poemas vida obra pablo mora




Poema Larguísima de Pablo Mora



la noche que nos cruza

Acaso brille un lucero a la intemperie

Acaso algún horizonte vista claridades

Tal vez afuera lejos de la tierra

Somos otros en despiadada espera sostenidos

El canto está apagado su ojo insomne

inmenso insomne párpado nocturno

Defendamos con urgencia los fueros de la vida

amenazada

Se necesitan palabras que golpeen

fuego que haga visible el ramo del primer sol

esa mujer desconocida que es la nochepoesía

la más larga y gozosa de las noches

Como un árbol al pie de la tormenta

en vela con la lira de su insomnio

ven a sentarte en el lugar del grito

ven a mirar el tiempo que comienza

ven conmigo a esperar la clarinada

la memoria y certeza de estar vivos



Poema La Mano de Pablo Mora



Salve, mano, alfarera de mis versos,
por quien recobran mis sonetos vida
en el cuarto anular de la partida
y en el sexto pulgar de sus reversos.

Salve, meñique, y sus acentos tersos
y tú esdrújulo índice en salida,
donde cabalga siempre en embestida
la furia de mis ritmos circunversos.

Mis dedos, mis cordiales camaradas,
silenciosos orfebres de mis rimas,
se saben de memoria mi universo.

Tal vez cuando se escuchen las palmadas
con que llame la muerte allá en sus simas
esté mi mano componiendo un verso.

De Almácigo 6 En tiempo de Paz (1993)



Poema Insomne Lumbre de Pablo Mora



Que cada palabra lleve lo que dice.

Rafael Cadenas

Expresar asombros y nochuras. Enterrar la muerte. Inventar la vida. Abrirle los postigos a la noche. Cerrar los ojos a la luna. Dar con el árbol del primer camino. Con la vereda que nos vio salir. Tomarle el pulso al hambre. Saber del diapasón del pobre. De las creencias de Dios y sus costumbres. De los rituales del viento y sus cofrades. De la imagen horrenda del futuro. De la luciérnaga y su antiguo enigma. Saber de la escritura de las piedras. De la alta transparencia de los mudos. Del colosal silencio de los grillos.

Tantearle a los sueños sus luceros. Conocer las entrañas de las hojas. El corazón del bosque y sus vitrales. El páramo, sus cuitas y plegarias. Desenterrar el misterio de la rosa. Ahuyentar la sombra y sus reveses. Escapar del ladrido de la calle. Del hosco muñón del peregrino. Del puñal que en la acera nos espera. O del barco que acecha nuestras costas. Dar con el ámbar del primer arroyo. Traspapelar la terquedad del lunes. Aullar juntos delante de los cielos. Escucharle al pobre su alarido. Compartir esperanzas con el árbol. Esperar a que baile el arco iris.

Sabernos vivos todavía bajo el granado trigal de la noche insomne. Registrar ventoleras, arrebatos y miserias. Expulsar el despojo mutilado. Ser libres así el fuego nos cercene. Quitar algunas comas al crepúsculo. Ver la noche sin que nadie contradiga.

Morir de pie a pesar de los milagros. Eludir la risa ensangrentada. Salvar la luz, sin la cual la tierra gemiría de espanto. Dar con una migaja de soledad marina. Con el grano de arena que a las costas de la divina antigüedad nos ata.

Atravesar, siempre a la intemperie, incertidumbres, agonías, interrogantes y tragedias. Dar forma al vacío de modo que éste sea posible; ojos al poema para que pueda cruzar la calle; alas a Dios para que pueda llegar al hombre.

Robarle sin que sepa una sonrisa al sol en la arboleda. Mirar el cielo solamente en el momento necesario. Cruzar, no la aurora, sino el alma en que ampara su soñar. Ventilar, aupar, asolear la eternidad cada día. Verse en el cielo gris, en la trémula víspera del júbilo. Escuchar a la soledad y dirigirle la palabra. Llegar con los ojos abiertos a la mirada final.

