poemas vida obra andre cruchaga




Poema Hechizo De Las Palabras de Andre Cruchaga



Hierbas como lámparas
Tragando luz
Pájaros azules
Absorbiendo
Los mástiles del viento
Geografía donde anido mi pecho
Y nombro la memoria
Diosas comulgando siempre
Palabras que inventan distancias
Palabras que encienden los párpados
Palabras que desvisten los poros
Palabras que abren el delirio
Palabras que nos llenan de sed
Arcas
Oleajes
Golpes
Rayos
Laberintos
Poyetones del sueño
Palabras que nos ciegan
Cristales que nos miran
Diosas que cercenan lo íntimo
Vapores que aspiran la piel
Manos que prolongan
Espesas anatomías
Acorralan
Ocultan
Plumas persiguiendo hormigas
Garganta de fosforescencias
Tragando peces rojos
Extrañas como las manos
Como los barcos que se queman
En la espuma
Secretas
Extrañamente secretas
Como el hechizo de las semillas
Susurran en el fuego
Erótico del follaje
En el bosque de la cópula
Atestiguan las tinieblas
Lágrimas
Extrañas trampas del abismo
Donde la combustión de los cuerpos
Parece una maquinaria
De erizados
Sobresaltos
Burbujas
Labios constelados
Relámpagos de vértigo
Sentidos sacudidos sobre el césped
Al filo de la piel desnuda

Las palabras
Fugitivas chiltotas
Cuchillos y brasas
Pétalos miserablemente perseverantes
Mártires anónimos
Aliento transparente del cierzo
Donde humea el musgo
El temblor de los fantasmas
La paciencia que nos sobrevive
El hocico invulnerable de las rocas

Las palabras
Plantaciones de luciérnagas
Multiplicando la epifanía
El exorcismo de la hierba
Horizonte de huesos
Retablos del tiempo
Aliento que a ciegas beben los cuerpos
Cuando pasan sobre la sal de los muelles.

Septiembre 29 de 2003.



Poema Mundo Visible (xi) de Andre Cruchaga



Ni el mar ni los ríos desfiguran sus aguas

eternos e inmensos en su empeño

nunca en acecho nunca persiguiendo

están allí en su límpida fluidez

más interminables que caracoles nocturnos

yo me adhiero a ellos conmovido

pero también porque pertenezco a su grito:

a esa voz de estrépitos y desplomante

de hoguera líquida

de olas

de retumbos

yo me adhiero a la locura de la libertad

con su lenguaje de furtivos sueños

con sus piernas chapoteando en todos los sitios

hasta ser definitiva comida para todos.



Poema Ya Es Otro Día El Rocío… de Andre Cruchaga



1
Ya es otro día el rocío
Que sangra en el vientre;
La creación es una fascinación de alas
Que invento cada veinticuatro horas;
Buceo con un pedernal inagotable,
Hasta que un collar de mariposas verdes,
Se posa en los pilares de mi casa
Para animar la hermosa fantasía del alba
Que viene ardiendo en los párpados del sol.

2
El alma sangra cuando salen las palabras:
Surge un mundo solamente imaginado.
Aquí estoy en permanente fuga,
Y en fuga también las palabras.
Sabido es que el viento lame los tejados
Y se desliza como tobogán por el iris de las tejas.

3
Dejad que los muertos abran ese surco infinito
Y bajen gorjeantes a la emboscada de la tierra:
Su mirada y su risa y sus grietas;
Que los muertos vivan su muerte
Y tejan en su piel ciega, las sílabas.
Dejad que los muertos iluminen la tierra
Y erijan campanas de cenizas
Desde ese misterio de criptas y cornisas.
Dejad que sus labios de témpano
Humedezcan las raíces de la tierra.
Dejad, dejadme en este gran silencio
Haciendo de los párpados una ráfaga de espejos

4
El mar chorrea su espuma en mis sienes
Como si se tratara de beberla
A través de la memoria.
Una gaviota ?tenaz e infinita?
Vuela entre campanas y palmeras.
¡Ah, esta manera impregnante y osada
de dormir en la playa inventando sirenas
para luego huir como Ulises!

5
Una música larga llega a mis oídos
Cuando subo esta empinada travesía;
Parecciera que el Universo rompió su cauce,
Y que los árboles
Afinan su clorofila en la esperanza.

¡Ah, esta vehemencia por el campo!

¡Ah, este río de sendal infinito
que llameante, tiembla,
en el espejo de mi propia infancia!

