Poema Galatea de Miguel De Cervantes Saavedra



Tanto cuanto el amor convida y llama
al alma con sus gustos de apariencia,
tanto más huye su mortal dolencia
quien sabe el nombre que le da la fama.

Y el pecho opuesto a su amorosa llama,
armado de una honesta resistencia,
poco puede empecerle su inclemencia,
poco su fuego y su rigor le inflama.

Segura está, quien nunca fue querida
ni supo querer bien, de aquella lengua
que en su deshonra se adelgaza y lima;

mas si el querer y el no querer da mengua,
¿en qué ejercicios pasará la vida
la que más que al vivir la honra estima?



Poema Carta Al Hijo de Adriano Corrales Arias



Sería difícil escribir esta carta sin evitar las justificaciones

digresiones de caída y vela hinchada hacia el poniente

en el fósforo del Báltico un amanecer de lluvia y lágrimas

con el rostro frente a las paredes blancas de un hospital invernadero

¿Será difícil inventariar las lunas los cruces de esquina

los caballos estivales galopando a ambos lados del transiberiano

las noches de vodka alrededor de la ausencia sin tus pasos?

Será duro el batallar de los acontecimientos

las visas los pasaportes los aeropuertos los desencuentros

las callosidades del alma la inutilidad de los abrazos

Será difícil anotar que he desvivido bebido huido

hacia los agujeros del tiempo en la marcha de las palabras

Más difícil aún revisar imágenes de un país imaginario

las bombas que caen en el Chorrillo sobre San Miguelito la luna

el desfile de gorilas amarillos desatando el istmo con su fuego homicida

sus fauces hediondas alimañas de carnicería

y vos bajo la telaraña de la cama en la habitación del miedo

asustado y sorprendido sin comprender porqué el imperialismo

los capitales la banda neoliberal los lameculos tropicales

la horda de paisanos como perfectos chacales

el paréntesis de este centro planetario atiborrado de compañías

comerciantes del reino usureros serruchadores de tus sueños

mis sueños de una sola patria matria nuestros sueños

los de tu madre con los muñecones del teatrillo callejero

por las selvas del Darién o en el Archipiélago donde las embarcaciones

llevan traen los cuentos de los fundadores elementales

los soles de la palma el brillo soberbio de las pieles

trasiegan el pasado contra el futuro en un eterno presente

Es difícil ocultarse hijo muy difícil

escribir todo esto sin que me tiemblen las manos

y un rumor de cadenas crepitaciones inexpresables

naveguen por dentro como una estampida de bisontes guerrilleros

y la mirada se nos pueble de nubes en el olvido de nuestros nombres

Harto difícil esta tarea de acercarte a mi otro yo

el de los ojos del antifaz con la suerte del andariego

en un tranvía negro que siempre retorna y retorna

con las hilachas nocturnas de los murciélagos

siemprevivo siempreamargo cautiverio de las páginas que se humedecen

como las lapidas con el rocío de los cementerios

o las bestias que huyen perseguidas por el amazónico incendio

Me es muy difícil decirte hijo decírtelo sin faltarle al recuerdo

que yo también me caigo me lluevo me abro me cierro

me ablando me tiemblo me tenso con los látigos los templos

del primer indicio la mediada caricia el último vuelo

para decirte así sencillamente hijo sin literatura

así al puro aire que todos somos viajantes y que por eso

y a pesar de todo lo que transcurre bajo el poema

a pesar de todo lo que muero te escribo y te quiero



Poema Carta A La Esposa de Adriano Corrales Arias



hablame como siempre
decí que me querés
¿soy en tu vida remordimiento?
Juan Gelman