A punta de hombre, tempestad y grito. Por obra y gracia del asombro a secas. Por el relámpago final del hambre. Por la luciérnaga y su insomne lumbre. Contar con la vigilia para el día. Con porvenir para fraguar enigmas. Defender el milagro de la vida. La fogata que lleve al alumbraje. A tiro limpio, la bondad del hombre.



Poema Iban Y Venían de Pablo Mora



Se levantaban juntos

Pasaban el día juntos

Leían juntos

Uno acero y plata

El otro tez olivácea

barba negra nazarena

ojos oscuros y hundidos

árabe ancestro de andaluza estirpe

Hasta que un mediodía uno de ellos estuvo muerto

y por la cuadra en silencio revoloteó

una bella mariposa de tres colores

Dicen que ahora se les ve

muy de tarde en tarde y de noche en noche

en una isla espiritual caída del cielo

protegiendo el corazón de sus auroras

templándole la cuerda a la esperanza



Poema Hicimos La Mochila de Pablo Mora



y nos volvimos vagabundos
Apoyamos las palabras sobre la sangre
Cargamos los dados en la apuesta
Arrestamos al viento al sol las mariposas

Supimos del alma del silencio
de la piedra que alguna vez fue estrella
del sagrado terror de la locura

Fuimos un retrato del alma de la tierra
Dejamos pasar la noche por encima de nosotros
mientras las islas no se cansaban de bañarse

Nos hicimos a la lluvia
Matamos la tristumbre
Rompimos alfileres paraguas y repisas
Inventamos ratos penas alegrías y tardanzas
Echamos un vistazo al mundo

Nos provocó quedarnos solos en la tierra
Faltó ponerle trampas a la muerte

De Asombro al descubierto (1996)



Poema Empezamos de Pablo Mora



Empezamos midiendo con la mano
el patio, el cielo de la antigua escuela;
ahora solamente sopesamos
el llanto de la muerte en pie de guerra.

Cuando niños jugamos al castillo,
los sueños se mecían en las sienes,
diciembre ?lumbre en colosal niñura?,
algo mejor para el mañana ignoto.

De nuevo niños ?el reloj del tiempo?.
¡Que nunca se nos nuble el horizonte!
¡Que nunca más la nieve se enrojezca!

Ante el niño fundido en la trinchera:
¡Menos fuerza, Señor, para la guerra
y más valor para fraguar la paz!



Poema Asombro Al Descubierto de Pablo Mora



Je est un autre.

Rimbaud

Je suis l´autre.

