Poema Geógrama I de Alfredo Lavergne
Las líneas serpentinas
de las cosas
del invernadero.
C
a
e
n,
sobre nuestras rosas.
Amor Amistad Familia Infantiles Fechas Especiales Cristianos
Las líneas serpentinas
de las cosas
del invernadero.
C
a
e
n,
sobre nuestras rosas.
OJOS…………………………………………………………………… Normales
PELO…………………………………………………………………… Normal
PESO…………………………………………………………………… Medio
ESTATURA…………………………………………………………… Media
CARACTERÍSTICAS ESPECIALES……………………………… Ninguna
NUMERO DE DEDOS……………………………………………….. Diez
NUMERO DE DEDOS DE LOS PIES……………………………… Diez
INTELIGENCIA…………………………………………………….. Normal
¿Qué esperabais?
¿Espolones?
¿Enormes incisivos?
¿Saliva verde?
¿Locura?
* *
Oh agua.
Mientras por ella avanzo
A ella alabo.
Tres jóvenes parejas subieron al tren.
Una se abraza e ignora al inspector
La otra se amarra de las manos
La tercera se acaricia y baja la cortina.
El vehículo avanza a toda velocidad
Hacia la estación que me interesa.
Un poco de fiebre en la quinta vértebra.
Tal vez esta línea imaginaria cercana a las desordenadoras,
o el azur egostático por esos latidos anónimos
o la terapia de vivir sin Dios por una la lectura en el Café.
Hoy se hacen escuchar con sigiloso ritmo
Hoy están descascarándose los maceteros
y los turistas tras la catarsis sólo son viajeros ilustres:
De la rosa a la vena diferente a los puños
a todos los crímenes al silencio al espectáculo
a los cursos de etiquetas al juego al tan-tan
a los sinónimos a las clases de sordera a la nada
a la voz catedrática al grito manual y al verso oficial.
Una vez más a la prepotencia de los marionetos
al bar latino a las tablas de la impunidad
a la divinidad de la transparencia al pañuelo largo
al coqueteo minimalista al vicio del panfleto
a los de la escuela de categoría al In Memoriam
a la predisposición de la medalla al plagio europeo
al riesgo de las almas feroces al espejo que no condena
al letargo del absoluto a la probabilidad del cóctel
al cosmético inglés a la técnica con su meta
a los espíritus ajenos y al enfrentamiento con el reflejo.
Otra vez de las cadenas al críptico de la intemperie
a la venia de papel a las metáforas camaleónicas
a las imágenes barrosas a las líneas de porcelana
al panfleto al trabajo voluntario al casto Don Juan
al taurino barroco al franchutismo sin torre
a la oda al verde oliva a la seguridad de la inspiración
al goce de las renuncias a la armada ajena
al campanario del exilio al ya pasó el hambre
al escondite pedante y a la aparición diversionista.
A ese lugar un poco más intimista
Al altoparlante que imitó nuestro acento
A la fecha no indicada en la realidad
A los champiñones proféticos
A las pantallas curriculares
Al canto a sí mismo que encerró a otros
y ahora a la globalización de la rosa.
Porque es tiempo y tiempo fue la herida.
Porque talento y cultura fueron dardos anecdóticos.
La palabra soportó el peso metálico del boleto
La poesía no esperó al lenguaje en el horizonte
La voz viene entre el ritmo con sigilosa ancianidad
Y si este poeta se equivoca:
Porque aquí no está Dios.
Culpable será el pavo real,
que con su forma simpática
está en vías de exterminio.
Si alguna vez debe considerarse
Que fuimos maltratados.
Si finalmente no pasas
Por la fuente de la honra y el honor.
Si alguien te critica
Por no gritar… Viva la muerte.
Si alguna vez cuentan a tu gente
El embeleso Los descuidos Las cosas naturales
Y por miedo dudas de tus manos
Del aire De la tierra Del agua.
Pregúntate A quiénes o a quién Engañas
Y no
Quién pretende en la inmensidad del mar vencerte.
Bajo el cielo contaminado de América
Un error de la chatarra
Carga hacia la izquierda su volante
Se desliza entre un camión y un autobús
Acelera hacia la derecha para alcanzar la limosina
Que va adelante
Decidida a continuar
Con la posesión
Del lujo De la Panamericana De las tres vías.
En este continente han cumplido cinco siglos
Los transterrados.
En la cintura trenzada de estos versos
Llevo la joya banal
La mal ubicada ciudad
La tierra natal
La tierra que produce emigrantes
La tierra que se empobrece con el destierro
La tierra que te oprime dentro de sus muros
La tierra de exilio existencial
La tierra con su arena
Y es otra la urbe donde aprendemos
La diferencia
Y la necesidad de abandonar su lectura.
¡Poemas! ¡Surgid!
¡romped mi cabeza!
¿Para qué sirve un cráneo?
¡Ayuda! ¡ayuda!
¡Os necesito!
Ella se está haciendo vieja.
Su cuerpo le dice todo.
Ha dejado a un lado los cosméticos.
Ella es una prisión de la verdad.
¡Haced que se levante!
¡danzad los siete velos!
¡Poemas¡ !silenciad su cuerpo!
¡Hacedla amiga de los espejos!
¿Acaso he de ponerme mi capa?
¿vagar como la luna
sobre cielos y cielos de carne
para partir de nuevo en la mañana?
¿Acaso no puedo fingir
que cada vez se vuelve más hermosa?
¿ser un convicto?
¿Acaso no puede mi poder engañarme?
¿Acaso no puedo vivir en mis poemas?
¡Deprisa! ¡poemas! ¡mentiras!
¡Maldita sea vuestra débil música!
¡Habéis dejado pasar a la artritis!
Tú no eres un poema
Eres un visado.
* *
Y si no partí Y si no sé adónde voy
…Y si alguna vez estuve en guerra
Por un poco más
De papel Por el grito de mi tinta Porque sí.
Es porque soy un hombre que camina
Y el poeta que no viaja para juzgar su brevedad.
Sino para descubrir
Que la tierra es madre a sí misma
…Y no fue porfía Ni nobleza Ni espíritu poético
Sino por
Esta incertidumbre Este salir Este sueño
O quizás por este lenguaje oscuro
De fin de Siglo XVIII.