Poema El Alma De Don Cógito de Zbigniew Herbert



Antiguamente
lo sabemos por la historia
salía del cuerpo
cuando el corazón se detenía

con el último hálito
se alejaba en silencio
hacia prados azules

el alma de Don Cógito
se comporta de otra manera

en vida abandona el cuerpo
sin una palabra de despedida

durante meses años se alberga
en otros continentes
allende las fronteras de Don Cógito

difícil es hacerse con su dirección
no da señales de vida
evita todo contacto
no escribe cartas

nadie sabe cuándo volverá
quizá partió para siempre

Don Cógito se esfuerza en dominar
el vil sentimiento de los celos

piensa bien de su alma
piensa en su alma con cariño

seguro que debe habitar
también en otros cuerpos

hay relativamente pocas almas
para toda la humanidad

Don Cógito acepta su destino
no le queda otra salida

incuso se apresta a decir
«mi alma mía»

piensa en su alma con ternura
piensa en su alma con cariño

por eso cuando aparece
inesperadamente
no la saluda diciendo
-volviste qué bien

sólo la mira de reojo
cuando se sienta frente al espejo
y sus cabellos cepilla
enredados y grises

(1984)

Versión de Xaverio Ballester



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Poema Dos Gotas de Zbigniew Herbert



Los bosques ardían-
y ellos
en sus cuellos enredaban los brazos
como ramos de rosas

la gente corría a los refugios
él decía que su esposa tenía cabellos
en los que uno podía esconderse

cubiertos con una sola manta
musitaban impúdicas palabras
la letanía de los amantes

Si la cosa se ponía fea
saltaban en los ojos del otro
y los cerraban con fuerza

con tanta fuerza que no sintieron el fuego
que alcanzaba sus pestañas

hasta el final fueron audaces
hasta el final fueron fieles
hasta el final fueron parecidos
como dos gotas
detenidas al borde de la cara

(1956)

De «Informe desde la ciudad sitiada y otros poemas» (Editorial Hiperión, 1993)
Versión de Xaverio Ballester



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