Poema Antífona De La Verdad de Raquel Huerta – Nava



Desde la fuente de la palabra
el agua viva
fluye sin cesar
las puertas se han abierto
rotos están los sellos
el universo entero se desata
ante ti: la escala luminosa
espera tu paso incierto
de tus triunfos y tropiezos
de tus lágrimas y heridas
de tus besos y fracasos
derrotas y esperanzas
vida que fluye inevitable
en la multiplicidad del mundo.



Poema Aliento De La Luz de Raquel Huerta – Nava



Tras el dolor, el cambio,
ese signo celeste de la gloria
traza el sendero más firme el más difícil.
la ruta de los astros para siempre,
camino de sangre y soledad.

Sólo la redención puede lavarnos
del veneno en el espejo
estéril soledad amortajada.

Tras el dolor, la paz
esa cosecha de esfuerzos absolutos
plena de sueños
semillas de esperanza.



Poema Templo Ii de Ramón Xirau



No sé si el tiempo nos busca anillo de luz
no sé si las naves azules
ven olas de luz en el camino
del templo. No sé si las miradas de las olas
renacen en las hojas, en las yedras,
en las arenas.

Las encrucijadas del viento, las ferias de la mañana
encienden, noche adentro,
las zarzamoras del fuego.
Mundo: ejercicio de los equilibrios leves
cae y no cae en el atardecer encendido,
no sé si nos ve en las yedras del templo.

¿Nos mira, nos mira, nos mira Sinnombre?

Sé que el silencio estalla
en las fresas vivas
de la tarde.

(Versión de Andrés Sánchez Robayna)

Temple II

No sé si el temps ens cerca anell de llum
no sé si les naus blaves
veuen ones de llum en el camí
del temple. No sé si mirades de les ones
reneixen en les fulles, en les eures,
en les sorres.

Les cruilles del vent, les fires del matí
encenden, nit endins,
les moreres del foc.
Món: exercici del equilibris lleus
cau i no cau en el capvespre encès,
no sé si ens veus en el eures del temple.

Ens mira, ens mira, ens mira Sensenom?

Se que el sileni esclava
en les maduixes vives
de la tarda.



Poema Gradas de Ramón Xirau



a Ana María

I

Las estrellas nos miran lentamente
cierran sus ojos las bahías. El arco
de luz cerca los cabos en la ruta del fuego,
foques, banderas en las barcas, fosco
el fuego atónito de las naranjas,
en el aguanueva de los naranjales. Las bridas
de caballos pensados, pesados, imaginados,
lentamente nos guían igual que las estrellas,
cobarde noche, no puede con nosotros
tu oscuridad de marivientos
y raíces en el acantilado. Ah, todo canta, canta
en las encrucijadas del desierto: arco breve del mar.

Calamar, astro-nieve, lentamente
me deslumbran (el sol en las espumas
hace castillos breves de marinieve y trigo).
Los labriegos se mueven ?leve moverse?
Como en casa de Brueghel, como
Los ríos se mueven; no, que se anudan
en las pinturas altas de balcones abiertos,
en las huellas en un sueño que reflejan
las purísimas
aguas de un ojo que no veo
ni puedo ver con ojos
carnales, oh dioses del mar, oh dioses encendidos.

(Grupo exacto e intacto de flores amarillas
en las sendas del bosque, en los atajos
de la vista me cercan, beben, cantan ?no,
no me cercan. Ah, barcas. Lentamente
los ángeles de viento y de poniente
ríen, las flores de los áloes
me esperan no sé dónde o lo sé poco,
más allá de las fuentes
oh barcas. Todo es ejercicio de belleza
sobre las olas azulencas.)

Los áloes, las miradas del cabo
?mar adentro?, flores de espuma, crecen.
Mediodía. Todo es silencio y en la roca
el mirar Tuyo crece, nunca
visible, mas visible eternamente
como la ola visible arena toda
como tronco y maderas todos leves
como la luz sencilla memoriosa
Mente.

(Chillan gaviotas-naves oro leve y Dios
pensar del pensamiento horrorizado el pico
restauradoramente-isleño y cree y creo
mimosaluzcongojahonestaohfleuve
de mirar irritado, malquiere, maloduele
oh barcas, barca, barcas
oh las barcas)

Una hoja navega en este río
y es verde y pura mar de luz y mar.

