Poema Aviso de Jaime Augusto Shelley



Se solicita un patio
con macetas rojas
y vaho de ladrillo recién regado.

Árboles de altura
con pájaros silvestres
que hagan su ritual de baño
y desayuno
en una fuente de labra sencilla
que enmohezca a ritmo su apacible trazo.

Un hogar se solicita.
De cancel abierto.



Poema Anacusia de Jaime Augusto Shelley



Escribía sobre el amor,
¡Como si no tuviera otras que decir,
más importantes!
Sobre cosas que pasan,
sobre miasmas de siempre,
acerca de pólipos y amibas, y eso
?sobre el amor?.
Caía sobre de ello,
sobre de ellas tres,
hembras de mi alquimia.
Escribía sobre ti, yo mismo y otra.
Escribía sobre de ésa
permanente en la tierra,
y ésta, la acullá,
misántropa de seno en seno que me anida.
O sea que arrebujado, adjetival,
casi amante, increpaba contra todas las madres.

Y nadie, en realidad. Ni aquélla,
llena de bríos por la tarde.
Estoy de madrugada,
mar que abate huesos tibios
y arde la ciudad de antropofagia,
quema su habano de ira dominguera,
su mezcal de balaustradas, cuando
teñida y desbordada
silueta de mi hambre,
doblo la esquina ambigua de mi lecho.
Porque abrasaba y el sol gemía
con lentitud de un tampax atrapado
en el clamor del sueño.
Un cactus casi diurno henchía mi lecho
pero volví, perdóname,
y hablé para quien se dirige a una nube
o a un perro, es decir,
triple a mí, amurallado
en momentos de intensa pesadumbre.

Mis uñas iban y venían
comidas por la lepra de las obligaciones
invocando a la madre de Stalin y a sus sucesoras,
gallinas de los huevos de oro,
ásperas hembras sordomudas,
solemnes y férreas, nunca acogedoras,
cuando ese hombre, lleno de pelos
y mirada sombría, se metió en mi casa.

No esperaba ser correspondido, y sin embargo,
colérico de toda su ternura,
arrastró un piano (no vamos a caber, pensé yo),
sacó un violín y un chelo,
oye, aguarda, Ludwig ?le dije?, déjame despellejar este instante.
Sus manos se impacientaban
esquirladas por algo de la rigidez de siempre,
pero quiso sonreír.
?Ibas a hablarme del amor? tornó,
cuando yo clamaba, figúrense nomás, por la madre de Gorki.
Él se movía por la casa, redentor de tránsitos,
espiando las primeras fotos de mi argucia,
erizado padre que quisiera debatir su sueño conmigo.
Libró un acorde o dos, apenas audible, sobre las teclas:
?son unas putas, todas? murmuró;
?cuánto debes amar? dije para conciliar.
Y ya no respondió porque juntos escuchábamos
(esa dificultad para empezar)
el roce de la luz contra su cuerpo.
?No te conozco? pensé, tocándola.
Ella sonrió, bellísima, quitándose el suéter, agitando crines,
con un salto feliz hacia la cama.
Besé con impaciencia sus labios, la desnudé:
era, como todos los días, mi mujer.



Poema A Grandes Voces de Jaime Augusto Shelley



Por sobre los escombros llegados a las puertas del insomnio:
veinte, treinta años doblado
en las esquinas del viento,
susurrante de palabras dormidas:
pan, hambre, a las puertas del insomnio.
Tierra, qué fríos tus senos de ciudad.
Hermano, una limosna, por favor?.
A la una, dos de la mañana, se apaga el run-run de los talleres.
A las dos, tres, se prende de humo, de calor
el cielo azul de las panaderías.
El árbol de sangre muge destazado en los mataderos del alba.
A las cuatro, cinco,
se alivian las calles del orín de los borrachos.

Silencio.
A las siete, ocho,
el run-run, gracias, patrón, por el trabajo,
en los talleres.
?Una limosna, por favor,
una limosna
…?



Poema Vigílame… de Jacqueline Goldberg



vigílame
en tu cuerpo abierto
que no haya prisa
ni brazos
desvelados

solo yo
arrimada
seca



Poema Uno Termina Amando… de Jacqueline Goldberg



uno termina amando
el fastidio de los cuerpos

se nos llama santas
o putas

el caso es que andamos
por allí
intentando un homenaje
de techos bajos

un descuido
de lo indecible



Poema Todo Termina… de Jacqueline Goldberg



todo termina
por ser prescindible

la violenta fuga
de unas gotas en el baño
la traducción de mis plegarias

el dormitar sereno
en la habitación de cualquier hotel

prescindible
y torpe

a la larga

cuando el oyente
concluye su viaje
y dice ligereza
en vez de hastío

cuando las mudanzas nos cruzan
por casualidad
en el roce bestial
de no pocas ganas



Poema Teniéndome Cerca… de Jacqueline Goldberg



teniéndome cerca
de espaldas a mi nombre
interrumpida tantas veces
por desconocidos
sin misión
con restos de agua en las manos
y esos locos
ese imperio tras de mi



Poema También Los Quirófanos Son Un Sermón… de Jacqueline Goldberg



también los quirófanos son un sermón
en ese paisaje malogrado
que abarca el padecimiento

se entra a ellos
con el mismo cuerpo horizontal que atrinca la muerte

se sale
con los ojos virados
sobre algún amparo
alguna pequeña verdad
que renueva el estremecimiento

el camino
entre la familia y el viscoso recinto
es una medianoche lentísima
un atisbo de terquedad
un lujo que conspira
contra todo empeño



Poema Si Quedara Un Hombre… de Jacqueline Goldberg



si quedara un hombre
un sólo hombre para después
y la eternidad

corregido en su mínima condición
desechado

si quedara para más nunca
postergado al tropiezo
la triza infinita

si existiera y nos viéramos
y me explicara el secreto que lo mantiene solo
alumbrado y solo
pleno de encierros

si existiera
y pudiera irme lejos
no desear
arrimarme única
sola sin palabras



Poema Si El Paciente Emana De Su Encierro… de Jacqueline Goldberg



si el paciente emana de su encierro
sabrá que hay enfermeras de piernas largas
que el verano arreció con las quemaduras limpias
que aún es sensato buscar un trago
y pensar en grotescas ceremonias

si sale
si vuelve
si quiere
habremos de animarlo

caerá del cielo
más silencioso
quizá torpe
relleno de habladurías

ojalá pueda
al menos
contemplar las robustas confusiones
el mundo en llamas
que guardamos para su resurrección



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