Nerval

FUEGO QUE PASAS Fuego amigo Fuego

En el bosque que sólo tú conoces

llama que corre salta y se desliza

Testigo de la noche primigenia

sé vuelo de latidos y esperanzas

el encaje del mar juvenecido

la lujuria del alba descubierta

la pena capital de la belleza

La centuria crispada de milagros

el puma americano a la intemperie

el grito salpicando en la garganta

nunca jamás la lumbre acuartelada

Oh Padre Padre Nuestro Sideral

A los pies de la muerte y la derrota

funda la sinrazón mientras fulgures

mantén en alto la locura en cierne

desnudo solitario insomne en vela

velando a pensamientos desatados

TAYTALLAY TAYTA ríe a carcajadas

Gran Almirante Padre Cenital

Échate bien al hombro tu carcaj

Oh Padre Padre Nuestro Sé puntual

Pide tu asombro en busca de un instante

Pide tu voz en alta llamarada

Pide tus sienes en pasión de espera

Pide tu aliento en tempestad de gloria

Pide a los hombres su inmortal batalla

el milagro que falta para el rayo

en guerra de la muerte Pide todo

el corazón del mar para la paz

Pide tu luz en aras de la tarde

para implorar la vocación al viento

para entonarle el aldabón al sueño

Pide en verdad las manos de la aurora

para anunciar la paz a los humanos

más airados que nunca por la guerra

SAL LUCERO DEL ALBA sal y mira

Fulge tranquilo en cada bosque en celo

Fabrícale sonrisas a la lágrima

Al azul una escuela vespertina

Lanza al viento un tropel de papagayos

Alza en tus manos la fugaz dulzura

Enciende tú la paz sobre la celda

La gota roja en la espesura apaga

En luceros transforma la centella

Escucha de cuclillas a la rosa

Sacúdele la pena a la atarraya

Confiésale a la piedra tus secretos

Celebra el cumpleaños a los árboles

Alarga el día al callejón sombrío

Enarbola tu canto en cada aldea

Al herbaje desteje sus clinejas

Al agua los rastrojos y botellas

no te olvides de darles de beber

LA SEMILLA DEL HOMBRE germinando

La oscuridad del hambre en emboscada

Los suspiros indígenas gargantas

pececillos aullando en la creciente

crujientes vendavales milenarios

los pliegues de los siglos cabizbajos

Por obra y gracia del insomnio el hombre

el hombre rayo que arde en la tormenta

alarido crispado en huracán

por fin él ocupándose del hombre

el hombre simplemente el hombre a solas

en paz consigo con su pena al hombro

Al descubierto hermano universal

guarango chontaduro cañahuate

chaguaramo apamate guayacán

samán araguaney o flamboyán

universal ceniza en singladura

en pulpa en hueso en lluvia en soledad

Los pájaros los árboles el hombre

el hombre a punta de hombre y tempestad

semilla germinal a la intemperie

andando andando andando andando andando

SER TRIGO pan espiga sueño niño

Hundirse hurgarse ser sentirse serse

Asombrarse del silencio de la rama

y más del silencio de la hoja

que apenas si nos oye

Creernos indispensables todavía

para el terrazgo que nos queda

Maravillarnos del discurso del agua

Acabar con la guerra que nos cruza

la noche que nos cruza
el hambre que nos cruza

Asomarnos al canto de los árboles

Escuchar el aplauso de los pájaros

cuando revienta en diapasón el día

a pesar del estruendo de las hambres

o al fondo más lejano de los vasos

Cósmico Movimiento Imagen Móvil

Orden de Sucesiones Devenir

Trashumancia Invención Solemnidad

Cuerpo de luz asombro al descubierto

Dinos del viento y su camino largo

Dinos del Sol y su trajín sagrado

Dinos del hombre y su tristumbre amarga

Dinos del niño y su cocuyo insomne

De la noche gastada diluvial

De la antigua memoria de las aguas

Dinos del mar y de las islas claras

Claridad hechizada sorprendida

Fuego que pasas soledad en fuego

El Lucero del Alba nos alumbra

A los pies del asombro y la derrota

Desnudo solitario insomne en vela

Velando a pensamientos desatados

Un cielo abierto un solitario insomne

Una raza que canta en la tormenta

Hay peces que navegan en el aire

En las extrañas islas de la noche

A la orilla más pura de la calma

FUEGO QUE PASAS Fuego amigo Fuego

En el bosque que sólo tú conoces

llama que corre salta y se desliza

Testigo de la noche primigenia

sé vuelo de latidos y esperanzas

el encaje del mar juvenecido

la lujuria del alba descubierta

la pena capital de la belleza

La centuria crispada de milagros

el puma americano a la intemperie

el grito salpicando en la garganta