XI

Barcas de mar azul,
los olivos ramos y remos de todo pájaro
hablan, cantan, Gregorio, con luz
que no admite tinieblas. Se abren los libros,
se abren todos los signos ?barcas, barcas?
las estrellas nos miran lentamente,
cierran sus ojos las bahías. El arco de la luz
a pesar de Dolor, canta, todo canta,
cuando las naranjas maduras, en el campo
verde caen y son luz,
ah, mar, de barcas, barcas, barcas,
en la bahía abierta, en el cristal
de la bahía de las barcas, barcas, cuando
las naranjas se abren en el cielo.

(Versión de Andrés Sánchez Robayna)

Graons

a Anna Maria

I

Les estrelles ens miren lentament
s´acluquen les radies. L´arc de llum
rodeja els caps en el camí del foc,
focs i banderes en les barques, fosc
el foc esbalaït de les taronges,
en l´aguanova els tarongers. Les brides
dels cavalls pensats, pesants, imaginats
lleugerament com els estels ens guien,
poruga nit no ens venç la teva fosca
de marivents i rels en la falesa.
Ah tot canta, tot canta, toto canta
en les crüilles del deser: arc breu del mar.

Calamar, astre-neu, sí a poc a poc
m´enlluermen (el sol les escumes
fa castells breus de marineu i Blas).
Els pagesos es mouen ?moure´s lleu?
com a casa de Brueghel, com els rius
que es mouen; no, que es nuen
en les pintures altes dels balcons oberts
en les petjades d´un somni que reflexen
les puríssimes
aigües dún ull que no veig ni puc veure
amb ulls carnals, oh déus del mar
oh déus excesos de la mar.

(Group exacte, intacte de flors grogues
en els camins del bosc, en les dreceres
de la mirada em cerquen, beuen, canten,
no, no em muren, Ah barques. Poc
a poc a poc els àngels de ponent i vent
riuen, les flors de cada ximbla
m´esperen no sé on o o bé sé poc
més enllà de les fonts, ah, barques.
Tot és un exercici de bellesa
en les ones blavenques).

Les ximbles, les mirades del cap
?mar endins? creixen, flors d´escuma.
Migdia. Tot és silenci i en la roca
creix l´esguard Teu jamai visible
i semprement, eternament visible
com les onces visibles totes sorra
com la soca i la fusta totes lleus
com la senzilla llum memoriosa
Ment.

(Xisclen gavines-naus or lleu i Déu
pensar del pensament esgarrifat el bec
restauradorament-illenc i creu i crec
mimosallumdesficideshonestohfleuve
d´un esguar irritat, malivol, maridol
oh barques, barque, baques,
oh les barques.)

Una fulla navega en haches riu
i és verda i pura mar de llum i mar.

XI

Barques de la mar blava,
les oliveres rams i el rem de tot ocell
parlen el cant, Gregori, d´una llum
que no permet tenebres. S´obren els llibres,
s´obren tots el signes ?barques, barques?
les estrelles ens miren lentament,
s´acluquen les radies. L´arc de llum
malgrat Dolor, canta, tot canta,
quan les taronges, madures, en el camp
verd cauen i són llum,
ah, mar, de barques, barques, barques,
en la badia oberta, en el cristall
de la badia de les barques, barques,
quan les taronges s´obren en el cel.



Poema Cerezas de Ramón Xirau



a Octavio Paz
en su aniversario

Rojas las cerezas,
rojo el claustro iluminado
de vidas limpias. Claridad.

¿El sol, cántico de fuego?

Rojas las cerezas?
todo luz, todo mar
todo claustro.

Cireres

a Octavio Paz
en seu aniversario

Vermelles les cireres,
vermell el claustre illuminat
de vides netes. Claredat.

El sol, cántic de foc?

Vermelles les cireres?
tot llum, tot mar
tot claustre



Poema La Paz Del Sendero de Ramon Perez De Ayala



Con sayal de amarguras, de la vida romero,
topé, tras luenga andanza, con la paz de un sendero.
Fenecía del día el resplandor postrero.
En la cima de un álamo sollozaba un jilguero.

No hubo en lugar de tierra la paz que allí reinaba.
Parecía que Dios en el campo moraba,
y los sones del pájaro que en lo verde cantaba
morían con la esquila que a lo lejos temblaba.

La flor de madreselva, nacida entre bardales,
vertía en el crepúsculo olores celestiales;
víanse blancos brotes de silvestres rosales
y en el cielo las copas de los álamos reales.

Y como de la esquila se iba mezclando el son
al canto del jilguero, mi pobre corazón
sintió como una lluvia buena, de la emoción.
Entonces, a mi vera, vi un hermoso garzón.

Este garzón venía conduciendo el ganado,
y este ganado era por seis vacas formado,
lucidas todas ellas, de pelo colorado,
y la repleta ubre de pezón sonrosado.

