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Poema Si El Cerco De Mi Brazo Te Ceñía de José María Souvirón



Si el cerco de mi brazo te ceñía,
era porque el amor me lo mandaba.
Si de lejos y quieto te miraba,
era porque el amor me lo pedía.

Si con un claro beso te quería,
era porque el amor me lo ordenaba;
y si yendo a tu lado me apartaba,
era porque el amor me lo exigía.

Así, cuando te digo que te quiero,
igual que cuando no te diga nada,
hago, mujer, lo que el amor me ordena.

Y el día en que te digan que me muero,
lo mismo que mi vida enamorada,
será mi muerte enamorada pena.



Poema La Lluvia de José María Souvirón



Cae la lluvia suavemente
con un susurro tierno y claro,
y el corazón se va durmiendo
por el rumor acompañado.

La lluvia trae muchas cosas
que ya teníamos olvidadas:
viejos jardines a lo lejos
desde balcones de la infancia.

Antiguas voces que se fueron,
músicas lentas y remotas
y unos instantes de amor pleno
bajo otra lluvia melancólica.

Llueve en ventanas y azoteas,
sobre los árboles y el campo;
llueve también sobre mis penas
y los recuerdos más lejanos.

Es bendición sobre la tierra,
amor de Dios en la campiña.
La lluvia es una compañera
que da ternuras infinitas.

Brillan las hojas, y en el aire
hay una pálida dulzura.
Llueve en el mundo. Llueve, llueve.
Cae la caricia de la lluvia.

Se oyen dianas de otros tiempos,
pregones cálidos de antaño,
canciones de mujeres muertas,
lento mugir de toros bravos.

Acordeones en el puerto,
tristes sirenas de navíos
y cascabeles en el alba
por carreteras con rocío.

Cae la lluvia suavemente
y la memoria se despierta
y largamente se respira
el lento efluvio de la tierra.

Y hay naranjales en los ojos
y un ancho mar junto a las manos
y una tranquila soledad
en un paisaje ilimitado.

Risas amigas acompañan
sin ruido al alma que está muda.
Como una bella enamorada
llega a mí, trémula, la lluvia.



Poema Amor, No Sé de José María Souvirón



Amor, no sé qué calidos rumores
tienen esta mañana las colmenas.
Amor, no sé qué pálidos colores
hay en las cumbres altas y serenas.

No sé, amor, de qué trémulos dulzores
están las flores y las frutas llenas,
ni por qué son más dulces los olores
que vienen al abrir las alacenas.

No sé qué tienen, amor, esta mañana
que suenan como un ángelus lejano
cuando sale el rebaño, las esquilas;

y que al abrir de pronto la ventana,
alondras al alcance de mi mano
se quedaron mirándome tranquilas.



Poema Rápida Plenitud de José María Souvirón



Tu novedad, tu pura novedad
es lo que me concilia con el mundo.

Aquí está mi pasado, en este instante,
todo hecho presente y asumido
por esa novedad que tú me traes.

Porque me has hecho nuevo para ti,
y todo lo anterior, todo lo huido
se vivifica ahora en tu presencia.

¿No es este árbol de esta noche el árbol
hecho con todos los que vi sin ti?
¿No es la brisa que pasa por tu lado
la brisa de mi infancia, que ha seguido
corriendo para estar junto a nosotros?

Pasan los años, pero el tiempo queda
y ahora estoy contigo en mi pasado,
y ya está aquí tu vida hecha presente.
Un presente fugaz que se renueva
con certidumbre de mantenimiento.

Calla. Escucha la noche. Oye los mundos.
Mira esas luces. Huele a primavera.
Nada más que este instante prolongado,
toda mi vida aquí con tu alegría.
O con tu pena, que me da lo mismo.

Y ahora, adiós, es hora de que partas.
Hasta luego, o quizá hasta. mañana.
Ahora el mundo está bien. Ya puedes irte.
Ya esto ha sido vivir. Esto es vivir.



