poemas vida obra l

Poema La Luna, Tu Silueta de Julio Torres Recinos



Como todas las cartas,
ésta llegará tarde.
Pero es que esperaba
decir el último adiós
y ya sabes los adioses
te martillan los sentidos,
son como la espuma del río
que se queda en la ensenada
girando hasta marearse
hasta que se va con la corriente.
Que ahora la soledad
nos muestre el rostro,
que mis palabras encuentren
su espejo o su fantasma;
que los pájaros se escapan,
que no vuelven, que se han ido
por la ruta de la ilusión.
He aquí esta carta
y aunque el tiempo ha pasado
que sientas, cuando la recibas,
el temblor de estas manos
que pasado el tiempo
te buscan, te encuentran
junto a la ventana, la luna
tu silueta suave sombra.



Poema Las Campañas De Mayo de Julio Martínez Mesanza



Otros recuerdan los jardines falsos
del amor y los días en que amaron
o creyeron amar, y otros, los libros
leían de niños y marcaron
su vida para siempre, ya que nunca
pudieron entender cómo es el mundo.
Y todos se consuelan de esta forma
e incluso se entusiasman cuando sienten
que la memoria puede moldearse
a voluntad y dar lo que no daban
el amor, los jardines y los libros.
Yo recuerdo las cosas que no hice:
las campañas de mayo sobre todo.



Poema La Vida Retirada de Julio Martínez Mesanza



Ya no salgo de casa. Otros no salen
después de haberlo visto todo; en cambio,
yo me encierro después de no ver nada,
o sólo las estrechas pasarelas,
las altas pasarelas pavorosas.



Poema Las Ciencias Naturales de Julio Llinás



Junto a las rocas,

la negra sal radiante.

¡Oídos!

Crujen las pieles de la Tierra

gastadas por el sueño

bajo una calma infernal.

¿Dónde está el hombre que renace

en las cenizas de una gran poesía,

la mano de oro

que bautiza y desarrolla

las ciencias naturales?

Palabras,

Serpientes de la asfixia.



Poema La Alondra de Julio Llinás



El niño rompe sus juguetes

en busca de la alondra.

la oveja con ruedas,

el caballo de lechero,

el oso negro de la tía Blanca,

el tíovivo con música,

la locomotora alemana

y hasta el fonógrafo infantil

con aquella marcha espantosa

norteamericana.

Lo rompes todo,

le dice su padre.

Todo lo rompes,

le dice su madre.

Busco la alondra,

dice el niño.

Y, claro está, pasa el tiempo.

Y el niño, que ya está crecido,

busca la alondra en los campos,

en las bestias, en los libros,

en las mujeres.

Y todo lo destruye

en busca de la alondra.

Se ha convertido

en un hombre rodeado

de juguetes rotos,

de libros inútiles,

de mujeres destrozadas.

Hasta que llega el momento

en que se hace viejo

y camina por las calles,

distraídamente,

buscando siempre la alondra.

Pero una tarde, empuña

su bello Colt 38

y se pega un tiro.

Entonces,

de su cabeza ensangrentada

sale volando la alondra.

Es lástima que no haya

nadie para verlo.



Poema La Nieve Está En Mi Corazón… de Julio Llamazares



La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible.

La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en las habitaciones donde nacimos.

Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.

Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria. Es ya noche entre los blancos cercados.

Cuando amanezca, será ya siempre invierno.



Poema Lecciones De Equitación Para Ramiro de Julio Leite



Este caballo,
Ramiro,
es de tinta negra,
oscuro como el vino
de su sangre uva,
tiene dientes
que muerden
la ternura de tus ojos,
porque el caballo,
Ramiro,
sabe de ojos…
Los carga limpios
y llorosos.
Aquí está
con cascos de sol,
sentate al lomo
de este caballo de tinta,
te lo regalo,
y como es negro
ponele de nombre
SUEÑO
y ándalo toda la vida.



Poema Los Espantapájaros (17) de Julio Iraheta Santos



Casi una hora para el mediodía
El calor abochorna los campos
los pájaros no vuelan
no hay brisa que mueva los árboles
y tú estás ahí estoico en tu hierba caliente
rodeado por el canto de las cigarras
que en vano tratan de alegrar el polvo
con sus pequeñas regaderas
Estás ahí Yo abro la ventana
para aplaudir tu actuación
Lo haces muy bien No hay otro como tú
Con los brazos abiertos y el corazón expuesto
(a la intemperie
recibes los cuchillos del sol los martillazos del
(verano
que te sacan hasta el último suspiro
El mediodía ha de llegar a su máxima estatura
entonces enfilará sus espinas sobre tu cabeza
Tú seguirás callado hablando por medio del
silencio
Yo he de seguir en la ventana atento a tu
monólogo
Pasará el mediodía llegarán las horas terribles
(de la tarde
cuando casi llegues a incendiarte
En ese momento estaré tan metido en tu
impotencia
que ya no sabré si estoy en la ventana o en tu paja
Cuando el ocaso llegue habrá sangre sobre el
polvo
Instintivamente me tocaré la frente creyendo que
es
(la mía
Ya no soportaré mirar tu martirio
entonces te he de traer a casa te curaré las
heridas
refrescaré tu corazón y al día siguiente
cuando el sol despunte para continuar el sacrificio
tú estarás en la ventana y yo en tu lugar
Cada día compartiremos la experiencia
Una vez en el campo otra en la ventana
hasta que el invierno llegue
hasta que las cigarras dejen de llorar
hasta que el sol ya no hiera
hasta que ya no haya martillazos
ni sangre sobre el polvo
Hasta que sólo quede tu resurrección
hasta que enraizado en la tierra
comiences a echar cogollos flores frutos
Hasta que seas un árbol lleno de pájaros
y tus ramas lleguen a mi ventana a ofrecer nidos
donde puedan abrigarse mis poemas

1992



Poema Las Araucarias de Julio Iraheta Santos



A la memoria de mi hijo
Nemile Tekij

Las araucarias saben que sus raíces
sujetan la hamaca de tierra
donde duerme el soñador
Por sus follajes baja el sol con sus guitarras
llenas de rock
Las araucarias saben que deben mecerlo
todo el tiempo
hasta que un día despierte
como un manso león



Poema La Petición de Julio Iraheta Santos



No me digas mamá que la mañana
ha llegado con las alas rotas
a poner este huevo luminoso
sobre mi mesa
Temprano me di cuenta
que venía planeando
con el corazón acelerado
por el peso de la vida
Ella no tenía otra pista para el sueño
por eso buscó mis utopías
las mismas que tú pusiste
en mis entrañas
cuando dormía en tu seno
No me digas mamá ya lo sabía
que había sido elegido por el tiempo
para llevar sus tinieblas
o sus luces
Gracias mamá por tu osadía
por tu solidaridad
pero déjame ir
por favor dame a luz

2000



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad