Poema Espacio, Me Has Vencido de César Dávila Andrade

Sábado, diciembre 17th, 2005



Poema Espacio, Me Has Vencido de César Dávila Andrade Te invitamos a disfrutar mas poemas de César Dávila Andrade. Disfruta también de nuestros poemas de amor, de amistad , de familia, entre otros. Algunos de los nombres de otros poemas de este autor son: Canción Para Una Muchacha De Ojos Verdes, Carta A Una Colegiala, Carta De La Ternura Distante, Despues De Nosotros, Elogio De La Gracia Iluminada, En Qué Lugar, debajo podrás tener acceso a los mismos o acceder a toda la poesia de César Dávila Andrade


Poema Espacio, Me Has Vencido de César Dávila Andrade

Espacio, me has vencido. Ya sufro tu distancia.
Tu cercanía pesa sobre mi corazón.
Me abres el vago cofre de los astros perdidos
y hallo en ellos el nombre de todo lo que amé.
Espacio, me has vencido. Tus torrentes oscuros
brillan al ser abiertos por la profundidad,
y mientras se desfloran tus capas ilusorias
conozco que estás hecho de futuro sin fin.
Amo tu infinita soledad simultánea,
tu presencia invisible que huye su propio límite,
tu memoria en esferas de gaseosa constancia,
tu vacío colmado por la ausencia de Dios.

Ahora voy hacia ti, sin mi cadáver.
Llevo mi origen de profunda altura
bajo el que, extraño, padeció mi cuerpo.
Dejo en el fondo de los bellos días
mis sienes con sus rosas de delirio,
mi lengua de escorpiones sumergidos,
mis ojos hechos para ver la nada.
Dejo la puerta en que vivió mi ausencia,
mi voz perdida en un abril de estrellas
y una hoja de amor, sobre mi mesa.

Espacio, me has vencido. Muero en tu eterna vida.
En tí mato mi alma para vivir en todos.
Olvidaré la prisa en tu veloz firmeza
y el olvido, en tu abismo que unifica las cosas.

Adiós claras estatuas de blancos ojos tristes.
Navíos en que el cielo, su alto azul infinito
volcaba dulcemente como sobre azucenas.
Adiós canción antigua en la aldea de junio,
tardes en las que todos, con los ojos cerrados
viajaban silenciosos hacia un país de incienso.
Adiós, Luis von Beethoven, pecho despedazado
por las anclas de fuego de la música eterna.
Muchachas, las mi amigas. Muchachas extranjeras.
Dulces niñas de Francia. Tiernas mujeres de ámbar.
Os dejo. La distancia me entreabre sus cristales.
Desde el fondo de mi alma me llama una carreta
que baja hasta la sombra de mi memoria en calma.
Allí quedará ella con sus frutos extraños
para que un niño ciego pueda encontrar mis pasos…

Espacio, me has vencido. Muero en tu inmensa vida.
En ti muere mi canto, para que en todos cante.
Espacio, me has vencido…





Mas poemas de César Dávila Andrade


Poemas de Otros Autores


Mas Poetas Para Disfrutar

No hay comentarios »

Aún no hay comentarios.

Deja un comentario



Políticas de Privacidad