Poema Mis Vecinos de Roxana Popelka



Recuerdo a todos y a
cada uno de mis vecinos.
No sé sus nombres
pero sé cómo pisan.
Sé que tienen miedo,
sé que son unos cabrones
que llevan una vida
miserable, y
que no salen de casa.
Que tienen un trabajo
embrutecedor, y mienten
cuando dicen que
les encanta.
Mis vecinos son
una condena permanente.
Sé que cuchichean a
mis espaldas tratando de
averiguar cómo vivo.
Sé que me vigilan
cuando salgo del portal,
que fisgan por la
mirilla para saber
si vengo acompañada.
Que pegan el oído
a la pared del salón
y me oyen cuando
hablo sola.
¿Cuántas veces habré
mandado a la mierda
a mis vecinos?
Sé que sus vidas
se han acabado
– por completo-
y yo,
no voy a hacer nada
para cambiarlas.



Poema La Pieza de Roxana Popelka



Cuando nací me pusieron
una pieza de Lego
en mi mano
con una nota que decía:
sólo hay otra pieza
– de entre un millón –
que pueda encajar con la tuya,
podrás encontrarla
a lo largo de tu vida,
o no.
Esa pieza
está hoy a mi lado,
eres tú.



Poema La Noticia de Roxana Popelka



El telediario; la voz cansina del presentador
agonizando por la 2.
Y las vocecitas de los muñecos infantiles
que dan las buenas noches
a los niños menores de doce años.
Que esta noche, como todas las
demás, volverán a tener pesadillas.
Se agitarán sudorosos en
sus camas soñando con arañas
de 15 patas que atraviesan la habitación
remando en una canoa
con indios medio borrachos,
o en pozos, donde al final
siempre espera un dinosaurio.
Y a unos metros más allá
en la habitación de al lado
los vecinos discuten:
-Tú, te quedas con los niños, y yo, me quedo sola.
¿No te gusta esa idea, verdad? ?dice ella.
Y siguen hablando del poco tiempo libre,
y del trabajo, y de la colada que se acumula.
Después ella
se echa a llorar, como exhausta.
Oigo un portazo
que hace temblar
toda la casa.
Enciendo la televisión,
aparece el presentador del telediario,
con su voz cansina
agonizando por la 2.
Pero esta vez me quedo helada cuando
le oigo decir que
Superman,
el auténtico Superman,
ha muerto.



Poema El Mismo Discurso de Roxana Popelka



Conozco a un tipo
bastante vulgar, que
dice ser un
buen padre.
Es de esos que
se levantan
y trabajan,
aunque sólo para
medrar
un poco más
en la escala
social.
Una vez en casa
se vuelve cruel, duro
y egoísta,
y también amenazador.
Para él no existe
el término medio
?o estás conmigo,
o contra mí?.
He dejado,
hace ya mucho
tiempo,
de creer
en sus discursos
-impecables discursos-
Y ese mismo tipo
es el que ahora
intenta lavar su
imagen
comprándoles juguetes
a mis hijos
mientras busca
su autoestima
en mujeres que
lo engañan,
lo desprecian.
Aunque él
-yo lo sé-,
se siente guapo
se siente orgulloso
de ser un buen
?macho?.
Y ahora estoy
aquí sentada
pasando página,
tratando de
olvidar a ese
tipo desalmado
intolerante,
déspota.
Estoy aquí sentada
y veo el final;
el de un
auténtico fracasado.



