Poema Cipramil de Regina José Galindo



Seguiré aniquilándote cada día

Cada dosis será una bala
te penetrará la carne
romperá tus huesos
doblará tus ansias

Yo veré de cerca como gimes
como sangras
y con un poco de suerte
te veré morir

Entonces abriré la boca
cerraré mis dientes
y regalaré al mundo una sonrisa
en memoria de mi difunta depresión.

(Inédito)



Poema Zurita de Raúl Zurita



Como en un sueño, cuando todo estaba perdido
Zurita me dijo que iba a amainar
porque en lo más profundo de la noche
había visto una estrella. Entonces
acurrucado contra el fondo de tablas del bote
me pareció que la luz nuevamente
iluminaba mis apagados ojos.
Eso bastó. Sentí que el sopor me invadía:



Poema Las Playas De Chile (i) de Raúl Zurita



No eran esos los chilenos destinos que
lloraron alejándose toda la playa se
iba haciendo una pura llaga en sus ojos

No eran esas playas que encontraron sino más bien el clarear del ciclo
frente a sus ojos albo como si no fuera de ellos en todo Chile espejeando
las abiertas llagas que lavaban

i. Empapado de lágrimas arrojó sus vestimentas al agua

ii. Desnudo lo hubieran visto acurrucarse hecho un ovillo sobre
sí tembloroso con las manos cubriéndose el purular de sus heridas

iii. Como un espíritu lo hubieran ustedes visto cómo se abrazó
así mismo lívido gimiente mientras se le iba esfumando el color
del cielo en sus ojos

Porque no eran esas las playas que encontraron sino el volcarse de
todas las llagas sobre ellos blancas dolidas sobre sí cayéndoles como
una bendición que les fijara en sus pupilas

iv. Porque hasta lo que nunca fue renació alborando por esas playas

v. Ese era el resplandor de sus propias llagas abiertas en la costa

vi. Ese era el relumbrar de todas las playas que recién allí le salu-
daron la lavada visión de sus ojos

Porque no eran esas las que encontraron sino sus propias llagas exten-
diéndose hasta ser la playa donde todo Chile comenzó a arrojar sus
vestimentas al agua radiantes esplendorosos lavando frente a otros los
bastardos destinos que lloraron.



Poema Inscripción 178 de Raúl Zurita



Te hablan ahora las rompientes de tu vida
Te cuentan de las falsas Itacas,
del naufragio en costas remotas
de tu cansancio doblándote hacia las olas
Te dicen que más allá está el final
de la tierra
que allí el mar se derrumba, que tu mar
amado se derrumba y que los barcos
nunca han vuelto
Te hablan en tu propia noche los temores

Que suenen entonces como algo que se
despierta estos poemas
como algo que está en tí, como algo que cruce el mar y se despierta.



Poema Guárdame En Ti de Raúl Zurita



Amor mío: guárdame entonces en ti
en los torrentes más secretos
que tus ríos levantan
y cuando ya de nosotros
sólo que de algo como una orilla
tenme también en ti
guárdame en ti como la interrogación
de las aguas que se marchan
Y luego: cuando las grandes aves se
derrumben y las nubes nos indiquen
que la vida se nos fue entre los dedos
guárdame todavía en ti
en la brizna de aire que aún ocupe tu voz
dura y remota
como los cauces glaciares en que la primavera desciende.



Poema El Verdor De La Madrugada de Raúl Zurita



Irredentos Chile entero lloraba los amarillos pastos que se iban perdien-
do en plena noche sin luz con todas estas llanuras clamando los nuevos
pastos de la madrugada

i. Y qué si redimidos nosotros fuésemos los pastos de la madrugada

ii. Y qué si nos viésemos a nosotros mismos amaneciendo sobre
el valle

iii. Y qué si de luz. la madrugada reviviera los muertos valles de Chile

Porque alborados de luz podrían hacerse los pastos sobre Chile y los
muertos amanecerían entonces riendo por estas llanuras de madrugada
iluminados cantándose la renacida

iv. Todos podrán saber así porque ríe la madrugada

v. Y qué si Chile entero amaneciese resucitado con sus muertos

vi. Todos podrían saber entonces si amaneció el nuevo día sobre
Chile

Porque amanecidos nosotros llegaríamos a ser el despertar que ríe sobre
Chile y los pastos la resucitada final de estos muertos al alba relumbrosos
de luz detrás de los Andes despuntando ellos como un verdor la ma-
drugada.



Poema El Primer Canto De Los Ríos de Raúl Zurita



Es el amor … ése es el amor
Ay ése es el amor…

Ay ése es el amor que hemos llorado tanto … se
largan los ríos que se aman … partiendo

Cauce abajo … arrojándose sobre las praderas
que lloraban mirándose … Nosotros somos las
montañas que lloraron mirándose dicen los ríos
que las llamaban … arrastrándolas

Borrascosos … tras las largas praderas que los
vientos subían … Quiénes nos subieron el dolor
de esas montañas se van diciendo las inmensas
praderas del cielo … Somos todos los pastos de
este mundo les contestan largándose los ríos
que se aman … abiertos … tirados … rompiéndose



Poema El Ascenso Del Pacífico de Raúl Zurita



Se encumbró entonces el océano
y nuestras pupilas miraban el portento
sin todavía creerlo
Escuchamos de nuevo las rompientes, las
infinidades de islas
subiendo igual que estrellas sobre el cielo
Allí está el Pacífico hombre, allí, encima,
de nuestras cabezas
y no lo crees y tus ojos lloran
y no puedes entenderlo y tus ojos lloran
todos los que amamos son el mar

Todo lo que amamos es el mar
América es un mar con otro nombre



Poema Diálogo De Chile de Raúl Zurita



Verás un mar de piedras
Verás margaritas en el mar
Verás un Dios de hambre
Verás el hambre
Verás figuras como flores
Verás un desierto
Verás el mar en el desierto
Verás tu odio
Verás un país de sed
Verás acantilados de agua
Verás nombres en fuga
Verás la sed
Verás amores en fuga
Verás el poco amor
Verás flores como piedras
Verás sus ojos en fuga
Verás cumbres
Verás margaritas en las cumbres
Verás un día blanco
Verás que se va
Verás no ver
Y llorarás



Poema Como Pastizales Malditos de Raúl Zurita



De duelo los pastos de Chile
Tu madre nunca se perdonaría
por esos pastizales malditos

De duelo hasta el viento crepitaba sobre los quemados pastos de estas
llanuras desplegadas fantasmales secándose como si fueran hojas que
el aire se llevara

i. Como zarzas hasta la madre se ardían sobre los pastos de Chile

ii Sobre los pastos quemados Chile mismo se secaba desmembrado
ardiéndose hasta la madre

iii. Amarillo el mismo cielo ardía sobre los valles moribundos
como palos de zarza hasta la madre secándose

En que hasta la madre se hizo palos de zarza ardiendo sobre los pastizales
donde Cliile se parió a sí mismo hecho un dolor bajo estos ciclos caídos
irredentos como paisajeríos malditos que ni tu madre perdonara



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