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Poema Negros Fantasmas de Gustavo Adolfo Bécquer



nubes sombrías,
huyen ante el destello
de la luz divina.
Esa luz santa,
niña de negros ojos,
es la esperanza.

Al calor de sus rayos
mi fe gigante
contra desdenes lucha
sin amenguarse.
En este empeño
es, si grande el martirio,
mayor el premio.

Y si aún muestras, esquiva
alma de nieve,
si aún no me quisieras,
yo no he de quererte:
mi amor es roca
donde se estrellan tímidas
del mal las olas.



Poema Nave Que Surca Los Mares de Gustavo Adolfo Bécquer



y que empuja el vendaval,
y que acaricia la espuma,
de los hombres es la vida;
su puerto, la eternidad.



Poema ¡no Me Admiró Tu Olvido! de Gustavo Adolfo Bécquer



me admiró tu cariño mucho más,
porque lo que hay en mí que vale algo,
eso… ni lo pudiste sospechar.



Poema No Dormía; Vagaba En Ese Limbo de Gustavo Adolfo Bécquer



en que cambian de forma los objetos,
misteriosos espacios que separan
la vigilia del sueño.

Las ideas que en ronda silenciosa
daban vueltas en torno a mi cerebro,
poco a poco en su danza se movían
con un compás más lento.

De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo;
mas otra luz el mundo de visiones
alumbraba por dentro.

En este punto resonó en mi oído
un rumor semejante al que en el templo
vaga confuso al terminar los fieles
con un Amén sus rezos.

Y oí como una voz delgada y triste
que por mi nombre me llamó a lo lejos,
y sentí el olor de cirios apagados,
de humedad y de incienso.

Entró la noche y del olvido en brazos
caí cual piedra en su profundo seno:
Dormí y al despertar exclamé: «Alguien
que yo quería ha muerto!»



Poema No Sé Lo Que He Soñado de Gustavo Adolfo Bécquer



en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño
pues despierto, la angustia me duraba.

Noté al incorporarme
húmeda la almohada
y por primera [vez] sentí, al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría…
¡Sé que aún me quedan lágrimas!



Poema Nuestra Pasión Fue Un Trágico Sainete de Gustavo Adolfo Bécquer



en cuya absurda fábula
lo cómico y lo grave confundidos
risas y llanto arrancan.

Pero fue lo peor de aquella historia
que al fin de la jornada
a ella tocaron lágrimas y risas
y a mí, sólo las lágrimas.



Poema Nobles Y Criados de Gérard De Nerval



Esos nobles de antaño de que hablaban las gestas,
paladines tremendos de imponente semblante,
cuyos cuerpos dotados de unos huesos gigantes
parecían tener en el suelo raíces.

Si volvieran al mundo, si el antojo tuviesen
de ver los herederos de su nombre inmortal,
Laridones verían frecuentando palacios
de ministros, estirpe degradada y rampante;

alfeñiques con faja, peto y muchos postizos;
sólo entonces podrían entender esos nobles
que en los últimos tiempos a su sangre selecta
han mezclado sus hijas mucha sangre de criados.



Poema Naranjas Y Violetas de Eugenio De Castro



LIDIA, la dulce novia de mi infancia,
por cuyo amor de mariposa aún gimo,
me envía de naranjas un racimo
con violetas de mística fragancia.

Unas y otras nacieron en la estancia
más íntima del huerto, a cuyo arrimo,
beso entre beso y nrimo tras de mimo,
nos amamos con púdica ignorancia.

En estas flores, Lidia, hallo el sabroso
perfume de tus frases, como advierto
en las frutas tu boca de ambrosía,

y así tu amor revive victorioso
en cuanto crece en el rincón del huerto
donde le dimos sepultura un día.

Versión de Miguel Rasch-Isla



Poema No Quieres Venir A Llorar Conmigo de Amanda Berenguer



¿No quieres venir a llorar conmigo?

Hay algo/la ciruela morada cayó del árbol/
una nube oscurece plácidamente
la habitación/ ¿nadie?/
goteaba la canilla de la cocina
serena y suave/te necesito/estoy
descendiendo por una escalera mecánica
que me lleva a ciegas/¿soy yo?/
sin embargo me veo sentada a la mesa
escribiendo y
«cuando quiero llorar no lloro
y a veces lloro sin querer»/

hermano mío/haremos una reunión
plañidera en las entrañas de la angustia/
el tiempo nos mira y nos engaña/
¿trampa?/¿alucinación?/ la ciruela morada
cayó del árbol/-lo siento/dijo el viento/
y pasó de largo/llevándose lo más querido/
y aquí estoy/en el borde mismo
de lo que no sabemos/en este rincón
de la casa/ te necesito/óigame quien me oiga/
¿quieres venir a llorar conmigo?

(4 de marzo, 1997)



Poema Nunca Entendí Lo Que Es Un Laberinto de Roque Dalton



Nunca entendí lo que es un laberinto
hasta que cara a cara con mi mismo
perfil hurgara en el espejo matutino
con que me lavo el polvo y me preciso.

Porque así somos más de lo que fuimos
a la orilla del sol alado y fino:
de sangre reja y muro bien vestidos
de moho y vaho y rata amados hijos.



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