Poema Un Chocolate Viene de Reina María Rodríguez



aquí tengo en la cartera un chocolate.
apretada
le letra de un hombre se ha prendido
al papel que lo envuelve.
un hombre azul me lo envía
lo deja caer desde una nube.
un chocolate viene
desde un vuelo muy alto sin aviso
a mi boca
y en el gusto van entrando sus ojos.
estoy comiendo ojos de chocolate
en mi vestido blanco se prenden las avispas.
ya que volamos juntos dime
dónde está la distancia interminable
mi cuerpo a segundos-propulsión del tuyo
y el amanecer cuajándose en mi bata.
ya toco el otro corazón bajo tu vientre.
en el ruido de un motor donde puede
desprenderse la eternidad estamos presos.
ya estoy muerta por accidente de un amor
en este oscuro hotel aprieto mi tablita de chocolate
para salvarme
(no se pueden amputar los amorcitos todo
es continuable o roto por
las cosas principales que te obligan
a matar a una muchacha
en este pobre hotel de provincia
con los colchones hundidos de tanta humanidad).
las paredes se descascaran la gente se me olvida
y estos momentos que uno tiene
son ásperos
como si nos hubiéramos vaciado
indefensos
sólo un sabor dulce sobre mi ombligo
y no puedo detener los aviones que van a salir
que no son de juguete ya crecieron
y las señales los aeropuertos
siguen depositando tu cuerpo en la realidad
sin que yo pueda nada en contra
boletos fechas viajes que me corrompen
la
de tanta fama que tengo aquí
la fama que no es un número exacto
ni siquiera un chocolate entre los dientes
nadie sabe que en esta habitación tan sola
yo me como la fama
porque no me sirve para dormir
tibia
entre tus muslos.



Poema Remordimientos Para Un Cordero Blanco de Reina María Rodríguez



no me puedo librar de ese ojo
que mira desde el cuadro
mis imperfecciones.
toda mi culpa de vivir
y querer
inventándome.
me estoy buscando
y tengo miedo
casi un miedo fanático
de haber sido cómplice
inacabada
porque tambien sonreí cuando quería matar.
mis mentiras son sueños
agua que no nadé
y este vicio
este vicio de mariposas
un solo día volando sin cesar
luego polvillo oscuro sobre las violetas.

perdóname ojo de mi cordero adolescente
si en estos años te engañé
y pude ser
diferente.



Poema Quería Comerme Las Galaxias de Reina María Rodríguez



somos una especie formal.
también
planificamos el amor
buscamos llaves
y nos tratamos de querer
alumbrados
aunque sea
por un pequeñísimo mechón.
anoche
dimos el salto cualitativo:
de las piedras
pasamos a la cama.
tu cuerpo y mi cuerpo
extraños
angulosos
incapaces de comprenderse.
no no fuimos insectos transparentes
no supimos volar
hacia la perfección
quién sabe si podamos resucitar
si el después nos vuelve
si podré rehacer los imancitos
porque soy torpe rígida tal vez
pequeñoburguesa entre las sábanas
y nos faltó el valor de la inocencia
deshacernos los yo
detener los tranvías que ocupamos
y esa cantidad de cariño que nos falta.
perdóname
yo de verdad
quería comerme las galaxias.



Poema Poética Del Otoño de Reina María Rodríguez



desde que no te veo
las cosas han perdido sus colores:
el búcaro dejó de ser azul
los amarillos desertaron
y no puedo decirte
qué colores atravieso.
hasta los canarios supieron hacer un nido
sólo nosotros que no sabemos ser pájaros
destruimos las plumas y el color.
ahora vendrá el tiempo de imaginar
si estás alegre al fin
o triste solo ni siquiera puedo pintar
la velocidad con que echo los meses en la sombra.
no tengo mapa donde hacerte un punto exacto.
me aburre la soledad blanca de los días
en fila el otoño llegó.
no espero nadie me espera
estoy en pausa en una pausa
como un lago como el ojo del mundo
mirando sin cesar para cerrar el agua.



Poema Pestañas De Madera de Reina María Rodríguez



con tus pestañas de madera abres la mañana,
para que inunde el polvo mi caserón despierto
y el sonido del aire meza las mamparas,
los cuadros que se borran bajo el sol,
su deuda de diciembre enamorando la claridad.

con tus pestañas recorres la distancia
y ocultas el amor.

con tus pestañas vengo a desnudar el cielo
sobre las noches pálidas y la persiana inmensa
del tiempo invisible que buscan
las estrellas.