6
?Mas allá de la línea, donde avanza
la oscuridad, brilla el oculto fuego?.
La búsqueda perenne, el ansia,
La actitud del corazón
Queriendo adivinar el vuelo del pájaro.
La oscuridad baila en sus cenizas
Junto a la densa fatiga de la ceniza.

7
¿Hacia dónde van mis ojos
?que andan todo el día?
deshechos en antojos?

8
Ando descalzo
Cuando en fuego
Febril me alzo.

9
Beso tu sombra ?tu remanso?
Para llenarme de espesura
Mientras amanece y despierto.

10
Pienso en el río que serpentea
Como el pájaro en pleno vuelo:
Tú eres ese río diáfano y suelto
Donde nadan mis pupilas.



Poema Vocación Del Tiempo de Andre Cruchaga



Para Blanca Mateos, por sus desvelos e insomnios;
Por hacer de la poesía panes repartidos.

1
El tiempo. El tiempo. El tiempo.
A cada paso estamos librándonos de sus abrazos
Oímos masticar sus aguas asfixiantes
Imaginamos su risa y callamos…
De repente toca los balcones de la duda
los poros del temblor en las costillas
y las sienes. Lo pensamos a veces
con su lengua los balcones de la sangre.
Ah, Blanca, el tiempo. El tiempo.
Vas dejando la luz para que el agua de las palabras
de noche o día indague en el brillo de la risa
y la bebamos con el destino que nos prodiga el vino.
A menudo, Blanca, el tiempo es un perro ciego
o una larga romería donde muere el prójimo
o la calle donde pintamos legumbres suculentas
o la camisa donde se garabatean poros
o el aroma todopoderoso que nos abre la Esperanza
o la mar que pica con sus llaves de espuma
nuestros combates cotidianos
o la luciérnaga que nos regala su fugaz itinerario.

Cuando te acuestas prolongada la noche y amanece
un fuego invisible se convirtió en gladiador de esos afanes
y fija, mirando tras la ventana, los pensamientos
sueñan músicas que sangran por el costado.

El tiempo. Rascacielos donde se abren todas las estaciones
donde la conciencia jadea en el respiro de los pájaros
en la magia de hilvanar los hilos de la memoria.
El tiempo: ciudad, mujer, hombre, árboles, bosque, ríos, trenes
que llevan en el ojo de los rieles un remanso trashumante…

2
Guardamos en la memoria
las rosas que hacen los meses
con su tejido de horizontes.
Luego se descifran códigos
Y ese verde del polen que sueña
En las colina de la vida,
En los fonemas del combate,
En la cintura oceánica de la espuma.

En la calle desafiamos la bandera del viento
Y el bosque de los puntos cardinales.

Desmenuzamos la angustia de las alas.
Escalamos territorios. Lanzamos la red
De nuestros pensamientos,
Como enloquecidos relámpagos,
Hacia el río de las palabras,
Palabras viscerales que navegan
Como esos barcos que recorren
Aguas de nostalgia.

3
Nos sumergemos en cada instante
En el tiempo: Espejo creciente
Que nos revela, nos niega o asedia.
La noche se convierte es libélulas,
En trompetas de ceniza u hollín.

El blues deslumbra con su luto.

La luna, silba con su insomnio alucinante
Entre las sabanas del cierzo.

Somos pájaros, astros, oráculos
De esa vida que siempre abre balcones
Al aguacero del escalofrío,
Al delirio profundo de los sueños.
Una palabra nos desgarra:
La palabra mundo.
Mundo de aquí sin afeitarse,
Mundo de la indiferencia,
Mundo diluyendo los años,
Mundo del relámpago,
Mundo que se hace noche
Mientras la imagen de la ciudad nos extravía
Con sus pesadas piedras
Y sus pájaros moribundos.

Una palabra, sin embargo,
Se hospeda entre escombros:
la palabra poesía
Que abre sus ojos aleteantes tras las ventanas.

4
Ha sido en agosto. En agosto. Cierto:
Soñar y recordar al invierno.
Todo ha sido como en los muelles,
O las estaciones de los ferrocarriles,
Como el horizonte que nos aroma con su lejanía.
El explorer borra todas las distancias.
El poeta se vuelve transeúnte de relámpagos
En un espacio donde las puertas,
Son puro espejismo.
Ha sido en agosto. En agosto.
El viajero siente la lluvia en las pupilas
Y un conjuro antiguo
Que despierta de su sueño acompasado:

Es la mano audible y amiga
Que se abre en palpitantes destellos.