Poema Cumpleaños Feliz de Roxana Popelka



Con mis amigas
todas juntitas
-en los cumpleaños felices-
nos bajábamos las bragas
y meábamos los tiestos del balcón,
meábamos todas las plantas,
hasta los infectos geranios.
Abajo, en la calle, la gente
nos insultaba,
nos llamaban guarras
y de todo.
Tocaban al portal queriendo subir,
y justo en ese momento
nos escapábamos a la
azotea, dejábamos a la
anfitriona sola,
medio llorando. Jurábamos no
hacerlo más,
pero mentíamos, por supuesto.
Subíamos a las mesas
y tirábamos las patatitas,
las aceitunas sin hueso,
los restos de coca-cola.
Y su madre decía:
?hay que emocionarse porque
lo dicen en las películas.?
No entendíamos nada de
todo aquello. Hasta que
un día la cosa fue de verdad;
salió su padre cabreado
y todos nos quedamos en silencio
mientras le escuchamos decir:
?Sergio, coge tus cosas que
vamos a hacer
la comunión?.



Poema Acerca De La Verdad, Acerca De La Felicidad de Roxana Popelka



Ahora que
no estoy contigo,
que no estaré
contigo nunca
más,
es bueno que
te diga varias cosas:
te engañé
un montón de veces
con algunos hombres
mucho más jóvenes
que tú
porque sabía que
eso era lo que más
te dolía,
y lo volvería a hacer
créeme
-te lo aseguro-
que fue uno de
los momentos
más felices de
mi vida.
Cuando esos hombres
me abrían la
puerta, y me
hacían pasar
a la habitación
y nos desvestíamos
con impaciencia.
Entonces me quitaba
la camiseta negra,
¡aquélla, sí!
y el sujetador.
Algunos me decían:
?espera, déjate un
instante las bragas
puestas?.
Y nos besábamos
con pasión,
era auténtica la
pasión.
Fuera
en el patio de
la casa
se oía a una mujer
batir los huevos cerca del
televisor.
Y volvíamos a besarnos
con ardor
aplastando
lo que quedaba
de nuestros cuerpos.
Algunos huesudos
cuerpos, otros
debilitados,
o rasurados
qué más da.
Y mientras tanto
pensaba cómo te
sentirías de haber
sabido
todo esto.
Pero siempre
he tenido buenas
coartadas
¿aún las recuerdas?
Nunca sospechaste
que todo
aquello era
mentira,
que lo que verdaderamente
hacía era
engañarte con
hombres mucho
más jóvenes
que tú.
Y esa
-te lo aseguro-
fue la época
más feliz de
mi vida.



Poema Puedo Dibujarlo… de Roxana Crisólogo Correa



Puedo dibujarlo
la arena entre los dedos señala el aire de tumulto
que la saliva pesada del polvo convierte en palabras
aún el mar hiede al basural que los pelícanos arrastran
en su infancia de plumas negras
y mi cuerpo huele al alcohol de la limpieza del cuerpo
puedo ver mis movimientos prolongarse al cuello
diáfano del conductor
el calor dopado en los ojos del trabajo del aire
la carretera que los pocos árboles afirman
en el rostro apurado de la gente
en gruesas chompas de piel
que el carbón no mina no desea labrar
más que la música desbocada que algún oleaje
a rastras ha tirado de la boca de todos
sólo anoche éramos más de treinta los que esperábamos
de la mano de un sampedro el verdadero color de los vidrios
la legítima colonia del cuerpo
el idioma que nunca cesa de estallar

Ah viento en estas túnicas de blanco
revienta el pedal bajo esta bota charolada
tan sólo nieve en el cerebro y casi olvido
la llave que me pueda guardar
¿qué más deseo que el polvo digo yo?
el hilo ajado sinsentido que cruzo
empantanada y sin remedio
la madeja apurada en los labios gruesos
de este Arenal que bendigo.



