Poemas de Alvaro Miranda Buranelli




Poemas de Alvaro Menen Desleal




Poema Como El Olvido de Enrique Gracia Trinidad



«Fui donde el Ángel y le dije que me diera el librito.
Y me dice: Toma, devóralo; te amargará las entrañas,
pero en tu boca será dulce como la miel-.» (10.9)

Como el olvido,
como las lágrimas y el sueño
que ya no se recuerda.
Así de amargo
el libro y cuanto en él se escribe
con la sangre.
Igual de amargo que este tiempo
que pasa como un trueno sobre el mar
y la tierra,
sobre la espalda de los hombres.
Como el dolor que no entendemos,
como el cansancio de la risa.
Igual que esta certeza que nos rompe
la voz y la cintura,
el recuerdo del barro,
la nostalgia de haber sido una lágrima fecunda.
Páginas vegetales que alimentan
las horas de la tarde,
cuando todas las cosas
ponen el corazón en cuarentena.
Letras amargas como el dorso
de una mano apoyada
sobre una puerta que cerró el recuerdo.

Pero en la boca,
dulce sospecha de esperanza,
pie que se acerca por la espalda
para dejar su beso sobre el cuello.
Dulce como la sombra
del verso que jamás escribiremos.

De «Tiempo de apocalipsis»
Poesía 1972-2004



Poemas de Alvaro Garcia




Poemas de Alvaro De Luna




Poemas de Alvaro Cunqueiro




Poema De «sin Noticias De Gato De Ursaria» 2004 de Enrique Gracia Trinidad



Proemio

Sobre el incierto origen de Gato de Ursaria.

Gato de Ursaria, como indica su nombre, nació en la casi legendaria
ciudad de Ursaria; antigua «tierra de osos» en la que ya no quedan osos.
Puede que Gato no fuera su auténtico nombre, pero él quiso olvidar los otros que le impusieron y quedarse con el que eligió. También su tierra natal fue sucesivamente llamada de otros modos.
Procedía de una estirpe indolente y caprichosa, llena de fantasías y mentiras, dada a oficios sin futuro, de mucho trabajo y poca ganancia,
y al uso de amuletos.
Vivió tan insatisfecho de sí mismo como cualquiera y tan aburrido de todo como de sí mismo, así que desde muy joven se hizo a desayunar asombro cada día, almorzar extrañeza y cenar hastío.
En su árbol genealógico había una lavandera deshonrada por un noble, varios rebeldes perseguidos y hasta un plumífero insigne pero de lengua larga y venenosa.
De niño le educaron frailes, luego herejes y nuevamente eclesiásticos. Entró en contacto con sectas poderosas, pero nunca se integró. Pasó,
como tantos, su etapa de persecución inquisitorial, pero eso sólo consiguió acrecentar el tedio y la misantropía que ya mostraba desde niño.

Durante años vagabundeó en un carromato de farsa, disfrazado de cómico ambulante, luego obtuvo efímeras y falaces sinecuras en la corte, que le hicieron -aún más- ajeno a las gentes y a sí mismo.
Despilfarró su inteligencia porque nunca consiguió otra posesión o herencia que despilfarrar.
Cuentan que fue discreto en el amor y en la guerra; así que unos le tacharon de cobarde y otros de aguerrido: Ni unos ni otros tendrán razón.
Hace tiempo que no hay noticias suyas fidedignas. Unos dicen que cambió de nombre y volvió a la farándula, otros que se ocultó en un monasterio; y hasta asegura alguno que le han visto en las calles de su vieja ciudad, contando historias antiguas a quien quiera escucharle, a cambio de unas monedas.
La mayoría le da por muerto.

De él sólo conservamos estos papeles que aparecieron en una casa abandonada, al fondo de un desvencijado cajón de la cocina -dicen que le gustaba cocinar-. Están escritos por alguien que le conoció, o quizás por él mismo, o ambas cosas, aunque nunca lo sabremos con certeza.

De «Sin noticias de Gato de Ursaria» 2004
(Premio Emilio Alarcos de poesía del Principado de Asturias 2004)

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