Poema Fin De Estación de Paulina Vinderman



Es todo lo que hay: una roca que brilla al fin del día.
Habíamos viajado noches enteras y extraviadas
muy cerca del esplendor de lo esencial:
lluvia sobre la piel
sopa en la garganta
y un anillo con forma de tortuga.

Habíamos puesto ropa a secar
sobre árboles que susurraban en la oscuridad.
Y nuestra compasión formaba parte del todo
como el antibiótico en el bolso, y la manzana
y el faro al fin del mundo.

Habíamos imaginado este regreso sin gloria
y sin fracaso
como una pieza de cemento de un artista desconocido.

Los ojos ven al mismo tiempo
el gato gordo del vecino cazando gorriones
en el sol de marzo
y un paisaje en donde nadie llega alegremente
por el sendero para concederme una beca de
convicción.

La roca dispara luz sobre la mesa
y apoya el gatillo en las fábulas del mundo,
no aparecerá en la foto (no la verás.)

De Bulgaria, 1998



Poema Este Verano… de Paulina Vinderman



Este verano se parece a un pueblo todavía humeante
después de un bombardeo.
Del otro lado del río, en la bruma, un bote
está listo para llevarme a la frontera.
Si la metáfora suena dramática, es para proteger
esta ausencia sin brillo, el riesgo de una soledad en sordina
y a repetición.
Las heroínas no huyen del calor
ni de los muñecos quemados entre los escombros.
Hay que llegar (del otro lado), y escribir.
Y escribir es despojarme página por página
de un nombre anotado demasiada vida.
Amo este balanceo en la nada,
los recuerdos como linternas en la noche
que atraen a los animales y los alejan de sus cuevas.
Mi cueva es este verano inmóvil, metafísico,
casi reverente.
¿Hay alguien ahí?
No es fácil de entender tanta certeza, duele el mundo
y yo soy el mundo.
Un galpón atestado de maniquíes de vidrio
para verles, de lejos y cerca, los hilos de la repetición.



Poema El Mundo En Jaque de Paulina Vinderman



Su gata murió de vieja este verano
y el gomero se dejó secar, poco después, obstinado
en el balcón.
¿A quién contar esta historia de locos,
esta encomienda que llega en un caballo con
arneses de plata -cierto rencor en las comisuras-
con quién contar?
El aire está enfermo pero todos respiran,
ella queda morada por el esfuerzo, insomne para
siempre,
buscando la estrella de lata
con la cual vestía su vida en Navidad
para cambiarla por el dibujo de un barco en el Pacífico
o una palabra que resplandezca en la oscuridad
(y no lleve comillas.)



Poema Cruces de Paulina Vinderman



De golpe es muy extraño sobrevivir,
recordar a la mujer hechizada
y no el momento en que se fue:
más errante que nunca pero muy poco sabia,
torpe en el bullicio del verano,
torpe en la espera.

Hubo un hombre sin sueños
para siempre detenido en la estación del calor.
No se reconocieron ni en los ojos
en la planicie árida del parador
(un jugo, una radio encendida,
la loca esperanza de llegar sin morir)

El mundo canta (a veces)
como una apuesta imposible
y eso lo vuelve ronco y despiadado.

No hay rumor para oír, no hay tierra que espiar.

El mundo canta (a veces y siempre)
por los respiraderos de la ciudad
y se abre paso en el tumulto irreflexivo
con una canción que jamás se recuerda
cuando llueve (o hace frío),
una canción quebrada que no otorga poder.



Poema El Beso de Patricio De La Escosura



Levantan en medio de patio espacioso
cadalso enlutado, que causa pavor;
Un Cristo, dos velas, un tajo asqueroso
encima; y con ellos, el ejecutor.

Entorno al cadalso se ven los soldados,
que fieros empuñan terrible arcabuz,
a par del verdugo, mirando asombrados
al bulto vestido de negro capuz.

?¿Qué tiemblas, muchacho, cobarde alimaña?
Bien puedes marcharte, y presto a mi fe.
Te faltan las fuerzas, si sobra la saña;
por Cristo bendito, que ya lo pensé.?