5
Todo viaja hacia lo eterno
teniendo vidas efímeras.
La brisa o el viento
Goteando palabras
Humedecen la mirada:
Los labios del tiempo, el halito
De la edad, las colinas del pecho
Los abrojos de la saliva,
Las campanas que gotean
Minutos y segundos,
Dientes que muerden abismos,
Ventanas que nos miran
Con su fuego de agua.
Como magia, los sonidos en espigas,
Buscan el espacio,
El asombro del camino
Que lame el misterio.
Ahora se que la palabra es un nido
Donde respiran los latidos.
Ahora se que todo lo que nombra:
Pájaros, matochos, paisajes,
Tiene una luz que transparenta el césped.

6
El tiempo no muere con nosotros,
ni el crepúsculo en el buche de los pájaros,
ni la brasa que nos consume la sed,
ni los caminos que palpitan,
ni la caverna que a menudo lame los sueños,
ni el silencio de los cuerpos o el insomnio.
No. El tiempo no muere en la hojarasca,
En los amaneceres o en la niebla.
El tiempo no duerme en su aventura de vigía.
A veces, ciertamente, nos desnuda
Y nos atraganta su aliento.
A veces saca sus dulzainas,
Y su pañuelo herrumbro;
Y, aunque rebasa nuestras agonías,
Es solo una profunda sed que aprieta
Los palpitos de la vida.

Casa de la Yedra, 23 de agosto de 2003.
10:00 PM.



Poema Viento, Viento, Viento de Andre Cruchaga



1

¡Viento, viento, viento
viento que revienta en la cara!

2

El viento que canta
Unido a mis huesos:
Voz suave, de agua.

3

En el comedor
Me siento a escucharlo.
¡El está junto a mi soledad!

4

Los arrayanes y eucaliptos
Se mueven cuando pasa.
Y deja, este viento,
Sensación de ausencia.

5

¡Sólo el viento es fiel a mi elegía!
Salta sobre bufandas de pájaro.
Y restaña, de mi corazón, las heridas.

6

Estoy silencioso. Playa vacía.
Un viento de ausencias
Roe mi sique.
¡Las palabras cuelgan
ante el verano y el cielo!
Apaga sus linternas.

7

¡Ya no es el mismo viento
de mi huérfana infancia!
Antes viajaba en carruajes
Azules y centelleantes.
Ahora entre una sombra
De nutrida hojarasca.

8

¡Este viento es tibio
como el amor!
¡Es el amor! ¡Amor!
¡Espejo y laúd!
A veces mi alma llora,
Igual que los párpados
En pleno invierno.

9

A las tres me levanto.
Y también a las cinco.
Sobre el pecho se posa
La bufanda del viento
Que ríe como niño.

10

¡La aurora y el viento!
¡Ahora la noche
sube descalza!
¡Hay heridas: tempestad de muerte!

11

¡Subió la emoción!
¡Nada dijiste,
hermano viento!
¡Se rompieron las arterias!
¡Ciego!
Anunciaste mariposas
Muertas, muertas, muertas, muertas!
¡Viento, chocaste!
¡Viento, contraviento!

12

¡Como niño viento!
¡Sólo niño fui!
Ya en el umbral
¡Ciega noche!
Sueños melancólicos
Del viento sobre el viento.

13

Sobre hojas de eucalipto
Volé fuera del mundo.
¡Horizonte de yermos!
¡Viento de sutil jadeo!
¡Viento espejo inaudito!



Poema Vienes Y Te Vas… de Andre Cruchaga



I
Vienes y te vas.
Te vas. Temprano o tarde
Te vas: sangre dilatada.
Fugitiva piel, sal o labios,
Te vas. Secreta luna interior.
Ahora música en la noche.
Viento inclemente la tristeza.
La garganta vela húmedas noches.
Te vas. Te fuiste: Espejo en mis pasos.
Ahora luz vencida, desvanecida
Y breve en la tempestad del tiempo.

II
Los días irrumpen fieros
Sin el canto ligero de las aves.
Vieras qué agónico es caminar,
Transitar, ver, oír y existir
Sin el zumo del anhelo y la Esperanza.
Hay sombras en este hálito de frío.
Dolientes sombras sin asirse al tacto.
Aquí está tu presencia en mis sueños cansados:
Lejana flauta y espesa
Como el pájaro perdido −yo−
En la densidad afiladísima del bosque.

