Poema Yo Soy El Fuego Oscuro Que Penetra de Ricardo Peña



Yo soy el fuego oscuro que penetra
tu bosque de alas y esmaltados peces.
Yo soy la clara sombra proyectada
sobre tu sombra de silencio y muerte.

Soy la tierra que abraza tus rodillas,
la exaltación de tu garganta en llamas.

Oigo cantar, por dentro, el agua de oro
que corre entre los árboles; los pétalos
del aire en la espesura; el murmullo
de hogueras en un mar, raudo de miedos.
Oigo cantar las flores, y mis labios
respiran el perfume de sus alas,
enlazadas al silbo de tu muerte.



Poema Tu Soledad Y La Mía No Viven Hoy Un Mundo de Ricardo Peña



Tu soledad y la mía no viven hoy en el mundo
de insospechádas flores, de recónditos cielos?
Tu cuerpo sombra de agua,
no alienta un mundo nuevo?
Tu alto pecho helado, tu cuerpo, abierta planta
de animales nocturnos,
cual resplandor de humo,
cual corazón del alba y que descubre un pecho
dulcísimo de mi sombra?

Se acentúa el silencio y la angustia declina.

Una estela de cánticos se eleva y expresa
cómo es de leve y pálida tu alma matutina.



Poema Tan Sólo de Ricardo Peña



TAN sólo sonreíase
cuando yo la miraba.
No me miraba nunca,
sólo yo la miraba.

Andaba lentamente
por las nacientes albas.
No me besaba nunca.
Sólo yo la besaba.

Hundíase en los bancos
de las nocturnas aguas.
No me inculpaba nunca.
Sólo yo la inculpaba.



Poema Sueño Morir Cada Hora de Ricardo Peña



SUEÑO morir cada hora
frente al rumor de su frente.
Sueño que muere en mis labios
la luz de aquello que siente.

Mil lenguas cubren de oro
la soledad de su cuerpo.
Niños con alas de nieve
cubren su pecho por dentro.

Ángeles malvas recogen
su cabellera en mis labios.
Mi cuerpo, el suyo, asombrados
cual hilos de oro de un cántico.

Mi cuerpo, el suyo, enlazados
cual vivos troncos en llamas
que un viento azul agitaran,
caliente en mieles y nardos.



Poema Qué Sombra Invisible Es Esa de Ricardo Peña



¿QUÉ sombra invisible es esa
donde tu rostro aparece,
abierta flor que en el aire
inmóvil está y se mueve?

¿Qué nuevo arroyo de sangre
abre sus márgenes breves,
donde tu pie, lirio grande,
hunde sus alas de nieve?

¿Dónde tu imagen se pierde
-niebla dispersa en mi frente-
y las venas de tus pechos
son más augustas que mieles?

Dónde tú y yo, sal de besos,
sorbemos la misma suerte:
tú, cual la sombra que nace,
yo, aquel arroyo que muere.



Poema Oh, Blanca Flor Intacta de Ricardo Peña



Oh, blanca flor intacta.

Abierta y ya cerrada, Trasplantada
tan sólo por mi sueño.

Cómo, cuando alcanzarte?
Adónde enamorarte?

Qué puedes tú desear
hoy que vives el gozo de aquel cielo lejano?

Hoy que encierras las nieves invisibles
de tus canciones altas?



Poema No Sé Que Dulzura Vierte de Ricardo Peña



NO sé qué dulzura vierte
tu soledad. Hay un eco
de rosas que nunca tuve
junto al rumor de tu pecho.

Es como el canto de un pájaro
que se recoge y en su vuelo
va despertando en el aire
lirios, cristales, luceros.

Sigo escuchando en tu pecho
no sé qué voz. Hoy el viento
es como un ángel que pasa
Con los labios entreabiertos.



Poema Máscara Niña de Ricardo Peña



la luz despierta la montaña.

No has muerto todavía.

Brillan tus ojos, tu cadáver arde.
Tu cabellera -espada que traspasa el aire.

No has muerto todavía.

Brillan tus ojos, tu cadáver arde.
Traspasan mi cerebro, fuego, grito, aire.



Poema Las Flores De La Noche Se Entreabre de Ricardo Peña



LAS flores de la noche se entreabren
con sólo aproximarse tu hermosura.
Qué olor a jazmines en tu pecho.
Que de manos abiertas en el aire.

Como tú los despiertas van mis ojos
perfilando montañas, ríos, valles.

Quisiera ser el aire que destruye
tu cabel!era ardiente frente al alba.
El sueño de una noche, un copo de alas,
la transparente música del agua.

Quisiera ser aquello que acaricia
un instante no más tu carne pálida.



Poema La Piel Azul De Tu Sonrisa de Ricardo Peña



LA piel azul de tu sonrisa, el fuego
de cada estrella, de cada flor dorada.

Emerge el canto de tu cabellera.
Emerge el sueño y la voz perdida.

Pienso que todo lo que tú trajiste
no ha muerto todavía.

Está en la flor del aire. Está en la flor
del fuego.

Golfo de luz apenas perceptible.
Arca de sal apenas entreabierta.

Mas, cómo habría de morir
lo que nevó tu sombra,
lo que calló la angustia de tu Muerte?



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