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Poema Soledad de Virgilio López Lemus



Te vas quedando solo.
Apoyaste todo tu amor en los ancianos
que te sonríen y luego se marchan.
Escribiste páginas borrables
y poemas de corta duración, como tu vida.
Ni los libros leídos ni los más amados
estarán contigo allá, que es dónde.

Abiertamente solo, vas pensando, en la noche,
cómo engañar a la soledad
con un monólogo,
con un aplauso.



Poema Recordando A William Blake de Virgilio López Lemus



Tigre, tigre:
El poeta está sobre las ramas.
Allí lo veo como un ángel cotidiano.
El poeta vive sobre esas ramas verdes
o está tratando de vivir como quien pone
el pie en la tierra y el otro en lo infinito.

La eternidad, el tiempo todo, eres tú: tigre, tigre.
Dios mismo está en las rayas de tu traje.
Eres fiero como un ángel defendiéndose en el mundo.

El poeta no desciende sino para quedar dormido.
Y cuando duerme,
salta el tigre.

Hay un tigre en las ramas.
Hay un tigre sobre el árbol.
Hay un poeta dispuesto a saltar
hacia la presa,
el abismo,
la poesía,
el infinito.



Poema Ojitos De Miope de Virgilio López Lemus



Con esos mismos ojos miras a través
de la ventana, y ves el movimiento
efímero y eterno.
Con esos mismos ojos desnudaste
el cuerpo y sus prodigios,
el paisaje estelar.
Te sirvieron como peces,
te abrieron los caminos.
Mira como miran las distancias,
cómo observan el amor.
Desperaron tu sed,
demudaron tu silencio.
Son expresivos como cuencas de estrellas
y aunque los encierres con cristales
mirarán, mirarán,
mirarán
toda la vida.



Poema Me Pides Que Marche de Virgilio López Lemus



Hacia dónde me pides que marche,
hacia qué Vellocino, hacia cuál Ítaca,
si toda marcha será la de Ícaro
mirado por Narciso en una tarde de lluvia?

¿He de irme hacia dónde, cuál fue el sitio
que me vio partir huyendo de la nada?

Un ángel sólo es un nuncio y yo quiero
ser mucho más que un ángel, que ese
ángel mirando al horizonte, con las manos
extendidas en espera de nadie.



Poema Juntar de Virgilio López Lemus



Junto a Dios en mis manos, oro,
truena el viento, se filtra, anuncia
lluvia torrencial. Junto a Dios.
Reúno en la oración palabra y sueño.
Dejo tenue el vuelo del poema
entre algas reflotadas de un pantano.
Dios me perdona el ansia de imitarlo
y conversa, baja a la montaña,
me da sus Tablas con diamantes
colocados por voz en tablillas áuricas.

El verso palidece en la juntura
del vocablo y el silencio. La tarde
se deja acariciar casi una seda
crujiendo entre mis manos.
Y el poema se extiende hacia la luz
de la Isla, hacia la vida nuestra.



Poema Espacio de Virgilio López Lemus



Escucha: qué silencio, qué silencio.
Me abraza el silencio como un padre
y como un padre de muerte me circunda.
Ni siquiera el sonido de las aguas.
Si cantara tres veces algún gallo.
Qué silencio, Dios mío, cuánta espuma
de tiempo se agolpa en la tristeza.
Ni siquiera el rumor de los espejos.
Un silencio absoluto de campana
sin vibración primera, sin el viento
que conversa entre hombres y árboles.
Qué soledad se junta en el silencio.
Escucha: qué silencio, qué silencio…



Poema El Poeta de Virgilio López Lemus



Yo soy el jorobado,
me retuerzo en la sábana nocturna
soñándome atleta.
Y soy el paralítico
en una silla dura y giradora,
la muchacha fea, el pederasta
cuando escupe la sal,
el corredor caído que gime
y se levanta y sobre todo
se siente triunfador del mundo.

Soy la asesinada de aquel día
en el primer dolor de la cuchilla,
y el sacerdote muerto
que ya no encuentra a Dios.

Abro los ojos de recién nacido
y lloro por la luz,
la bella luz
que arde como un fuego,
yo soy la anciana con temor del tiempo
y el muchacho con miedo de la vida.

A todos,
yo los prohíjo
y los abrazo:
hermanos,
la tanta luz confunde mis tinieblas.



Poema El Ciervo de Virgilio López Lemus



Hundirme en tu belleza
tan hondo, tan en ti
que yo perezca en tu caricia,
que ni el agua de mis ojos
o el silencio mismo
sean más que tu piel.

Soledad, milagro de tu frente,
en ti se advierte el ciervo
que dormita en el claro del bosque
y de pronto se pierde entre la yerba.

Qué más quisiera yo: ser ese ciervo,
entrar en tu piel como en un bosque
y escuchar el silencio del amor.



Poema Cuerpo Del Día de Virgilio López Lemus



Creo en la grata mansedumbre de una manzana.
Y si de creer se trata, yo creo
en el día de Dios repartido en el cosmos
como un abanico que se abre
y cuyos rayos son caminos, tumultuosos caminos
por los cuales se despeña el hombre.
Creo en la santísima voluntad de estar
vivo donde estoy, bajo el fatalismo
de haber nacido una vez y dirigirme
hacia la muerte, sitio irreal, inconcebible,
donde es imposible permanecer.
Creo en la soledad del dulce sueño erótico
en la casa rodeada por el sueño y la soledad
en cuyo interior converso con el aire.
Creo en la virgen del retrato, en la madona
rodeada por la fuente, en la estatua
que eres tú, cuerpo del día, en el que creo
con todas las fuerzas de mi vida.



Poema Cadeau Et Hommage de Virgilio López Lemus



A Juana Rosa Pita

Mañanica de diciembre
luminosa y perfumada,
ha llegado Juana Rosa
nacida en esta mañana.
Pastorcillos la anunciaron,
negras cantaron sus nanas,
y chiquillos sobre el Prado
líneas de luz dibujaban.
El sol sali?calentito
sobre toda nuestra Habana
y un Carnaval parecían
el Gran Faro y La Cabaña.
A los Festejos llegaron
Reyes Magos de la Arabia,
Tulipanes hechos hombres
con collar de Santa Juana.
Como si fuera domingo
de fiesta la calle estaba,
y una estrella reluciente
precedi?a las Siete Hadas.
Una vino con su rueca
otra trajo un pentagrama,
la más vieja hacía hilo
y la más joven lo hilaba.
Con la quinta una quintilla
a la lid republicana
decía cosas profundas
que la sexta pregonaba
y la séptima decía:
!Cantemos, nacida es Juana!
Celebraron una misa
tres morenicos de Infanta
asistidos por Cecilia,
la Valdés resucitada.
(Fue una misa muy bonita
llamada de Acción de Gracias.)
Sobre el camino del Monte
se adorn?todo con ramas
unas tomadas de cedros,
otras de ramas de acacia
y las más lindas de todas
eran de hojas de palmas.
Los caballos cabalgaron
todita la madrugada
y al salir el sol el viento
dulces canciones cantaba.
La niña un sol parecía,
!cómo no, si ella es Juana,
de los Padrones nacida,
de la Poesía, una Dama!
Abran las puertas, señores,
!la navidad es de Juana,
la niña Rosa, la niña
Juana Rosa as?llamada!
Vivan los sueños del aire,
viva la tierra cubana,
que viva la niña rosa,
que viva la niña Juana.



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