Poema Paraíso.tiendecita.monte de Reina María Rodríguez



las aspas
están cansadas de levantar el polvo sobre
objetos muertos
objetos en desuso.exhalan.desasosiego.
en una calle sinuosa una tienda perdida.
es junio y se llama paraíso.
recostada al vidrio mastico las yerbas
no veo nada particular definible: nada es caro.
no morir no ver en la intención.
aburrimiento que alguna vez fue lumínico
aquí y allá manchas
no se sabe de qué.
consumidos gastados juntos nada es caro
esperando un nuevo comprador; prenda inservible
justo mi seno izquierdo abierto sale de la blusa
hay un afilador.
las ratas nos miran, sospechan y nos miran
con sus ojos rojizos detrás del cartón. artículos
que alguna vez fueron algo
simulación. ovación.
la melodía es mediocre su música se mezcla
reiterativa
al sonido quejoso del ventilador
se agitan las aspas contra ellas mismas. esto se mueve
parece que se mueve.
lámparas viejas viejos artificiosos: nada es caro
espejos sólo imágenes.
azogue opaco contra el ojo de su objeto anterior.
estamos hartos del espectáculo y la reparación.
la calle es sinuosa: tiendecita.monte. paraíso.
fijo el rastro que me llevó
buscaba tal vez
pero ya nada es antiguo ni solo
la proximidad de sus formas me impide la ilusión
entre tantos objetos sin fin ni destino
conformes en su silencio en la rutina de no ser
amontados.



Poema Otra Naturaleza de Reina María Rodríguez



mi mensajero puso girasoles
para el vértigo de las abejas
en la jarra violeta puso girasoles
de luz amarilla.
se los robó a Van Gogh a la vírgenes a las sombras
puso girasoles para bañar por las noches
mi cuerpo
y las flores son cosas extrañas
seres turbulentos entran como finas agujas
a hincar el corazón se instalan
en los precipicios y calman la locura.
mi mensajero trajo la soledad en la boca
de un girasol cortado
y sus ojos sus pétalos y los tallos son húmedos
como la tarde en que un muchacho
vino
a entregarme
lo único que tenía para mí.



Poema Los Países No Son Las Catedrales de Reina María Rodríguez



en cualquier parte del mundo
qué importan las catedrales
los turistas que vienen y van
las instantáneas sus ruinas
y lugares bellísimos.
el hombre habla todavía demasiadas lenguas
necesita un farol el soplo de una luz.
sólo el niño sonríe
saca la lengua grita
hemos perdido sus símbolos.
este es el único encuentro que tengo
me pertenece es un niño de Praga o de
cualquier planeta tiene
la inteligencia de las hormigas
sólo sus ojos negrisimos abiertos mirándome
mirándome.



Poema La Foto Del Invernadero de Reina María Rodríguez



fue la que siempre quisimos y faltó.
el invernadero estaba junto al parque
con sus cristales húmedos bajo el sol que entraba
en la tarde, o en la mañana, a colorear sus plantas.
yo me paseaba contigo de la mano ?eras
de estatura un poco más bajo que yo-
y así alcanzaba a ver, desde esa altura,
los tallos quebrados por mi madre
que componía y podaba las macetas de buganvillas.
nunca entramos, éramos demasiado pequeños
para invadir la zona de confianza de esos seres extraños
que permanecían dentro. estábamos afuera.
saltando con nuestra energía sin razón
excluidos de la paciencia de las manos de mi madre
pero es allí donde quisiera vivir…
en el lugar inexacto de una foto que falta
para que no imites otra vez, o intente imitar el ser que soy.
el paisaje prohibido donde pondríamos el amor
con exclusividad.
el paisaje del deseo, que no se suponía o se reproducía a cada
instante
y que permaneció oculto para nosotros
-la algarabía de ser niños no nos dejaba ver
&quotodos andábamos a la caza de una flora insectívora&quo.
ramos suspicaces. ahora, acomodo en mi mente
la mente del invierno. su llama tibia
en el centro de las imágenes haciéndonos creer que algo
temblaba
o que podría no ser alcanzable.
esa incertidumbre del temblor donde cruje la madera
y la realidad distorsiona y parte en dos lenguajes.
fue la que siempre quisimos y faltó.



Poema Fuera De Foco de Reina María Rodríguez



el toro de la primavera se me encima
estoy en celo
mi cuerpo untado de canela tiembla
como una cabra blanca.
entre tus piernas y mis piernas
un río fluye vegetal
hay ruido y mi oreja es un girasol
recién cortado.
no soy más que una línea
una espalda a contraluz
y los objetos del mundo se van todos
se elevan
para que lo difícil de nosotros
prevalezca.



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