nunca jamás la lumbre acuartelada

Oh Padre Padre Nuestro Sideral

A los pies de la muerte y la derrota

funda la sinrazón mientras fulgures

mantén en alto la locura en cierne

desnudo solitario insomne en vela

velando a pensamientos desatados

TAYTALLAY TAYTA ríe a carcajadas

Gran Almirante Padre Cenital

Échate bien al hombro tu carcaj

Oh Padre Padre Nuestro Sé puntual

Pide tu asombro en busca de un instante

Pide tu voz en alta llamarada

Pide tus sienes en pasión de espera

Pide tu aliento en tempestad de gloria

Pide a los hombres su inmortal batalla

el milagro que falta para el rayo

en guerra de la muerte Pide todo

el corazón del mar para la paz

Pide tu luz en aras de la tarde

para implorar la vocación al viento

para entonarle el aldabón al sueño

Pide en verdad las manos de la aurora

para anunciar la paz a los humanos

más airados que nunca por la guerra

SAL LUCERO DEL ALBA sal y mira

Fulge tranquilo en cada bosque en celo

Fabrícale sonrisas a la lágrima

Al azul una escuela vespertina

Lanza al viento un tropel de papagayos

Alza en tus manos la fugaz dulzura

Enciende tú la paz sobre la celda

La gota roja en la espesura apaga

En luceros transforma la centella

Escucha de cuclillas a la rosa

Sacúdele la pena a la atarraya

Confiésale a la piedra tus secretos

Celebra el cumpleaños a los árboles

Alarga el día al callejón sombrío

Enarbola tu canto en cada aldea

Al herbaje desteje sus clinejas

Al agua los rastrojos y botellas

no te olvides de darles de beber

LA SEMILLA DEL HOMBRE germinando

La oscuridad del hambre en emboscada

Los suspiros indígenas gargantas

pececillos aullando en la creciente

crujientes vendavales milenarios

los pliegues de los siglos cabizbajos

Por obra y gracia del insomnio el hombre

el hombre rayo que arde en la tormenta

alarido crispado en huracán

por fin él ocupándose del hombre

el hombre simplemente el hombre a solas

en paz consigo con su pena al hombro

Al descubierto hermano universal

guarango chontaduro cañahuate

chaguaramo apamate guayacán

samán araguaney o flamboyán

universal ceniza en singladura

en pulpa en hueso en lluvia en soledad

Los pájaros los árboles el hombre

el hombre a punta de hombre y tempestad

semilla germinal a la intemperie

andando andando andando andando andando

SER TRIGO pan espiga sueño niño

Hundirse hurgarse ser sentirse serse

Asombrarse del silencio de la rama

y más del silencio de la hoja

que apenas si nos oye

Creernos indispensables todavía

para el terrazgo que nos queda

Maravillarnos del discurso del agua

Acabar con la guerra que nos cruza

la noche que nos cruza
el hambre que nos cruza

Asomarnos al canto de los árboles

Escuchar el aplauso de los pájaros

cuando revienta en diapasón el día

a pesar del estruendo de las hambres



Poema Ars Poética de Pablo Mora



limpiar el poder cuando corrompa

vigilar mientras todos duermen

unir lo posible con lo imposible

mantener abierta la palabra

sacar la flor de las cenizas

llevar el infinito a cuestas

salirle al paso a la mirada

alentar todas las formas

alumbrar la maravilla

encender relámpagos

asombrar al tiempo

descubrir el secreto

sentir las sombras

fundar los sueños

salvar al hombre

amar al viento

decir verdad

seguir puntualmente al sol

sentarse en el lugar del hambre

acordarse del viaje hacia la sombra

dar tiempo al camino a que regrese

despertar a latigazos el silencio

mantenerse como un latido

llevar a peso las palabras

reinar sobre la muerte

revivir cada día

salvarse juntos

festejar la vida

cambiar la vida

transformar la vida

asolear la eternidad

hacer más vivo el vivir

llegar vivos a la muerte

hacer buena la palabra

hacerla arado paz combate

furente empuñada inextinguible

dar con la antigua huella de la paz

con los nuevos caminos de la aurora

salvaguardar al hombre que florece

la trocha que nos lleve al alumbraje



Poema Al Alimón de Pablo Mora



Pedro Salinas – Pablo Mora

Mientras haya
en el mundo alguna puerta,
una gota en el alambre
o una lágrima en la estrella.

Mientras haya
alguna ventana abierta,
ojos que vuelven del sueño,
otra mañana que empieza.

Mientras haya
mar con olas trajineras,
trajinando en alegrías,
llevándolas o trayéndolas.

Mientras haya
un hombre asomado al tiempo,
en orfandad encendido,
alejándose y viniendo.

