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Poema Sensatez Y Cabellera de Joan Brossa



Nadie es el autor
de este Poema mío.
Vladimir Mayakovski

Nacer, morir, vejez y juventud,
roca, esperanza, confianza, nostalgia,
boca callada, espíritu sonoro,
hileras de franqueza y falsedad.

Hacer que en la tristeza caigan copos,
así la vastedad del amor mío
contra el vacío inmenso del furor
del mar bramando, al sol sal encendida.

El paso errado se burla del recto,
y el alborozo y el dolor de ser
el confundir sus ráfagas no excluyen.

El buey que llora y labra y el buey de oro,
el pozo primordial, lo revelado,
todo es fulgor del nacer al morir.

Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla



Poema España de Joan Brossa



No existe la censura:
lo que existe es un Servicio de Información Bibliográfica
para evitar posibles perjuicios económicos a los editores.

No hay gente que se muere de hambre:
hay personas que sufren insuficiencias tróficas
debidas a insuficiencias alimentarias.

No hay lucha de clases:
hay tensiones sociales polarizadas en torno a desiguales
repartos de la Renta Nacional.

No hay oposición episcopal:
no se trata de quitar al obispo sino de modificar
las estructuras jerárquicas que no son conscientes
del compromiso con las líneas posconciliares.

No hay partidos políticos:
hay articulación de contrastes de opiniones.

No hay subida de precios:
hay revisión de tarifas.

No hay derecho de huelga:
hay una manera de exteriorizar el conflicto directo.

No hay epidemia de cólera:
hay brotes de diarreas estivales.

No se habla de amnistía,
sino de condena de sanciones.

Etcétera.

Versión de Carlos Vitale



Poema A B C D de Joan Brossa



A Si quieres conocer a un hombre,
dale poder.

B Si me quieres bien, tus obras
me lo dirán.

C Tampoco existe el amor,
sólo puedes dar pruebas de él.

D Gritar es digno.

Versión de Carlos Vitale



Poema Vida Mía de Joan Brossa



Cuando hablo, el amor llevo en la saliva.
Me exalta donde yo no soy tu vida;
Te exalta donde tú no eres mi vida:
Fuego en el prisma

Tal fuerza oscura nace del instinto;
Mas veo el fuego y siento en vena viva.
Ya el intercambio de cabello y hierba
Me hinche de frutos.

¿Y qué húmedo teatro en el rocío
Acerca a la honda sombra tu figura,
Que de la más remota lejanía,
Mezclo los hitos?

Tumba las tristes voces, hembra azul;
Veo quemando el fuego toscos prismas,
En rústica manzana oigo ebrias voces;
Vivo cuando hablan.

Con ambas manos al rayar el alba,
Balbuceo por vías obstruidas
Mientras abro entre fuego inmensas puertas,
Reflejo de otras.

Tu mirada perfuma a quien te mira,
De amor impregno tu única imagen,
Y la palabra, viva a flor de labios,
Es primitiva.

Pierdo el límite, cal iluminada;
y provoco naufragios entre plantas.
Nada de lo que miro es con mis ojos:
Fuerza ni esfuerzo.

Hablas, y el cielo es un lugar salvaje,
Desde el nacer del sol hasta la puesta.
Nieblas y nieblas. Tus ojos no miran
Al mirar, nada.

Mas la ola estalla y el ojo se encanta
Del barco que es el cuerpo en las personas
Y, entre las peñas de una playa oculta,
Brilla el crepúsculo.

Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla



Poema Un Hombre Estornuda de Joan Brossa



Un hombre estornuda.
Pasa un coche.
Un tendero baja la persiana metálica.
Pasa una mujer con una garrafa llena de agua.
Me voy a dormir.
Eso es todo

Versión de Andrés Sánchez Robayna



Poema Un Espía Ronda Por Las Calles De Washington de Joan Brossa



Un hombre lleva abrigo y botines grises.
Pasa una mujer, muy guapa, enlutada.
Un muchacho, con gafas de miope, explica con profusión de detalles
cómo es el que le ha sustituido en el cargo.
Un hombre, con una cicatriz en la mano, sale apresuradamente
de un edificio
con una cartera bajo el brazo.
Un transeúnte se queja de que es indigno cómo atropellan a la
gente por la calle.
Pasa un muchacho con un viejo encorvado.
Un militar, huraño, sube a un coche, que arranca.
Una mujer entra en una óptica.
Un hombre se mete en una cabina telefónica.
Pasan grupos de jóvenes.
Un hombre, que lleva bigotes, se quita las gafas.