?Diez doblas pediste, sayón mercenario,
diez doblas cabales al punto te di.
¿Pretendas ahora negarte, falsario,
la gracia que en cambio tan sola te pedí??

?Rapaz, no por cierto, ¡creí que temblabas!;
bien presto al que odias verásle morir.?
Y en esto, cerrojos se escuchan y aldabas,
y puertas cerradas se sienten abrir.

Salió el comunero gallardo, contrito,
oyendo al buen fraile que hablándole va;
enfrente al cadalso miró de hito a hito,
más no de turbarse señales dará.

Encima, subido, de hinojos postrado,
al MARTIR POR TODOS ORÓ con fervor;
después sobre el tajo grosero inclinado:
?El golpe de muerte?, clamó con valor.

Alzada en el aire su fiera cuchilla,
volviéndose un tanto con ira el sayón,
al triste que en vano lidió por Castilla,
prepara en la muerte cruel galardón.

Más antes que el golpe descargue tremendo
veloz cual pelota que lanza arcabuz,
se arroja al cautivo ?¡García!?, diciendo,
el bulto vestido de negro capuz.

?¡Mi Blanca!?, responde, y en un beso, el postrero,
se dan, y en el punto la espada cayó.
Terror invencible sintió el sayón fiero
cuando ambas cabezas cortadas miró.



Poema Yo Amaba De Mis Ojos… de Patricia Medina



Yo amaba de mis ojos
ese vínculo de aguas
que cambiaban el rumbo:
del fango a los cristales.

Algo andaba de prisa
en mi mirada:
aquel doble presagio
de los niños nombrándose
en las cosas
por los cuartos baldíos
y su pericia
en los ríos temblorosos
de la carne.

Mis ojos de estación
siempre de paso
en viajes del altar hasta la ciénaga
los amaba
como se aman las ebulliciones.

Pero he quedado ciega.



Poema Vine Del Mar… de Patricia Medina



Vine del mar
de aquel mar vertical que mis ancestros
miraron desbordarse
de aquel que por el norte
se abrió a la embarcación de las especias
y al sur se fue envolviendo con la tromba

yo le ofrecía los huecos de mis manos
y la sal más profunda de mis ojos
pero no se alejó

hay los mares así
que se adueñan de todo el territorio
donde avanzan los niños
a saltos entre el charco y el cemento
encarrerado el corazón
por tanto transitar aventurado
que junta los azúcares del lago
con las jaras del río

los nunca mansos mares
donde el atún escala
las redes angulares de un enigma
que siempre lo preepara
para dueños más aptos
y vigías
de mares antagónicos.



Poema Tú No Querías Venir… de Patricia Medina



Tú no querías venir

rara especie de humano con divino

porque sabías tus brazos indefensos

tus pies atropellados de cautela

tus muchas muchas vueltas zumbando entre las zarzas

con un miedo de lobo.

¿Cuál bandera es tu luz?

¿cuál pedazo de arcilla deshaces con los dedos?

Tú no querías venir

a fraguarte en la piel un cielo que huye

y abandona sus restos en las grietas

carne intangible que en el reposo pacta

sus treguas al gusano.

Pero aquí estás, cortejando a la estrella

hurgando en la granada

alerta ante el susurro que levantan

los pechos de los muertos.



Poema Salir…. de Patricia Medina



Salir.
Un paso al frente
convencidos mis pies
iban en busca
de los cuatro costados:
risa y gesto
alegoría y espada.

Abierto a lo imposible
de par en par mi traje
exhibiendo la piedra
mil tallas por la torso
de aluminio
en la ciudad
que me vestía de Esfinge.

Sólo di un paso atrás:
fruta difunta
en mi deseo
y mis dientes.



Poema Qué Parte De Mi Voz Se Seguirá Escuchando… de Patricia Medina



¿Qué parte de mi voz se seguirá escuchando
en aquel bosque
cuando vuelva a la urbe?

¿Qué parte de la voz del bosque
sonará en el asfalto?

¿Cómo se unen voces tan disímbolas
en un ser que deambula por la tierra?

¿Cuál misterio llevamos y traemos
entre los elementos?

¿Qué me falta y no sé?
¿Qué me transforma?



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