Estoy sentadito en un banco de niebla

pensándote conversándote extraviado

conversándome pensándome cautivo

separado de vos por la lluvia

el enjambre de cipreses

la punzada de la tarde

aquí reiventándome la fantasmagoría de las palabras

la magia del trance vértebra tras vértebra

en la piel de la herida perpetua la posibilidad del vuelo

pajarito / machete

que volás con mi muerte alrededor de la mesa

al acorde de las horas

intento un gesto para tu cabello de lentejuelas

rostro de cristal azul

para tu voz adormecida en el teléfono

intento un desabroche del duelo en la cintura de tus ángeles

espuelita de mango en la noche de gangoche

para patrullar mis cementerios

intento pero retrocedo intento en el mangle de tu deseo

litoral encrespado por el temporal de tu vientre

ola que rueda y muere y rueda por todo el universo

espera la luz del encuentro en el fragor de los cuerpos

dentro de tu sexo de astros empapado por la semilla de polvo

la nieve amarilla del tiempo

retrocedo pero intento retrocedo cisne calcinado en los abetos

canto de rosario de reyes destronados estrella del sur palma venus

cascada de más estrellas astros estrellas que persigo

para descubrir nuestro pesebre sin mulas ni bueyes sino musgo hierba seca

ciudad fragmentada de los diciembres

rehuyo entonces pero peleo rehuyo

empapelo las paredes con estos ideogramas

parpadeos gritos contraespalda caballo desbocado

en tu falda salto lanza salto

caigo

viacrucis de luciérnagas vasos botellas velas apagándose

cristus rotos

vírgenes guardadas en anaqueles con azafrán de medianoche

olor a azufre sudor hierbabuena pasos en la otra habitación de arena

golpeo finta golpeo finta

paredes de humo

puertas de avena

golpea bajo golpean arriba golpeamos en el centro

sombras en la caverna me llevan

caigo

caigo

caigo

caído

mi descanso es una camilla sin descanso una camilla de niebla

no descanso los miércoles ni los sábados

tu santo es mi santo grial mirasol en el portal en el oratorio

en el altar de flores papel crepé con su mantelito de gamuza

mirame como rezo en tus rodillas me poso nuevamente en tus pechos

beso tus manos tus ventanas tus pies beso todo tu cuerpo

lo beso en la noche del milagro

paseo por tu jardín de alucinaciones con riesgo me incendio

paseo pero el milagro no sucede

sucedo fuego transparente interno externo

no me digás que sos arrepentimiento

decíme que me querés pero no en tus secretos

en tus viajes de notas muertas en tus cadáveres

no por teléfono decíme que me querés

como en aquél pueblo donde ahora dibujo incinero manoteo

detallo una vez más tus pechos tus volteretas en la almohada del silencio

para no despertar a la niña que llevabas por dentro

dormida a nuestro lado

decímelo suavemente ¿tenés remordimiento?

para ser como soy palabra de mis palabras

aguacero del recuerdo pasadizo de lo venidero

fantasma de tus desvelos ¿no me lo decís?

por construirme un hogar de palo en la selva de mis quimeras

un tálamo de viento en los devaneos del verso

almohadones de chocolate sábanas de menta

con tu nena en el escaparate o en la mesa del domingo

con mi desayuno a cuestas ¿no me lo decís?

no me digás qué somos: ¿remordimiento?

sino qué seremos en esta avenida de ausencias

palomita de mi tristeza más oblicua

aguatera de mis fiestas de ceniza

qué seremos si esto somos: remordido remordimiento

abríme con tus decires para poder contarte mis insomnios

caminatas por la hierba

ronda en la madrugada de tus ecos

abríme con tu abrealmas para contarte más de cerca

cómo me caigo por dentro y peleo intento rehuyo peleo

pellizcando las noches para no recibir más que miradas

soliloquios de mi sangre donde me vierto

cerrame pues para no abrirte mis senderos de incienso

alumbrados apenas por tus ojos tus dedos de lucero

cerrame partera del barro poneme unos barrotes

pero decíme cómo seremos

si no me decís que me querés qué soy en tu vida

¿algo más que remordimiento? ¿algo más?

