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Poema Mi Amor Es Así de Gioconda Belli



Mi amor es así,
como este aguacero,
rebotando contra el pavimento,
pintando de verde el campo,
tapa-cielos,
tenaz,
mójalo todo,
Se me riega por dentro
y lo siento latir en la yema de los dedos
cuando quiero tocarte
y no te tengo cerca.
Como este aguacero, amor,
me vuelvo un montón de agua entre tus brazos
ando desbocada por tu cauce
me hago arroyuelo en el pelo de tu pecho.
Así como esta lluvia,
me desbordo en palabras
para contarte todos mis quehaceres,
para meterte en todos los rincones de mi día,
en todos los aleros de mis horas.
Salto desde tus brazos,
como la lluvia que se derrama de los techos
y me duele la carne de querer prolongarte
de querer florecer la semilla en mi vientre
y darte un hijo hermoso y vital
como este invierno.



Poema Me Sorprendió El Verano Traicionero de Antonio Gala



Me sorprendió el verano traicionero
lejos de ti, lejos de mí muriendo.
Junio, julio y agosto, no os entiendo.
No sé por qué reís mientras me muero.

Vengan nieve y granizo, venga enero,
vengan escarchas ya, vayan viniendo.
Troncos que fueron nidos ahora enciendo
y no consigo la calor que quiero.

Suelta la vida al viento falsos lazos:
no hay flor, ni luz, ni sed, ni amor, ni río.
Sólo hay un corazón hecho pedazos.

Agosto miente, amor, y siento frío.
Sin la tibia bufanda de tus brazos
aterido sucumbe el cuello mío.



Poema Monseñor de Pedro Valle



?Al pueblo lo que es del César?

Alí Primera

Sal a Lacalle

cámbiate la mirada

ojalá descubras al pueblo

(¡éste que no es el tuyo!)



Poema Morir En Medellín de Saúl Ibargoyen



(al uruguayo Carlos Gardel, 65 años después)

Todavía en Medellín / el cielo reconstruye / sus hojas
de espuma / sus fibras de agua verde. / Al cielo agregan/ los ladrillos bermejos / las torres coloradas / las tejas de
sustancia enrojecida/ el óxido de la sangre cotidiana / el
púrpura enredándose / en las lluvias que se mezclan / con
un aire de violento metal. / En ese cielo menos alto / que
la noche / polvo de aviones triturados abrazándose / cenizas
de ropas y uñas guitarreras / harina de sombreros y lenguas
cantadoras/ pies enmuñonados de negro / todavía no reposan. / Y escamas de un pasaporte / con apellido y
nombre destintados / con fechas revueltas / por el absurdo
fuego / no dejan de flotar./ Un apellido solo casi / de
extranjera madre duplicada / y un nombre extraído de
hombre semental/ que negara bautismos y registros / que
ofendiera enaguas y entrepiernas / se escuchan en cada
gota sonora / del cielo en Medellín. / Una avenida con ese
usado nombre / y con ese inventado apellido ayuntándose /
y una repetida figura como estatua / con la raíz de sus
zapatos enredada / en un sedimento de flores populares/
de esquelas suplicantes / de músicas mágicas/
simplemente permanecen sobre el asfalto / -tan encendido
tan mujerizado / tan varonizado tan entreterrestre-/ del
otro este otro / cielo en Medellín.



Poema Manos De Amor de Esther De Cáceres



¡Qué cercanas, qué lejanas,
tu mano y mi mano juntas!
Me enloquezco cuando siento
que entre el amor de sus palmas
una mano taladrada
les separa los dos pulsos.

-Ya se acercan, ya están juntas,
como una flor con su tallo,
tu mano y mi mano juntas!
Quiero sentirles la sangre
junta;
¡las vivas raíces juntas!

¡Ay! Todavía las separa
el resplandor de una rosa
con su ser, que es, como el tuyo,
terrible, tierno, traslúcido!

Toda la noche tu mano,
convertida en una rosa,
fue sangre de sueño y flor
sobre el sueño de mi mano
silenciosa.



Poema Menos Vulnerable de Juan Sánchez Peláez



Menos vulnerable y base de rigor.
Confinado a la palidez y el grito de tu
carne,
Llama ostensible.
Óleo grave y vellocino de nácar.
Fuerza que inhibe, que resiste,
Mujer que declina honores en el país solitario.
A tientas los flancos, ¡en la espesura de aquel rumor!
A la zaga nuestra sombra.
El aleteo de la espuma sube. La mujer es de agua
reflejada.
Vive en la memoria de la piel.
Su salto en los oquedales
rehúsa respirar por la herida en mi cuerpo.
Lo dicho, dímelo,
átenos con esta lengua de tierra
la fabla matinal.

