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Poema Nocturno Sobre Atenas de Gabriel Zaid



Háblame de las calles
y de la nochería
submarina, que mece
allá abajo su cielo.

Y el firmamento aquel
que era agua azul y gloria
de promesas fugaces,
míralo vuelto al agua.

Mi estrella no era estrella,
era un rapto fugaz
del cielo, una caduca
luz sedienta en el agua.



Poema Nocturno Abandonado de Gabriel Zaid



Me llega la secreta
zozobra que en el aire
deja ligeramente
una hoja caída.

La lucidez inerte
del parque abandonado,
y el agua que prosigue
en la fuente sonámbula.

Y sin embargo existes,
comunión, y nos mueves
en íntimas palabras
que entretejen el mundo.



Poema Evasión de Gabriel Zaid



Desatar la canastilla.
Subir globos llenos de besos.
Ya va quedando el mundo atrás.
El fondo de los ojos dá vértigo.
Cogerse desesperadamente.
Ser arrastrados por el viento.
Solatar arena, perder peso.
Ya estás en el espacio sin tiempo.



Poema Escenas En El Puerto de Gabriel Zaid



1. Animal fantástico

Un brazo nada más no es cosa mala
si ves que el otro se convierte en ala.

Y para qué dos pies, no es cosa buena,
si a cuatro viva el alma suena.

Tener mil pares de ojos para ver.
te- ver-te- ver- te- ver.

Y dos espaldas para tanta gente
que sueña, pero sigue la corriente.

2. Brindis

Borracho estoy de amarte y de mirarte,
alta luz, alta copa enaltecida.
El vino se hace lenguas del Espíritu
y migas hace el pan con el mantel.
Blanca la luz y negra y roja y viva,
en tus dedos es sangre, en tus pupilas
eternidad, en tus labios silencio.
Te amo, sí, te amo, borracho de tus ojos,
borracho, del silencio que ha arrasado tus ojos,
noche viva y sin lágrimas, noche viva y sin rumbo,
pero llena de estrellas como un mar sin temor.

3. Circe

Mi patria está en tus ojos, mi deber en tus labios.
Pídeme lo que quieras menos que te abandone.
Si naufragué en tus playas, si tendido en tu arena
soy un cerdo feliz, soy tuyo, mas no importa.
Soy de este sol que eres, mi solar está en ti.
Mis lauros en tu dicha, mi hacienda en tus haberes.

4. Nacimiento de Eva

No tengo tiempo que perder,
me dijo al amanecer,
y desplazó un volumen de mujer.

Mar de mujer y piélago de sillas.
El astillar me dejas hecho astillas,
salpicadas de hielo las costillas.

Botaduras heladas y funestas.
Está bien. Pero qué horas son éstas.
No te has quedado ni a las últimas fiestas.



Poema Envío de Gabriel Zaid



Fragmento de «Fábula de Narciso y Ariadna»

3.
Acudes a tus ojos porque acudes,
los ojos de las noches estrelladas.
Y su luz no es tu eco, no lo dudes,
es otra luz que mueve tus miradas;
desde la luna, arcón de los rosarios,
hasta la luna sin itinerarios.

Luz del amor que llama a los amores
por encima del hombro para el viaje,
y en el espejo muestra sus pudores
de estrella antigua que abandona el traje,
mariposa, cristal, serpiente o perla
cuando se empaña nada más de verla.



Poema Danzón Transfigurado de Gabriel Zaid



Alguna vez,

alguna vez,
seremos cuerpo hasta los pies.

¿Dónde está el alma?
Tus mejillas anidan pensativas.
¿Dónde está el alma?
Tus manos ponen atención.
¿Dónde está el alma?
Tus caderas opinan
y cambian de opinión.
Bárbara, celárent, dárii, feria.
Tus pies hacen discursos de emoción.
Todo tu cuerpo, brisa de inteligencia,
de cuerpo a cuerpo, roza la discusión.

El tiempo rompe en olas venideras
y nos baña de música.



Poema Claridad Furiosa de Gabriel Zaid



No aceptamos lo dado, de ahí la fantasía.
Sol de mis ojos: eternidad aparte, pero mía.

Pero se da el presente aunque no estés presente.
Luz a veces a cántaros, pan de cada día.
Se dan tus pensamientos, tuyos como estos pájaros.
Se da tu soledad, tuya como tu sombra,
negra luz fulminante, bofetada del día.



Poema Alucinaciones de Gabriel Zaid



El vio pasar por ella sus fantasmas.
Ella se estremeció de ver en él sus fantasmas.

Él no quería perseguir sus fantasmas.
Ella quería creer en sus fantasmas.

Montó en ella, corrió tras sus fantasmas.
Ella lloró por sus fantasmas.



Poema Tumulto de Gabriel Zaid



Me empiezan a desbordar los acontecimientos
(quizá es eso)
y necesito tiempo para reflexionar
(quizá es eso).

Se ha desplomado el mundo.
Toca el Apocalipsis.
Suena el despertador.

Los muertos salen de sus tumbas,
mas yo prefiero estar muerto.



Poema Pastoral de Gabriel Zaid



Una tarde con árboles,
callada y encendida.

Las cosas su silencio
llevan como su esquila.

Tienen sombra: la aceptan.
Tienen nombre: lo olvidan.



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