculo y hoy acantilados.

No lo duden,
fueron naturales obstáculos
y la disciplina arbitraria del hombre.

Si les parece que comenzó con el instinto,
no olviden que aprendió a criticar

En las calles

En los particulares trece o equis charcos del criollismo
En los nuevos éxtasis del tránsito de los cerebristas
En la fragilidad del doble palpitar de las esquinas
En la tranquilidad que se anudan las sombras
En el sosiego que acecha en la materia
En la tregua que se funde en la vereda
En el armisticio que acentúa la niebla
En la pluma flotando en la poza
En los postes clavados al cielo
En los grillos que atraviesan
En su pecho de adoquines
En los neones que cambian de rostro
En los silbidos que penetran al sésamo
En los matorrales que se echan en el césped
En la cintura visible de la versión de los periódicos.

Luego,
el arte se presentó
a las estrellas que tumbaron el hacha de las cigüeñas.
Allí encontró un punto, un cabo, una realidad lejana
entre sitios eriazos y rodillas afaroladas.

Así,
se forjó lentamente el proceso artístico de América

Por caminos que son hilos que toman el pulso
Por rutas que sacuden la rodaja de la distancia
Por senderos que rumorean viejas heridas
Por los accesos al beneficio propio
Por el sueño adiestrado por el miedo

Por las formas o los garfios de la moneda
Sus viajes
Estas imágenes Estas apariencias Estas estructuras.

Y murmuran,
que todo ocurrió
para recordar al antiguo ser coloreado de fantasía
o en el equipo que ama al maestro
o en los escaparates de revistas sin puerta de escape.



Poema Retrato Del Ayuntamiento de Leonard Cohen



Los diamantes de la culpa
Los papiros de la culpa
Los pilares de la culpa
Los colores de la culpa
Las banderas de la culpa
Las gárgolas de la culpa
Las espinas de la culpa

Escuchad, dice el alcalde, escuchad a las avecillas de los bosques.
Cantan como hombres encadenados.

* *



Poema El Avión de Alfredo Lavergne



Por fin creo en algo
Gritó el mortal
Y se formó un movimiento en su cabeza.
Con él
Todos los inventos del exilio bajaban del cielo
Los técnicos Los estilos Las reglas generales
La artesanía El arte Las características propias
El certificado auténtico y la memoria tergiversadora.
Gritaba como hombre imaginado que no se arrepiente
Mientras destrozaba el pasaporte y el retorno.



Poema Discurso de Alfredo Lavergne



Que no me conocen y no comprenden
Le dije a un amigo un día:
Cuando leo No regreso Nada cambia
Si estamos a favor de signos
O en contra del asedio de un villorrio.
Con la realidad de las cosas
O con terribles
Tiranos Colaboradores Cooperantes
Y digo que he protestado A los libros
Con los cuales comparto mi rastro
Y los saludos que envía la madre naturaleza.



Poema Después De Jauja de Alfredo Lavergne



Soy feliz
Porque mi cuerpo busca su centro interior
Porque cambian de voz y los reconozco
Porque no soy de vuestras arengas
Porque nací en la inexactitud
Porque estorbo
Entre las máquinas de este fin de siglo
En esta década que lleva al crematorio
Al Homo cum industria Oh presente
Soy nada Soy nadie Polifemo Ulises
Vengan a mí los navíos
Que ya no se acusa por traicionar a la tierra.



Poema Comedia Ilustrada de Alfredo Lavergne



Ni soledad Ni muerte Ni culpable
Porque nacemos para distinguirnos
Porque nos resbalan las influencias impersonales
De nuestros anteriores manuscritos
Y las viejas aclaraciones que creímos nuevas:
«La poesía no es a la palabra
Ni rito Ni culto Ni ruina».
Las bravas mezquindades Los bravos necesitados
Serán los errores de ortografía en esta futura cima
En esta escalera de la estructura que conduce al dolor.



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