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Poema Los Pobres En La Central De Autobuses de Ledo Ivo



Los pobres viajan, en la central de autobuses
levantan los cuellos como gansos para mirar
los letreros del autobús. Sus miradas
son de quien teme perder alguna cosa:
la valija que guarda un radio de pilas y una chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin sueños,
el sandwich de mortadela en el fondo de la bolsa,
el sol del suburbio y polvo más allá de los viaductos.
Entre el rumor de los altoparlantes y el acelerar del autobús
temen perder su propio viaje
oculto en la niebla de los horarios.
Los que dormitan en los asientos despiertan asustados,
aunque las pesadillas sean privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón que tapa la nariz de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Qué grotescos los pobres! ¡Y cómo sus olores
incomodan a pesar de la distancia!
No tienen la noción de las conveniencias, no se saben comportarse.
El dedo sucio de nicotina restriega el ojo irritado
que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído y dilatado escurre un hilillo de leche
hacia la pequeña boca habituada al llanto.
En la plataforma van y vienen, corren, aseguran maletas y paquetes,
hacen preguntas inconvenientes en las ventanillas, susurran palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con el aire de espanto
de quien no sabe el camino del salón de la vida.
¿Por qué ese ir y venir? Y esas ropas extravagantes,
esos amarillos de aceite de palmera que duelen a la vista delicada
del viajante obligado a soportar tantos olores incómodos.
¿Y esos rojos contundentes de feria y parque de diversiones?
Los pobres no saben viajar ni vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del bienestar
aunque algunos poseen hasta televisión.
La verdad es que los pobres no saben ni morir.
(Tienen casi siempre una muerte fea y poco elegante).
En cualquier lugar del mundo incomodan,
…….. viajeros inoportunos que ocupan nuestros lugares aunque viajemos sentados y
…….. ellos de pie.

Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres



Poema La Despedida de Leandro Fernández De Moratín



Nací de honesta madre: diome el Cielo
fácil ingenio en gracias, afluente:
dirigir supo el ánimo inocente
a la virtud, el paternal desvelo.
Con sabio estudio, infatigable anhelo,
pude adquirir coronas a mi frente:
la corva escena resonó en frecuente
aplauso, alzando de mi nombre el vuelo.
Dócil, veraz, de muchos ofendido,
De ninguno ofensor, las Musas bellas
mi pasión fueron, el honor mi guía.
Pero si así las leyes atropellas,
Si para ti los méritos han sido
culpas; adiós, ingrata patria mía.



Poema La Otra Mitad de Laura Yasan



de esta edad no se vuelve

ya no somos artistas promisorias

no es hora de ofrecer

si el botín es fracaso

de esta edad no se vuelve

no hay paga por promesas

algunas

rellenan su matriz para salvarse

criando larvas

se eximen de pensar

con cada menstruación perdemos un bebé

me dijo gaby

yo miré a nuestros hijos morir en el bidet

y acogí los recursos de la histeria

de esta edad no se vuelve

algunas

cavan penosamente en esa tierra

y no alcanza ser fértil todavía

y no alcanza ser joven

no es entregarse al hábito del tiempo

hay que poner un pie del otro lado



Poema La Mejilla De Mi Amado… de La De Vélez



La mejilla de mi amado es como una rosa
por la belleza de su blancura;
Cuando está entre la gente es irritable,
pero, a solas, es amable.
¡Cuándo se hará justicia al oprimido,
cuando el injusto es el juez?



Poema Las Apariciones Rutinarias Del Sol de Kyra Galván



Todo aquí reside
en lavar el otro lado de la estufa
y recordar a la abuela rosacruz
su baraja española, su afición a Lombsag Rampa
y su arte adivinatorio
en esta casa llena de noche y sal de ajo.
Aquí estoy
para limpiar el piso los sábados por la mañana
y olvidarme del amanecer.
Nos hemos hablado de las apariciones rutinarias del sol,
cuando a las mujeres todo se nos hace añicos
porque el sol se nos hunde
y nadie nos enseña a gritar
porque somos el naufragio
de nuestro único cuerpo lleno de vida
y de ignorancia por vivirla.



Poema Luciérnaga de Justo Navarro



¿Te acuerdas de las últimas luciérnagas? Latía
su fulgor movedizo sobre la fronda ilesa.
Ahora que, caprichoso, el verano se enfría
y un aire de inclinada caligrafía inglesa
hace vibrar los cables y se instala en los setos,
las he visto otra vez. Me has cerrado los ojos
muy apretadamente: una trama de objetos
menudos, de neón, bulle como despojos
de luz. El agua es una seda estrujada
en la piscina: un viento fugaz nos acurruca.
¿No brilla una luciérnaga en tu córnea, parada,
cuando tocas mi carne y me besas la nuca
y acatamos felices la noche de verano?
Vivir es esta dulce disolución en vano.



Poema Los Que Tienen Suerte de Justo Braga



Tienen suerte quienes miran la tragedia
desde el cielo.
En Colombia un terremoto ha matado a un millón de niños.

En otro lugar del planeta,
el dictador de turno se pasea
entre tinieblas.
Hay un gañán en alguna parte que escribe decretos de hambre.

Hay un ingeniero
que le ha tomado afición a los tálamos
y se sube a los árboles
cada vez que anuncian lluvias.
Tiene suerte este ingeniero del verso.
Casi nunca improvisa.
Iluminado por una fúnebre linterna
contempla los arcanos sin inmutarse
y escribe letrillas al azar ,
sin prisa,
consternado,
eso sí,
por la ausencia de tiranos
y porque hoy no televisan
La Champions League.



Poema Los Poetas de Justo Braga



Los poetas se reúnen por la noches.
Beben vino y comen versos.
Buscan sentido a las palabras.

Los poetas dan un giro a los sonetos.

En este tiempo hostil, propicio al odio,
los poetas conspiran a crédito.
Rastrean en lo barroco de sus versos.

Están tan distantes de la vida
que han caído en un hondo onanismo sin remedio.



Poema Los Gimnastas de Justo Braga



Ahí están los gimnastas
gastando inútilmente su energía.
¡Cuánto mejor sería
ahorrar tanta destreza!

Se esfuerzan cada día,
en un una nueva marca.
Recorren mil metros al minuto
mientras atisban a lo lejos la meta
y se mofan de nosotros,
los poetas holgazanes sin honra.

No saben estos gimnastas puristas
que también a ellos se les va la olla
con tanto estimulante que se toman.

No saben estos analistas
de mentiras,
cuánto hay de miseria en sus axilas.
Cuánto sudor desprenden del sobaco.



Poema Las Aves Que Te Llevan de Julio Torres Recinos



Noviembre llega
y con él tiemblan
las primeras nieves
en el cielo.
Los pájaros preparan
su salida
rumbo sur
?dicen que con la magia
del viento
pueden estar
en el Golfo
en un día?.
Yo había pensado
mandarte una carta
con ellos, los pájaros.
Quería enviarte
en la carta
una gota de agua,
un puente hecho de horas,
una provincia,
o un grano de arroz
para que alimentes
las aves que te llevan
día con día más lejos.
Pero tal vez me contente
con enviarte unos árboles
para que te adornes la cabeza.

(Saskatoon, 2,000)



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