Poema Calendario de Roberto Obregón
En la semilla
está la trayectoria del maíz,
el ciclo de la cosecha.
A los ojos del hombre,
es una lágrima.
Y en ella, una sonrisa amarga.
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En la semilla
está la trayectoria del maíz,
el ciclo de la cosecha.
A los ojos del hombre,
es una lágrima.
Y en ella, una sonrisa amarga.
La tierra giem sin parir más dioses
los dioses tienen su pedestal tirado
los tronos están llenos de ceniza
y la ceniza manchada de blanco.
La esperanza perdió sus colores
los colores ya no son tornasolados
en su agonía mueren degollados
por el gris plomizo de la muerte.
Roja la memoria del odio
resguarda las causas perdidas
del amor desesperado y ríe
con la risa destemplada del recuerdo.
Araña de manto tibio
falangista en los uñazos
suspendida en baba suelta
del antebrazo…
Araña de vientre terso
arrastrandito callando
arañandito rasgando
arañita de mi miedo.
Y desde el pozo feroz, carisangriento
de mi pecho a horcajadas
doblado en la esquina de mi centro
ecuatorial cintura de mi medio
el grito inaugural toca a rebato
de combatientes asperezas, carraspeo
con el tumbo del humo amontonado
en mis paredes sórdidas, mis pulmonares
túneles dentro la espalda; sudo
un pensamiento en frío, una agridulce
sempiterna, sobrehumana congoja.
Y las palabras callaron
cuando fueron exigidas
que hablaran todo
que lo gritaran
todo a voz en cuello;
y los tentáculos del labio
se hicieron hiedra en el cielo
de la boca desdentada;
dijeron verde sangriento
simbolizaron cadenas
que amordazaron la lengua;
la lengua ya no sirvió
más que para colgar del pecho
como corbata decente.
Voy anotando en imágenes:
las entrelíneas de un temblor,
un cociente furtivo de la sombra,
el residuo de un relámpago.
Voy copiando modelos:
la vida apretada en un muñón,
la síntesis que se completa en un suicidio,
un pan que rompe un beso.
Voy subrayando textos:
el vacío que suspende una frase,
una palabra que pierde el equilibrio,
una disonancia que canta.
Voy llenando dibujos:
el modo con que practico el infinito,
la ocupación también transitoria de la muerte,
el préstamo sin garantías de esta realidad.
Voy llegando al comienzo:
la palabra sin nadie,
el último silencio,
la página que ya no se enumera.
Y así encuentro la forma
de probar que la vida
calla más que la muerte.
Voy a alargar caminos de caricia,
con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.
Voy a alumbrar tu rostro mientras duerme
y mirarlo al revés, donde no duerme.
Voy a juntar raíces por el aire,
catálogos de nieves que no caen
y sitios para párpados.
Voy a tomar al hombre por el centro
y tirarlo a rodar, a ver si llega.
Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,
para enlazar de nuevo los cristales
con un redondo material sin tiempo.
Voy a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas.
Vaivén de la ternura,
que llega o se retira
como el sueño en un niño,
manejando distancias
que se acortan o alargan
sin cambiar de medida.
El encuentro y la separación
usan el mismo espacio,
que despierta a veces hacia un lado
y a veces hacia el otro,
como un hombre en su lecho,
compartido o a solas.
La ternura disuelve
esa línea ilusoria
que divide las aguas
de la separación y del encuentro.
Cerca y lejos no existen.
Los crea la ternura
como el mar crea la playa
con el borde inasible
de sus sabias mareas.
1
La insana condición
de no poder pensar juntos,
de no poder pensar en común,
de no poder concebir entre los dos un pensamiento,
nos separa sin remedio.
Por eso la tentación mayor
de dos seres que se aproximan
es fundar un nuevo dios,
un dios que se comprenda a sí mismo
y corrija este error,
este trauma fatal
de los dioses partidos.
16
A Juana Rosa Pita
Una espina en la garganta
puede vaciar la voz.
Pero la voz vacía también habla.
Sólo la voz vacía
puede decir el salto inmóvil
hacia ninguna parte,
el texto sin palabras,
los huecos de la historia,
la crisis de la rosa,
el sueño de ser nadie,
el amor más desierto,
los cielos abolidos,
las fiestas del abismo,
la caracola rota.
Sólo la voz vacía
puede hablar del vacío.
O de su clara sombra.