III
Aquí falta el horizonte y la caricia.
El día con sus campanas.
Hay sollozo en los labios del verano
Como el pájaro, huérfano, de guarida.
Hay silencio. Un largo silencio:
Mar inquietado. Sofocante y caído.
Así caen los días en las urnas del calendario,
Los labios y el interior húmedo
De ese sueño corpóreo de la carne.
Implacable es la vida. Vasto.
Odre del mar que me ahoga y me inunda.
Por mi cuerpo −por todo mi cuerpo−
Noche rutilante. Sombras imperiosas.

IV
…los ojos llueven,…
Góngora.

Delgada aguja el labio sobre labio
En el follaje de los poros.
Ha volado el aliento con sus dudas
Y me convoca la lengua
Coagulada de un cráter,
Del humano pedazo de materia que soy.
El iris es una playa
Donde escapan las gaviotas
Y se agita el vacío de una sal líquida,
Casi voz abismal, estrujada
En la arena sacudida de las alas.
Un río humedece los párpados.
Un río que arrastra pájaros moribundos.

V
Espacio, noche gandre, más espacio.
Jorge Guillén.

Que nada tengo. Me abrazo.
Yedra en la pared del respiro.
Que nada me espera: cárcava del apego.
Espacio en desorden los pensamientos
Que se agolpan, difusos.
Sin verdes ni raíces. No se inventan.
Ciego crepúsculo la distancia. Navaja
Que gozosa hiende la materia
De los sueños. Noche del alma eterna que actúa
En el follaje de su propio volumen.

VI
Y hendida en este presente sangrante
El alma sin faz perdurable. No sé.
Frágiles follajes en tránsito
En el tejado de los sueños extraviados.
Inmenso es el viento que lleva las aves.
Inmenso. Yo espero. Nubarrones los pensamientos
−mis pensamientos, tal vez, con verdor de olvido−
Por un atajo de campánulas espero:
Sombras del grito doliente, evidencia,
Del sueño que se escapa de la mano.

VII
Desnuda difundes la luz.
Absoluta luz desnuda:
Onda del mar imperioso.
Eres. Serás. Pájaro picoteando
Radiantemente el iris de los ojos.
Nada es la amarilla resonancia
Del sol en los cambiantes pastos del campo,
A beber el deseo en tus pezones
Y en la hondura candorosa del ombligo.
Eres. Serás. Astro es mis horas:
Mineral indisoluble en mi abandono.
Mineral en mis atroces límites.
Desespero ante el azar del tiempo.
Afán de aquí. Afán de invulnerable silencio
Donde se cierne el imperioso futuro.

VIII
Borroso el tiempo que se revela
En los ojos. Escombro de pájaros
Demolidos, éste que nos habita
Entre la memoria telúrica
Y la vivencia irrestañable de las criptas.
Es una sensación extraña
Que los días cambien sinuosamente
Como los equívocos reflejos de la historia.
Y que en dicha penumbra
Reavivemos el eterno claroscuro de nuestros recuerdos.

IX
De repente me embriaga
El viento de la noche
Y el jardín infinito de las sombras
De medianoche en pleno albedrío.
El ansia se encarna en la llama del candil.
Aquí está el misterio sin fantasmas
Gozosamente en los círculos de la arcilla.
Pero también, la animación de las ventanas
−con sus vitrales transparentes−
el río humoso de la memoria:
la vida con sus instinto de arcanos inefables.

X
Aquí me quedé en este pedazo
De tierra para luego nacer.
Para luego morir, para saber
Que la vida es luz diseminada
En el telón de los días que pasan.
Los he visto en las celosías del instinto.
El suspiro. El gemido. El suplicio.
A veces sus brebajes ciegan
El iris y amenguan el vuelo.
A veces no hay certeza de Nada
−y con el pecho sobresaltado−
hay que caminar, y andar a tientas.
Sólo así la Esperanza carece de cronómetro
Y el invierno o el verano
Puedan dibujar sueños
En las ramas del trajín cotidiano.



Poema Vértigo de Andre Cruchaga



A menudo me toca jugar
Con la soledad o el olvido
Da igual cerrar las puertas
Abrir las ventanas
Hacer puentes donde no hay ríos
Cobrar un sueldo y pagar los impuestos
Ir a misa
O escuchar un discurso presidencial

Salir a la calle
O pegarse un tiro en la cama

A menudo uno se encuentra
Con enjambres
Con ídolos que subastan sus propias cataratas
Y beben en su propia taberna
Arco iris de mostaza
Territorios prometidos sin peones

A menudo quisiera derrocar el alfabeto
Darle golpe de estado a las vocales

Botar las cáscaras de las consonantes
Darle amnistía a los adjetivos

Y beber la clorofila de los verbos
Desnudarlos
Habitarlos de principio a fin
Diseminarlos en felpas de aserrín
Vomitar el destino en el mar

Llevar el silencio a vitrinas póstumas
Deshacer el nudo de las encíclicas

Remover los sepelios y las sombras de las miradas
Habitar la memoria
Despedirse diariamente del mundo
Quemar los anticuarios
Disfrazar el óxido de la melancolía
Ignorar la piedra pómez de las ofertas electorales

Excavar en el agua
Hasta sorber en su totalidad

La ebriedad del planeta?