Mientras haya
lino para la hilandera,
árboles que se aventuren
y vientos para la vela.

Mientras haya
bosques que sueñen en árboles,
cielos en sueño hombrecitos
y amores en los amores.

Mientras haya
tanta fronda en la alameda,
tanto pájaro en las ramas,
tanto canto en la oropéndola.

Mientras haya
un colibrí mañanero,
un suspiro, un alarido,
un relámpago, un acecho.

Mientras haya
un mediodía que acepta
alegremente su sino
de ser la tarde que llega.

Mientras haya
un par de versos descalzos
tras una luna desnuda
al pie de un sol de venados.

Mientras haya
jazmines, claveles, rosas,
que se marchen al ocaso
y regresen a la aurora.

Mientras haya
polvo, barricada, fuego,
turpiales de medio luto
y soldados por el suelo.

Mientras haya
una mirada serena,
un día que se va yendo
y un recuerdo que se queda.

Mientras haya
celadas contra la muerte,
delfines surcando el mar
o un niño que el hambre lleve.

Mientras haya
lances, clarines, laureles,
timbales y clarinadas,
monteras sorteando muertes.

Mientras haya
pasos y pasos que dejan
tan seguros como en mármol
en la memoria sus huellas.

Mientras haya
trajes de luces, de seda,
jardines en las vocales
y gritos entre las piedras.

Mientras haya
amor, y amor que le quiera,
vida que pide más vida
o algún poema que vela.

Mientras haya
esperanzas y recuerdos,
alguien buscando imposibles,
enigmas bajo el misterio.

Mientras haya
en el mundo primavera,
una nube que se va
y un arrebol que se encienda.

Mientras haya
soles que al mundo lo alienten,
trajines para el ensueño
y amores para quien quiere.

Mientras haya
la querencia del poema,
unos versos que amanecen,
muchas palabras que esperan.

Mientras haya
un camino, una faena,
un mugido, una luciérnaga,
una palabra, una espera.

Mientras haya
memoria que le convenza
a esta tarde que se muere
de que nunca estará muerta.

Mientras haya
trasluces en las tinieblas,
claridades en secreto,
noches que lo son apenas.

Mientras haya
susurros por las estrellas,
atardecer que pregunta,
anochecer que contesta.

Mientras haya
tantas palabras que esperan,
invenciones, clareando,
amanecer de poema.

Mientras haya
alguien por la noche insomne,
siendo el insomne el delirio,
siendo la noche la insomne.

Mientras haya
alguien, diestro, toro, ruedo,
una capa, una muleta,
un capote, un burladero.

Mientras haya
un bramido, un rejoneo,
lidia, muletazo, vara,
algo nada más que siendo.

Mientras haya
ángeles que lleven cuernos,
volcanes, rayos, tormentas,
soles que afilen destellos.

Mientras haya
un camino para el tiempo,
una lumbre para el hombre,
una cuna para el viento.

Mientras haya
una brizna a todo ruedo,
una arena a sol y sombra,
un indulto en el pañuelo.

Mientras haya
sombras, sombras inventoras,
penumbras en las barreras
que hacen y deshacen formas.

Mientras haya
un Camborio, bien gitano,
juego de sombra y arena,
bajo una luna soñando.

Mientras haya
dos hacia el final a tientas,
dos de frente hacia la tumba,
dos hacia la muerte a ciegas.

Mientras haya
pena limpia, negra y sola,
hermana de sueño ajeno,
bajo el piafar de las horas.

Mientras haya
embestidas de la guerra,
lirio crecido en castigo,
madrugadas nazarenas.

Mientras haya
Albricias, Aldebaranes
y Arturos para elevar
Altaíres en los mares.

Mientras haya
al alimón en corridas,
al alimón con la noche,
al alimón con la vida.

Mientras haya
alguien nada más que yendo
al alimón, al quiebro, al cuarteo.

Mientras haya
lo que hubo ayer, lo que hay hoy

lo que venga.



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