Versión de Andrés Sánchez Robayna



Poema Tú de Joan Brossa



Si fueras una ola, serías mi juego favorito.
Si me quisieras siempre, serías la plenitud.
Si fueras una manera de hablar, serías el diálogo.
Si lloraras inquieta, te buscaría y no te encontraría.
Si fueras una puesta de sol, serías la más bella de todas.
Si fueras un árbol, serías un cedro.
Si ostentases colores, serías blanca y roja.
Si fueras la nieve, pasarías más allá.
Si fueras una sustancia, serías el bálsamo.
Si fueras sustituida, serías la madera de una columna.
Si yo fuera un barco, te llevaría delante mismo de la proa.
Si no fueras una muchacha, serías una rosa silvestre.
Si fueras una estrella invisible, serías el mutuo amor.
Si me rodeases suavemente y te disolvieses, serías el rocío de la
noche que moja los árboles.
Si desfallecieras, serías un escudo roto.
Si fueras una flor, nunca te apagarías.
Si relampaguearas, serías talmente una piedra engastada del color
del flujo del mar.
Si te viese en cualquier lugar, te señalaría a ti.
Si fueras indiferente, serías el crepúsculo.
Si me mirases distraídamente, serías mi esperanza.
Tu presencia me parece la forma más placentera de la armonía
misma.
Si la música se llenara de ti, brotaría un acorde grave y lastimero.
Si fueras un trébol, serías la llave de la aurora.
Si fueses la suavidad, serías el peso del agua.
Si fueras la tristeza, serías los días y el tiempo.
Si fueras un deseo, serías pasión desplomada.
Si fueras la luna, serías un ala.
Si fueras un reloj, serías un círculo profundo.
Si fueras el espacio, serías su mitad y su centro.
Si no fueras una estrella favorable, serías una roca que defiende
un territorio.
Si te escondieras de mí para siempre, serías la noche circundante.
Si fueras un camino, serías la orilla del mar.
Si fueras un jardín, serías un astro de flores.
Si fueras un paisaje, serías un bosque que respira.
Si fueras un anillo, serías eternamente irrompible.
Si fueras sombra densa, serías un camino entre los astros diáfanos.
Si fueras una tarde, serías un día.
Si fueras un año, serías un siglo.
Si fueras un ruido, serías el ruido de unos pasos que resuenan
oídos en secreto.
Si fueras un pedestal, serías una isla azulada.
Si el mundo fuese roto en pedazos, serías su silencio.
Si inclinaras más la frente, el corazón tintinearía claro.
Si suspiras, el tiempo que pasa se vuelve dulce.
Si te encaramas por el cielo, en la meditación te encuentro.
Si fueras una bolita, serías una sola gota de agua.
Vives en el sentido de la llama, no en el de la ceniza.
Si fueras un número, serías una cantidad inacabable.
Si mudaras de forma, serías una montaña oscura y agradable.
Si fueras el viento terral, dormirías sobre una cola de colores.
Si te conociera la lluvia, caería en el lugar que tú indicaras.
Si intentaras salvar a alguien, lo llenarías de espigas.
Si fueras una pared, te escudarían los árboles.
Si cayera la luz, serías la copa de cada día.
Cubrirías la juventud, si fueras la madrugada.
Si pasara el otoño, tú serías la primavera inminente.
Si fueras un color, serías la alegría del sol en un bancal de hierba.
Si fueras una voz, tendrías el color de un perfume.
Si fueras un perfume, tendrías la voz del color que te llevara.
Si fueras un cristal, apagarías los suspiros.
Si fueras un desierto, ondearías sin ningún límite.
Si eres una palabra, serías amarse
Si fueras un ídolo yo prepararía tu adoración en los santuarios.
Si fueras tibia claridad, te rodearías de rebaños.
Si fueras una gota de sangre, iluminarías.
Si el mundo de vida fuera todo soledad y caos, ya estarías destinada a
manifestarte.
Si el mundo fuera una brumosa caverna, en ti convergerían infinitudes.
Tu eres el más bello reflejo de la Imagen primordial
Que allende los tiempos se multiplica inexpresable.

Versión de Alfonso Alegre y Victoria Padilla



Poema Streap-tease (2) de Joan Brossa



Hoja tras hoja desnudo los árboles.
Piedra tras piedra desnudo el terreno.
Después el cielo desaparece.
Y la tierra también se va.

Versión de Andrés Sánchez Robayna



Poema Streap-tease de Joan Brossa



Fondo naranja. A intervalos de diez segundos caen del techo todas
las prendas con que se viste una mujer. Finalmente caerá un
zapato y , al esperar que caiga el otro, baja el telón.

Versión de Juan Manuel Gisbert



Poema Poema (2) de Joan Brossa



Un silencio

Un grito

Un toque de gong.

Versión de Andrés Sánchez Robayna



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