Poema Pero Sé Que Estos Ruidos… de Roxana Crisólogo Correa



Pero sé que estos ruidos
sólo se hacen pedazos en mi cabeza
tic tac borroso de olores pastando en la voluntad
del cuerpo reconstrucciones
que apresuradas regresan con el viento
indiscreto al abrir las ventanas sonoras
El mar era la disipación de mis dudas
el adelanto de un sereno retorno en los pies alados
de un niño varado en las mesitas
colocadas en viejos pasajes de anticuario
que buscan decorar el sol del poniente
Mochileros que hacen cola de polvorienta plazuela
bajo unos binoculares para atrapar el sol
sudamericanos confío en sus deseos
aquel día tope ingenuos fanáticos
tocapuertas
quitatiempo
Porque también me veo a mí
aplaudiendo a la Valicha que odio
y clavaría como un pendiente
en ese mismísimo sol que no siente
pero sonrío
y el sol catapulta unas miradas
que se reciclan en aire papeles carteles
animando a los que se aglomeran interesados
por una vieja cultura interesados
por mí por ti para hacer de éste
camino del inca
una sola fumada.



Poema N.n. de Roxana Crisólogo Correa



N.N.
-asustado maltrecho
todas las señales le apuntan-
¿qué pasaje llevo en los bolsillos? sin tapa sin
pasaporte la gente se pregunta por mí
los libros se preguntan por mí
dejé mi rúbrica como el perfil los grandes
hombres que pasaron desapercibidos
hasta el día de su muerte
una muerte cruel de brazos
cruzados
el sueño es un cuaderno sin anotaciones reales
y mi vida puede ser vista desde las dos caras
de la moneda una es el brillo del sol
pero no es el sol realmente nunca fue el sol
como todos creyeron el sol -habría que preguntarse
con los ojos cerrados- nunca hubo tal respuesta
sigo recibiendo rayos esclavo dueño de no sé qué
poderes divinos me viene por el lado materno
tanto orgullo tanto orgullo
¿quién dice que lo perdí todo?

En 1994 -Lima- la soledad es un aeropuerto inmenso
y los turistas buscan lo alto de las postales
para comunicarse con sus seres queridos
y las azafatas escrutan cierto color achinado
entre mis sábanas de sonrisa
hojeo mi rostro
-tarea ineludible- surcando arruga calle por calle
cada país.



Poema Mientras Escuchaba A Franz Liszt de Roxana Crisólogo Correa



-Rapsodia Húngara Nº12 Lima-

lamento haberte encontrado así
entre papeles y pericotes polvo y estantes
viejos abogados se preguntan cuál es tu
problema un conflicto no se resuelve con sonrisas
y los conflictos como esta música desgastan
absorben al espíritu más fiel y no queda más que eso:
música temblando en un rincón sacro de la ciudad
manos sin cuerpo dirigiendo una sinfonía
bajo la tolvanera y ya estás atento
a las indicaciones del semáforo a la mujer
que cubre sus uñas con esmalte y rabia
porque es cara y su belleza se ha diluido una noche
fresca que no pudo más con la felicidad de ese
húngaro loco ni con la aparente frialdad de su
sangre azul para los amigos roja para los habitantes
de Doborjan fogoso como nadie
sin rencores Franz creo que estos contactos nos
aproximan aunque estemos lejos
dos siglos atrás Tú dentro de la radio yo dándole
solución a tus problemas que son tan míos como de
la vecina del panadero del guardián: noble estirpe
barrios oscuros -nada codiciosos- me alarman
Con sus derechos -viles- miles -bocas- espadas
salen de sus bocas No es por indiscreción esta escena
en que tu música ha revolcado a muchas jovencitas
y enamorado con astucia al amor con el entusiasmo
propio de la juventud al amor Cien pies bajo tierra
y todavía marchas indagas Ebrio por estos libros
tristes plagado de tristeza ocultándote en los sonidos
ocultándome al mundo la cosa va y no va
así es Sólo a veces me encuentro contigo y sorprendes
a mi escritorio con tu par de guantes
nuevos blancos
y las personas huyen despavoridas porque no te entienden
porque temen la estridente burla de un viejo músico
autodidacta -viejo caprichoso-
el caos que felizmente ordena
que las desordena Ésa es la costumbre aquí todo lo diferente
es sustituido por un poco de pintura y buenos deseos
sonrisas vagas que reprimen: maquillajes

Yo me refugio en esta música demente
Apasionada.



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