Más firme aún el sueño en el regazo profundo.

De «Filiación oscura» 1966



Poema Microgramas de Jorge Carrera Andrade



Colibrí:

El colibrí,
aguja tornasol,

pespuntes de luz rosada
dá en el tallo temblón

con la hebra de azúcar
que saca de la flor.

Tortuga:

La tortuga en su estuche amarillo
es el reloj de la tierra
parado desde hace siglos.

Abollado ya se guarda
con piedrecillas del tiempo
en la funda azul del agua.

Nuez:
Sabiduría comprimida
diminuta tortuga vegetal,
cerebro de duende
paralizado por la eternidad.

Moscardón:
Uva con alas.
Con tu mosto de silencio
el corazón se emborracha.

Golondrina:
Ancla de plumas
por los mares del cielo
la tierra busca.

Lagartija:
Amuleto de plata
o diablillo con bocio,
criatura del alba.

Memoria de las ruinas,
fugaz mina animada,
calofrío del campo,
lagartija misántropa.

Guacamayo:
El trópico le remienda
con candelas y otros su manto
hecho de todas las banderas.

Nuez:
Nuez: sabiduría comprimida,
diminuta tortuga vegetal,
cerebro de duende
paralizado por la eternidad.



Poema Mujer Sola de Mónica Albizúrez Gil



Mejor signo de libertad
no encuentro
que esta noche a solas sin miedo al teléfono
babeando deliciosamente
la almohada
la pierna atravesada
el camisón enrollado
oscuridad total como me gusta
y la seguridad
de que nadie perturbará
mis sueños
hasta que yo misma lo determine

noche autónoma de absoluto silencio
en la que empiezo
como nunca antes
a gustar de mí



Poema Mi Padre Ajeno de Marita Troiano



Nunca fui a visitar la tumba de mi padre.
No le llevé jamás un ramo de flores amarillas
El, era mi padre y no.
Y yo su hija de mentira.

Puedo ver su imagen quieta, suspendida
sentado allí,
apuesto y extranjero
conmigo en su regazo, comiendo de su mano un pescado sin espinas
frecuentando un pueblo al sur
en un laberinto inquieto
con un mar triste
que baña un muelle viejo.
Sintiendo nada entre sus brazos
culpables falsos
con aromas a sal, con amores de espuma
con un rumor de ensueños empozados
castigando la inocencia de creer
Juntos y alejados, bajos un cielo
vencido por las horas.

El era
Una vi-si-ta para su hija de mentira
Toda cubierta de escarcha
toda bañada en arena
Bajo los pies, la tierra inerte
cortado el hilo de una ternura nueva.

Cansada su elocuencia
rodando transversal por nuestra historia
Más allá del océano
rescatando de la bruma
sus ojos color cielo,
la miel clara de su pelo
el olor a tabaco repetido en
la retama de sus dedos
que delatan mudos
sus insomnios y sus fríos.

Era y no mi padre
sus arados hicieron nada entre mis campos
no fecundaron nexos sus semillas
Jamás recogería frutos.

Dónde estaba sino cuando llegó el llanto?
dónde en el adios a mis sueños?
dónde por Dios cuando mi madre muerta?

Se perdió
solidario con las aguas
amigo de corrientes que devoran las redes
de pescadores de otras costas
y dejó atrás a mi edad,
mi rostro oval y sorprendido.

Me hablaron de él por muchos años
apenas un album amarillo con tres fotografías
y un viejo árbol de duraznos.

Ya he cruzado sobre lanzas mi caballo
anduve cerca a los volcanes más temidos
ya traigo anestesiadas mis esquinas
ya no le temo al llanto
Hoy, me brota un perdón benevolente
algo tardío
un estrechar de manos
un beso en la mejilla distraído.
Y en la tumba, no hay flores amarillas
todavía.



Poema Música Fúnebre de Salvador Diaz Miron



Mi corazón percibe, sueña y presume.
Y como envuelta en oro tejido en gasa,
la tristeza de Verdi suspira y pasa
en la cadencia fina como un perfume.

Y frío de alta zona hiela y entume;
y luz de sol poniente colora y rasa:
y fe de gloria empírea pugna y fracasa,
¡como en ensayos torpes un ala implume!

El sublime concierto llena la casa;
y en medio de la sorda y estulta masa,
mi corazón percibe, suena y presume.

Y como envuelta en oro tejido en gasa,
la tristeza de Verdi suspira y pasa
en la cadencia fina como un perfume.



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