Poema ¿por Qué No Has Sido Tú? de José María Souvirón



Todo lo que he buscado se halla en ti,
y sé que estás dispuesta a quererme, si yo
tiendo un poco mi mano hacia tu mano.

Cuando estaba con otras
cerca de ti, queriéndolas,
entrabas hasta el fondo de mi alma
calladamente, pero con dominio,
y allí te establecías, olvidada y presente.

Antes, pasaste a veces por mi lado
y yo pensaba, aunque no lo quería,
que eras tú la que yo debía haber amado,
la que guardaba los tesoros
que yo, gozoso y torpe, buscaba en otras minas.

Ahora sigues presente
pero ya no me atrevo. He malgastado tanto
tu impaciente silencio, tu ternura encerrada,
tu carne, que esperaba no sabemos qué brotes
de primavera retrasada y dulce…
Si te dijera que te quiero
no te diría bastante,
y quizá este mundo de cristal y de luz
que has ido edificando sobre mi indiferencia,
se caería de golpe, dejándonos a oscuras.

No sabrías decírmelo,
ni yo a ti. Solamente
un prodigio violento
y un nuevo mundo abierto ante tanta esperanza…
¡Oh, qué rabia tardía!
Por qué no has sido tú?



Poema Mis Ojos Muy Abiertos Para Verte de José María Souvirón



Mis ojos muy abiertos para verte,
mis oídos atentos para oírte,
mis ásperas mejillas para herirte,
mis brazos para alzarte y sostenerte.

Mis dientes duros, no para morderte,
sino para rozarte y sonreírte,
mis largas piernas para perseguirte,
y mi gran corazón para quererte.

Mi corazón que hace sonar las horas,
con un compás que el tuyo ya conoce,
con un latir de luz de sol y luna.

Silencio y campanadas vibradoras,
desde la una, amor, hasta las doce,
desde las doce, amor, hasta la una.



Poema Madrigal de José María Souvirón



Si al sol llamo sol, no es a él,
sino a ti que sol te llamo.

Si llamo luna a la luna,
es que a ti te estoy llamando.

Si llamo a la rosa rosa,
es que en la rosa te hallo.

Si llamo amor al amor,
es sólo porque te amo.



Poema La Alta Noche Y El Mar de José María Souvirón



La alta noche y el mar. Las playas solas.
Un vientecillo fresco y desvaído.
Y en el confín oscuro, el suave ruido
de una orquesta de claras caracolas.

Ay, amor: por encima de las olas,
desde mi corazón estremecido
resbalaba, sin rumbo ni sentido,
el son de mis canciones españolas.

La fogata que ardía sobre la arena
era una estrella más, en la serena
infinitud. Cesaron mis canciones.

Las olas en la playa se morían…
y de pronto sentí cómo latían
al mismo tiempo nuestros corazones.



Poema Hoy La Primera Lluvia Silenciosa de José María Souvirón



Hoy la primera lluvia silenciosa
cae sobre el jardín serenamente,
temprano otoño brota de la fuente
y huye la primavera de la rosa.

Huele a la tarde aquella deliciosa
de no sé dónde -¿en dónde fue?-. Se siente
una quietud pasada en el presente
y un recuerdo vibrar en cada cosa.

Reclinada en mi hombro tu cabeza,
vemos caer la lluvia en los rosales
con un blando rumor y movimiento

que da al jardín una ideal pureza
y hace brotar promesas inmortales
en mi tranquilo y alto pensamiento.



Poema He Soñado Que Estabas A Mi Vera de José María Souvirón



He soñado que estabas a mi vera
y que tenías tus manos en las mías;
ya no recuerdo lo que me decías,
pero era dulce oírte, compañera.

Me mirabas de amor, con la sincera
clara mirada de los bellos días
y se iban enredando mis poesías
en el perfume de tu cabellera.

Era tan dulce oírte, y era tanta
la maravilla de tu voz serena,
que, al sentir mi soñar desvanecido,

me desperté con llanto en la garganta,
y las carnes doliéndome de pena,
y el corazón doliéndome de olvido.



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