Poema Tu Sombra: Piedra Y Dolor de Andre Cruchaga



Dentro de mí el hondo dolor
Que lucha en sombra contra piedras.
Tanto caminar que me pierdo:
Tanto ir y no encontrarte, sueño,
Sobre la superficie altiva
Del huracán que me arrebata.
Tu sombra es piedra y es dolor:
Piedra y dolor. Sombra de espejo
Donde mi sino se refracta.
En su centro el alma cruje:
Y me desnudo en la noche.
Allí la oquedad de mi Psique
Se expande, también, como sombra.
¡Qué desazón la que me abisma!
¡Qué abismo! ¡Qué luz sin destello!



Poema Trampatojos de Andre Cruchaga



Uno es un ser
Con toda la soledad que lo habita
Uno es uno
Con la sal del sol en la cara
Uno es uno piedra insondable
Carne donde supura Dios con sus evangelios y salmos
Con sus yerbas y antibióticos
Uno es uno ráfaga recurrente
Entre huracanadas espinas
Uno es uno entre pájaros coloreados
En el cuarto del baño
En el retrete imaginando cuadros de Chagall
De Picasso o Joan Miró o Magritte
Uno es uno pese
Al cemento y las autopistas
Pese a que llevamos el hambre en las pupilas
Uno es uno entre costureras
Sastres
Albañiles
Carpinteros
Rateros
Oficinistas
Estafadores
Traficantes
Comunistas
Uno es uno entre el sol
Que dora los calcañales
O la sombra que embosca la conciencia
Uno es uno entre
Capitalistas
Demócratas
Fascistas
Burócratas
Uno es uno hundiéndose en apariencias
Tecnócratas
Ambientalistas
Corredores de bolsa
Agiotistas
Neoliberales
Contratistas
Banqueros
Vendedoras del mercado
Billeteros
Huelepegas
Pupuseras
Jornaleros
Buhoneros
Dormilonas
Diputados
Uno es su propio duelo
Sacudiendo los pensamientos en la almohada
Uno es espejo
Espejo frente a los analistas políticos
Que quieren tener el entrecejo de Sherlock Holmes
O la bella historia del inmigrante
Extraviado en la ebriedad de la noche
De las fronteras?
Uno es espejo
Frente a los cineastas o teatreros
Que flotan en irisados abismos?
Mascullando mundos inauditos
Uno es espejo frente
Al pájaro sin alas tras polarizados barrotes
Uno es espejo fragmentado
Estertor desgarrado
Zumbido asoleado de las moscas
Herida donde pulsa la luz
Uno es uno
Por eso me defino campesino
Mi dui campesino
Mi Nit campesino
Mi Licencia campesina
Mi Profesión campesina
Mi Titulo académico campesino
Mi origen Chalateco campesino
Mi Estado civil campesino
Entretenimiento campesino
Mi Gracia campesina
Mi Religión campesina
Mi Filiación política campesina
Mi Genealogía campesina
Mi salario mensual campesino
Uno es uno escarbando en abismos irisados
Uno es uno cuando surca húmedas tristezas
Uno es uno queriendo que el mundo abdique en una ciénega
Uno es uno queriendo coser la esperanza con anguilas
Uno es uno simulando ser persona de este mundo
Jí jí jí
Uno es uno en el bosque de ray bradbury
Uno es uno aunque la noche lo fusione con los muertos…



Poema Tiempo No Es Tiempo de Andre Cruchaga



Es mucho el heroísmo
De soportar el tiempo:
Esperar a nadie en el río
De la ventana y al borde
De las estaciones. Esperar
Bajo cielo y la nube densa
Del destino. Esperar
Entre las zarzas del oscuro
Anhelo y besar la médula
Del fuego, con cierto gozo
De ingenua ignorancia.
Y es que no es del tiempo
Que emergen las frondas
Del sueño. No es tiempo
El tiempo que veda
Sentirse desnudo en el césped
De los poros masticando esperanzas.



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