Dijo el garzón: ?¡Dios guarde al señor forastero!
?Yo nací en esta tierra, morir en ella quiero,
rapaz. ?Que Dios le guarde. ?Perdiose en el sendero…
En la cima del álamo sollozaba el jilguero.

Sentí en la misma entraña algo que fenecía,
y queda y dulcemente otro algo que nacia.
En la paz del sendero se anegó el alma mía,
y de emoción no osó llorar. Atardecía.



Poema Una Forma De Ser de Ramón Palomares



Aquí llega el noche
el que tiene las estrellas en las uñas,
con caminar furioso y perros entre las piernas
alzando los brazos como relámpago
abriendo los cedros
echando las ramas sobre sí,
muy lejos.

Entra como si fuera un hombre a caballo
y pasa por el zaguán
sacudiéndose la tormenta.

Y se desmonta y comienza a averiguar
y hace memoria y extiende los ojos.

Mira los pueblos que están
unos en laderas y otros agachados en los barrancos
y entra en las casas
viendo como están las mujeres
y repasa las iglesias por las sacristías y los campanarios
espantando cuando pisa en las escaleras.

Y se sienta sobre las piedras
averiguando sin paz.



Poema Más Allá De Nosotros de Ramón Palomares



Conversaciones que venían
Hoscas
Buscándonos
Gentes del sueño y Gentes del Viento
Árboles ventosos y golpes en el corazón
Y al cabo estábamos volando
conversando
Árboles ya y gentes del sueño y vientos
(con el alma errada y un errante árbol
Furiosos, Incorpóreos,
dando vueltas en torno a la vida
y desentrañándonos
desentrañándonos
Más allá de nosotros.



Poema Verdades Amargas de Ramón Ortega



Yo no quiero mirar lo que he mirado
a travéz del cristal de la experiencia,
el mundo es un mercado en que se compra
amor, voluntad y conciencia.

Amigos…es mentira…no hay amigos,
la verdadera amistad es ilusión,
ella cambia, se aleja y desaparece,
con los giros que da la situación.

Amigos complacientes sólo tienen
los que disfutan de ventura y calma,
pero aquellos que abate el infortunio,
sólo llevan tristezas en el alma.

En éste laberinto de la vida,
donde tanto domina la maldad,
todo tiene su precio estipulado,
amores, parentesco, y amistad.

El que nada atesora, nada vale,
en toda reunión pasa por necio;
y por nobles que sus hechos sean,
lo que alcanza es la burla y el desprecio.

Lo que brille nomás tiene cabida,
aunque brille por oro lo que es cobre,
lo que no perdonamos en la vida
es el cruel delito de haber nacido pobre.

La estupidez, el vicio y hasta el crimen
pueden tener su puesto señalado,
las llagas del defecto no se miran
si las cubre un diamante bien tallado.

La sociedad que adora su deshonra,
persigue con sáña al criminal,
más, si el puñal es de oro,
enmudece el juez…y besa el puñal.

Nada hermano es perfecto, nada afable,
todo está con lo impuro entremezclado,
el mismo corazón con ser tan noble,
cuántas veces se encuentra enmascarado.

Que existe la virtud…yo no lo niego
pero siempre en conjunto defectuoso,
hay rasgos de virtud en el malvado
y hay rasgos de maldad en el virtuoso.

Cuándo veo a mi paso tanta infamia
y que mancha mi planta tanto lodo,
ganas me dan de maldecir la vida,
ganas me dan de maldecirlo todo.

Porque ceñido a la verdad estoy,
me dieron a libar hiel y veneno,
hiel y veneno en recompensa doy.

Y si tengo la palabra tosca,
en estas lineas oscuras y sin nombres
doblando las rodillas en el polvo,
pido perdón a Dios, pero no al hombre.



Poema La Convalesciente de Ramón Ortega



Cuerpo de monja virgen, por el ayuno laso.
Yo vi sus ojos húmedos de inmaterial ternura;
y, de la piel suntuosa que envuelve su estructura,
miré, en aquella noche, más transparente el raso.

Pálida enferma llena de su melancolía;
cuerpo con el prestigio de los marfiles viejos;
era su voz tan tenue como un rumor de lejos;
toda ella era un perfume que se desvanecía…

Cuando marchó a su estancia me dió su mano breve
y yo la vi alejarse con un andar tan leve,
que era un frú-frú de alas el eco de su planta…

Y quise -en la suprema tensión de mi cariño-
mecerla entre mis brazos, como si fuese un niño,
para que se durmiese con una canción santa.



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