Poema Como Una Pausa De Resaca… de Ricardo Hernández Bravo



Como una pausa de resaca,
donde el día es sólo víspera
de otra noche para la quema,
un sexto sentido nos excluye.

Femenino el sabor de la indolencia.



Poema Boca Arriba En Los Sacos… de Ricardo Hernández Bravo



Boca arriba en los sacos,
donde el verano tiende los cuerpos a la noche,
donde la luz imanta ojos

tenso hacia lo alto
el arco sin flechas.



Poema Aún… de Ricardo Hernández Bravo



Aún
no sé qué mano esconde tu sorpresa
hoy que nada se parece a lo que amo.
Me salva en el largo acecho
la inseguridad que afirma mi pulso,
cada rompimiento que incita a un nuevo embate
y ese ángel justador que acude a veces
en el vago placer de la antesala.



Poema Viajar de Ricardo Güiraldes



Asimilar horizontes. ¿Qué importa si el mundo
es plano o redondo?
Imaginarse como disgregado en la atmósfera,
que lo abraza todo.
Crear visiones de lugares venideros y saber
que siempre serán lejanos,
inalcanzables como todo ideal.
Huir lo viejo.
Mirar el filo que corta una agua espumosa
y pesada.
Arrancarse de lo conocido.
Beber lo que viene.
Tener alma de proa.



Poema Verano de Ricardo Güiraldes



Buenos Aires. Calle Santa Fe en el 900. Diciembre.
La casa abierta, respirando de noche,
todo apagado dentro.
Cielo, implacablemente estrellado, cuyo azul
de zafiro australiano se aleja,
por obra del aturdimiento luminoso que mandan
a los ojos los focos eléctricos.
De tiempo en tiempo, coches pasan,
en rectilíneos destinos.
En la acera de enfrente, una madre aparea
la obesidad de su flácido descanso
a las epidérmicas lasitudes de su hija,
que corre mano distraída sobre su muslo,
apenas suavizado por un batón rosa.
El reflejo de los focos se aplasta,
extendido contra el asfalto.
Caballito, caballito que llevas el fiacre vacío,
pareces un cuento,
infantil,
de madera.



Poema Tengo Miedo De Mirar Mi Dolor de Ricardo Güiraldes



Tengo miedo de mirar mi dolor.
No vaya a ser que me quede demasiado grande.
Prefiero calzar mi debe como una valentía de espuelas
e hincando mi pereza, que quisiera morir
cobardemente, andar con frente firme ante la
pampa yerma del dolor de los otros.
Sólo así quiero merecer.



Poema Proa de Ricardo Güiraldes



Hace mar fuerte…fuerte…
Los egocultores decimos así a lo
que nos vence y no es el caso.
El mar arrea cordilleras renovadas,
que columpian al vapor
en cuya proa frenetizo de borrasca.
Busco una metáfora pluriforme
e inmensa; algo como fijar el alma
caótica,que se empenacha de pedrería.
¿Cómo decir?…Mar…mar…y mientras
insuflo el cráneo de espacio
para cantarle mi visión, el insolente
me escupió la cara.



Poema Paseo de Ricardo Güiraldes



De Río a Copacabana.
Se dispara sobre impecable asfalto,
se agujerea una montaña y se redispara,
en herradura, costeando océano
y venteándose de marisco.
El mar alinea paralelas blancas con calmos siseos.
El cielo está siempre clavado al techo,
por sus estrellas;
los morros fabrican horizontes de montaña rusa…
Y la luna calavereando.



Poema Semilla—cemento de Ricardo Gómez López



Estábamos
en el campo
y plantamos
una ciudad.
Lástima
que no
podamos podar
los edificios.



Poema Generaciones de Ricardo Gómez López



A C
R I
E O
N N
E E
G S

T s
e a
n
t r
i e
e i
m p
b
l s
a a
n l

A
T
L
A
S

tr
o o

a p
t o
n q
a u
u i
g t
a o

Quiero conocer a mis nietos.

(Incluido en el CD Poemas de Ida y Regreso,
Dúo Urbe-Provincia, Leutún, 2002).



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad