Poema Será Inútil Mi Empeño… de Jacqueline Goldberg



será inútil mi empeño
habrá noches afiladas
por la ausencia
golpes amargos
sobre las arrugas de mi cama

te hablaré de mentiras
países masacrados por la dulzura

hablaré y hablaré

hasta pedir perdón

aunque no me creas



Poema No Me Interesa… de Jacqueline Goldberg



no me interesa
el milagro de los cuerpos
juntándose en el sudor

ya nada me importa

apenas duermo
y sobrevivo

por ti
por ese lamentable orgullo
que somos



Poema No Hablen De Huidas… de Jacqueline Goldberg



no hablen de huidas
porque de ellas me hago

vuelvo intacta
al desastre natal

no saben

piel adentro
todo es puerta

agua



Poema Nadie Creería Que El Verano… de Jacqueline Goldberg



nadie creería que el verano
permutó su fiereza
por las insípidas nalgas de unos adolescentes

que posó su crecido desangre
en toallas afiladas en la orilla

que prefirió huracán David
a cinco días más tour
por el norte de la península

el verano produce aguajes
brisas truncas
cierto rencor de isla

queda el otro encandilamiento
el de torcer

día más
día trenzado en las rodillas
cortina azul
para despreciar los brebajes frescos
de un último verano
emprendido como siempre
a tropezones



Poema Me He Vuelto Ceremoniosa… de Jacqueline Goldberg



me he vuelto ceremoniosa
han dejado de interesarme los ruidos
el silencio de los demás

prefiero una copa dando vueltas por mi casa
desayunar sin asuntos pendientes
regodearme en eso de ser absolutamente solitaria
absolutamente vieja después de todo

aunque no tenga andares suficientes
ni siquiera uñas cuarteadas

quizás en otro lado
el ánimo se recupere

por lo pronto
no aspiro a más rutina
que mi cama deshecha y vuelta a armar
una cierta efusividad que conduzca a ventanales cerrados
al bocado de sal que me hostiga
a mis dientes suplicando cepillo
al cabo de muchos días
muchos encierros
demasiadas ceremonias



Poema Luba de Jacqueline Goldberg



I
tomo su herencia
de edades en quiebra
los oficios tristes del abandono

sus muertos

II
más ebria y más sola
sufriendo viajes incompletos
distancias que no resisten otra calle
su puño agotado
su país ardiendo

III
diálogo de pasillos diurnos
raíz
memoria que soy

IV
casi deja su tiempo
en esa casa que nombra en voz baja
mordida por un quejido de gases
una madrugada difícil

V
esa frontera larga y desnuda
que la atravesó

su recuerdo
su patria de trasnocho

VI
no habla de las primeras ventanas
que desnudó su fatiga

para ella todo es escombro
tiempo de elegidos

VII
cambia de sombra
para obligarme a padecer
una herencia a la que sólo se pertenece a ratos
con el cuerpo a cuestas
intentando siempre un segundo desvelo

una estancia en otro lado

VIII
una aldea cambiada de frontera
muchachas escondiendo el deseo
en sus faldas largas

un poco de sombra
un poco de miedo

y Luba atrapándose en un retrato

bella
sola para siempre

IX
vino de muy lejos

sus ojos arrastraban
una fuga de pieles y derrotas

X
busca el tiempo
en que perteneció a la tierra

se deja llevar de un labio a otro
sorprendida ante su eternidad

XI
golpea
se mira y llora

duelen las heridas húmedas
el espacio en que se respira

XII
alza el viejo candelabro
repitiendo las plegarias
de nuestras fiestas más temidas

hunde en su frente el amargo pudor
de haber sido una extraña
sitio de gloria
muro
ceniza

XIII
comprendería ese desvelo
que le inventaron al otro lado del mundo
esas casas de regreso
esperando por quienes no admiten otra muerte

XIV
detenida en las puertas más temibles
esperaba una carta
un desafío

su eternidad

XV
esta noche no intentaremos recordar

se abrirán sombras
bocas de duendes
caerá el alboroto en la mordedura de sus pájaros

estaremos felices
arrepentidos

XVI
duelen estas ganas de luto

de amanecer recogiendo plumas
en patios ajenos

ganas de ser ella

XVII
ni acercarme
ni consumar en mi lengua
los pecados de su historia

me hago a fuerza de extenderme
por donde nadie pasa ya

me vigila un párpado
un monte
una mujer de sal

XVIII
me asusta la sangre de gallo
espantando espíritus

la condena indecible de su memoria

la pertenencia

XIX
soy oficiante de sus incendios
sábado merodeador
que no se asusta ni grita

viajo en sombra
recorro los techos de sus pesadillas
mi palabra no logra detenerse

ando de cicatriz en cicatriz
buscando algo que nos duela

XX
sus retratos persiguen en mi carne
un poco de esa edad discreta
en que solíamos parecernos todas

bellas
con la única mancha que deja el deseo

acostumbradas a sostener cualquier guerra
en lo más terrible
lo más amado

XXI
suenan lejos los pasos del padre
que la vio vuelta océano

mintiendo para no asistir
a su fatal ebriedad

XXII
me acerco a su lengua dolorosa

amaso un discurso de puertos extranjeros
casas abandonadas al borde de lo presentido

XXIII
hay un sitio atado a su carne
sitio de temblores
y mujeres felices

donde nada recuerdan

XXIV
Luba asiste a cuanto soy
detiene sus raíces

sufre de nuevo



Poema La Familia Resiste En La Cuerda Floja… de Jacqueline Goldberg



la familia resiste en la cuerda floja

no ya en la duda
ni en la variación del miedo

no en la lágrima
ni en el temblor
de los hombros hundidos

su tibieza ha alcanzado el pudor
el hermoso rostro
de quienes claudican
para luego reconfortarse en el olvido

nunca fue en vano la espera

el regreso a casa arderá en la frente
pero será leve



Poema La Familia Espera En La Cuerda Floja… de Jacqueline Goldberg



la familia espera en la cuerda floja
en el vientre acicalado
de una sala de emergencias

espera una retahíla quejumbrosa
para luego desarmarse

tantos días fraguando el dolor
el terco dolor

y el enfermo que no muere
ni mejora
ni desespera



Poema Hay Una Mujer… de Jacqueline Goldberg



hay una mujer
destinada a la sombra
una mujer que como yo
repite sus rostros
en las grietas
de una calle sin nombre

ambas resistimos
a la mentira
de hacernos las buenas
las del árbol solo

colgamos el miedo y las ganas
y cuando nadie pregunta
cuando por fin
nos dejan sostener
raíces en los ojos

iniciamos el regreso

permitimos a extraños
adivinar lo que nos detiene



Poema Hay Un Tiempo… de Jacqueline Goldberg



hay un tiempo
de esperas
y calles altas
un hombre
un ángel
un sueño
que escribo
desde siempre
en la madera
del deseo
en los últimos rincones
de lo que
simplemente
no puedo deci



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