poemas vida obra anibal nunez




Poema Todo Fue Sobre Ruedas de Aníbal Núñez



Todo fue sobre ruedas una mutua
corriente entre las tazas
de té inglés les iba enmarañando
-complicada una música de fondo
en el asunto- todo
todo a pedir de boca las sillas casi juntas
los corazones casi paralelos…
mas ese olor de la transpiración
inevitablemente percibido
la aureola indiscreta de la axila
convirtieron la afinidad en franca
retirada de él vergüenza en ella
y todo fue desvaneciéndose
en disculpas qué lástima
que esté tan ocupado esta semana
roto el hechizo bien pensado
no era para tanto
ella perdida
sintió una presa fácil
maldijo su pecado destruyendo
-ya de vuelta en su casa-
la cuidadosa trampa de su rostro con lágrimas
pero he aquí que una amiga
percatada de todo y sonriente
susurró unas palabras
mágicas en su oído
y todo se arregló desde que ella
adoptó nuestro estilo de atracción personal
emplea nuestro jabón desodorante
(las sillas se fundieron
definitivamente
en un fragante abrazo
y vivieron felices gracias a…)



Poema Soneto Grisáceo de Aníbal Núñez



Te vistieron de gris con uniforme
te dieron una chapa y una porra
y saliste a la calle tan conforme
con permiso oficial de armar camorra

dispuesto a demostrar todo lo enorme
que es tu amor a la patria que en la gorra
viene representada aquiliforme
aunque en el fondo no es más que una zorra,

dejaste el azadón que hoy enmohecido
dormita en el corral que abandonaste
-se puede uno ganar bien el cocido
sin trabajar-: aquel maldito traste
áspero sucio feo retorcido
no es como la pistola: ¡qué contraste!

Noviembre, 1969



Poema Soneto Acróstico Con Figuras De Insistencia de Aníbal Núñez



HALLADO EN UNA BOTELLA DE MEZCAL EN
«EL FAROLITO» Y EN DONDE -AUNQUE ESTO SEA
LO MENOS IMPORTANTE- SE CORRIGE
UN ERROR LÉXICO DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Como de tu pupila la negrura,
Azul indescriptible tu iris, nunca
Tuve ocasión de ver: dulce espesura
Abierta a este habitante de espelunca.
Lago nocturno, superficie pura
Izó frente a su orilla la ya trunca
Nave desarbolada por la dura
Arribada otra vez a donde nunca
Mirabas tú llegar y nada había-
Antro mi herida [fue] no percibida-
Tibio a mis huesos y a mi voz perdida
Esperando escuchar, saber que oiría
Otro canto mi oído, derretida
Sirena y cera por tu voz de vida.

Enero, 1982



Poema Perfume De Las Rosas de Aníbal Núñez



Tu más claro discurso
es tu jadeo erótico, Mademoiselle Descartes,
tu dios de mármol tu mayor esclavo,
tu ama de llaves la razón. Tus rosas
son tu blasón mejor, mas su perfume
sigue ininteligible
para vos y Clavet, pintor de corte
amigo de tu abuelo.



Poema Paradisaea Papua de Aníbal Núñez



La hembra no tiene nada de notable
sus plumas pasan
del blanco al beige por gradaciones suaves

Ni por todo el oro del mundo
me tomaría la molestia
de examinar al macho y cuándo llega
a toda su belleza. Prefiero a este respecto
fiarme del testimonio de los nativos fieles

Estas aves
a pesar de haber visto alguna de ellas
en cautividad
inspiran el deseo de perseguirlas
en sus bosques natales

Pero para cazarlas, sorprenderlas,
es del todo preciso ir vestido de gris.

De «Estampas de Ultramar»



Poema Oh, Náyade, Nereida, Ninfa Sirena, Tía de Aníbal Núñez



Oh, náyade, nereida, ninfa, sirena, tía
buena reproducida
todo color tamaño
casi natural muslos
apetitosos anunciando
un producto, pongamos,
anticongelante, verbi gratia
gratia plena de ganas de comerte
poseerte en pleno escaparate

lo malo es que sabemos que nuestro
atrevimiento
lo pagaría el seguro
y mucho peor saber que nuestro muerdo
no iba a encontrar una manzana viva
sino más bien sabor de cartonpiedra
y una falsa apariencia de relieve camal
en la litografía
y acabamos comprando cualquier cosa
en desagravio, buenas tardes,
por nuestros malos pensamientos.



Poema No Solamente En Broadway de Aníbal Núñez



Carta a J.R.J.

Mínima aldea de muertos olvidada
sino por ti y por mí colgados de los árboles
-cipreses, claro-
con los ojos muy abiertos
entre terribles rascacielos entre
el sueño de los vivos
y el sueño de los muertos
que no se encontrarán: dos paralelas…

Entre todos los tráfagos de todas
esas actividades te fijaste en el viento
que barre de las tumbas agrietadas la nieve

Prosiguen sin embargo
las cuatro tapias concurridas fuera:
la tapia del taxímetro
la del paso elevado
las del tranvía y el metro con su escolta
de dorados & Cé mientras la alquimia
de las losas y el polvo contemplamos:
pobre pozo de muertos con campanas ahogadas
por los timbres burócratas
las bocinas silbatos y las excavadoras

Y aquí sí que no creo -se ha estrechado
el nudo desde entonces,
1916, bastante-
que valieran la pena como tú lo creíste
la escasa yerba y la flor roja
única que brotaban y de cuya hermosura
infinita quedaba, según tú,
la ciudad viva desterrada:
el tiempo
ha venido a decírmelo y mi soga,
por más nueva, aún resiste.

1973



Poema Nada Queda De Nuestro Palomar Blanco de Aníbal Núñez



Nada queda de nuestro
palomar blanco, donde
sentimos el primer
vértigo nada queda
del almendro en el que
imaginábamos lianas
y éramos dos tarzanes nada queda
de la tapia que el mundo dividía
en territorio apache
y en territorio sioux nada queda
del cuarto de las ratas
que olía a viejas historias y tampoco
queda nada me han dicho
de la terraza ni de la
galeria de cristal donde el sol en invierno
se acurrucaba como un gato nada
queda de la escalera
de caracol ya nada
del jardín con castaños con acacias
con ¿qué? donde aprendimos a montar
en bicicleta nada
queda de nuestra casa
primera
Hay una valla
y detrás nada, los expertos
han medido el terreno con sus metros cuadrados
con sus gafas cuadradas han aojado el terreno
con sus zapatos negros han sumado la tierra
de nuestra infancia que hoy no tiene
dónde meterse:
está prohibido
el paso a los ajenos a la obra.

Diciembre, 1970



Poema Nacimiento De Venus de Aníbal Núñez



Diosa
si el filo de la espuma está conforme
con el diseño de tus labios,
tu sonrisa repite lo levísimo
del azul que te dio vida perenne
pero
no eres hija del cielo ni del azul siquiera
que el cielo presta al mar; eres espuma
y todas las palabras de amor se desvanecen
en ondas que entrelazan el engaño
de agua.



Poema Mudanza de Aníbal Núñez



Una palabra para hacer llover
está sobre el armario. No la toques
que lloverá en la estepa y los armarios
saldrán mañana a flote en los pasillos mudos.



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