cerrame pues como la madrugada que gotea golpea

se planta en mi acecho por los pasillos de las serpientes

cerrame / abríme – abríme / cerrame

curame con tus hierbas poné tu imagen sagrada al sol a orar por nosotros

por nuestros pecados nuestras dudas nuestras deudas

abrime / cerrame – cerrame / abríme

para que navegués mis páginas retrocesos en letras negras

perfumes malogrados café que no se asienta

vení a esta hoguera de febrero vení tomá mis manos maestrita

consolame con el desconsuelo que no consuela

saboreá estas lágrimas cuchillos apagados en la distancia

apagame / encendeme / apagame / encendeme

decíme que no me querés que me querés que no

que yo soy otro el otro

alguien que imagina tu vuelo los martes o los jueves

tus figurillas de arcilla en la casa sin paredes

las cariátides del último pabellón que no conoceremos

el piso de candela la escalera en flor el cielo en duermevela

decíme con tus dedos de agua apagame en este incendio oceánico

apagame o encendeme o apagame con tus guerreros del viento

pero decíme si hemos sido somos seremos arrepentimiento

con tus manos tus sueños con tus cantos tus anzuelos

porque me ahogo me esfumo porque me quemo

decíme



Poema Y Que Haya Cuerpos… de Adriana Diaz Enciso



Y que haya cuerpos. Vivos, abiertos yacientes y ávidos aún entre la bruma de la melancolía. Que haya siempre cuerpos, en habitaciones suaves que respiren, en calles arboladas y entre flores. Cuerpos capaces del desnudo completo, limpio, perfecto. Manos con ganas de viajar por los cuerpos. Labios que húmedos se comuniquen las últimas noticias de la espera. Húmedos cuerpos que respiren y duerman en calma profundísima junto al deseo que duerme, y que en el deseo despierten y se muevan suaves en la oscuridad lo mismo que en la más clara luz.

Que ya la soledad deje de ponerle candados a los cuerpos y el frío no nos reseque más la piel y las ganas y la entrega fragilísima.

Que no quede nadie ignorante de su cuerpo, con el vacío en el alma y la amargura de la piel intacta en la mirada. Que nadie se confunda ni confunda la vida con su ansia oculta, insatisfecha del amante.

Que no quede un solo cuerpo indigno del amor, ni un solo freno para el cuerpo amoroso y su bellísimo despliegue de sombras en vaivén.

Y que pueda yo andar con mi cuerpo por la calle, y nada en mí ni en mi ropaje me oculte con mi cuerpo para nadie, y que nadie se sorprenda ni se ensucie ni se ofenda por mí, por mi orgullo de mi cuerpo ni por mi andar de entrega. Que podamos andar y rozarnos al andar en el silencio, brazo con brazo y con mirada.

Que haya cuerpos, que las tristezas caigan rodeando nuestro abrazo como un mar oscuro que protege. Que el dolor de estar vivo no nos duela en el cuerpo. Que esta sorpresa de criaturas sobre el mundo sea luminosidad de azoro en las miradas de cara hacia la vida, de frente a nuestros cuerpos, y que sea inmenso y amoroso el beso que nos salve del miedo espeluznante ante la muerte.



Poema La Noche de Adriana Diaz Enciso



La noche
rompe la piel delgada que me envuelve

Es mi desnudez
entonces absoluta

Si me tocas no voy a abrir los ojos
No voy a abrir jamás los labios
por no dejar que escape el beso
por no dejar que la noche se diluya

Guardo tus manos dentro de mi cuerpo
Guardo una caricia oscura de cada noche que se
ha abierto
sobre mi vientre abierto
sobre esta inevitablemente abierta desnudez

Bebo los nombres
los silencios que me tocan
cuando el tacto hace a la noche

Guardo tus dedos en mis venas
como guardo ortigas de otro aleteo nocturno
como guardo retratos en la lengua
Recojo celosa cada astilla de tu cuerpo
todos los caracoles de mis mareas soñadas
Me construyo dentro todo lo que se rompe
todo lo que dejas
cuando cierras persianas en mi rostro
para ser otra palabra de memoria

Guardo todos los vocablos
para la vista ajena que me mira sin recuerdo
para que me crea el cristal si digo que soy yo
la misma desnuda de la noche
que agota el amor en su boca.



Poema Tierra De Dolor de Adolfo Sanchez Vazquez



¿En qué región del aire, por qué mares
?oh latitud humana del tormento?
tuvo el crimen tan claro yacimiento
y la muerte más vivos hontanares?
¿En qué bosques las hachas seculares
gozaron de tan largo valimiento?
¿Dónde tuvo el dolor mejor cimiento?
¿Dónde el llanto tan pródigos lagares?
Labrador de la muerte que en mi tierra
sólo con sangre riegas los terrones
y con huesos abonas nuestro suelo.
¿Qué esperas cosechar si nada aterra
a quien sabe encontrar a borbotones,
en el terrón más duro, su consuelo?



Poema Sentencia de Adolfo Sanchez Vazquez



Si el árbol de la sangre se secara
y el corazón, ya seco y sin latido,
fuera polvo total, norte abolido
que nadie en este mundo recordara;

si el alma sin soporte se quedara
y la tierra, materia del olvido,
de muertos se cubriera y lo podrido
en un bosque de heridas germinara;

si el crimen no tuviera más oficio
que escarbar en la tierra desolada
para dejar al mundo su simiente,

la dulce brisa, el leve precipicio
tornaríanse, al fin, en cuchillada
o en abismo mortal para tu frente.



Poema Epitafio de Miguel De Cervantes Saavedra



Aquí el valor de la española tierra,
aquí la flor de la francesa gente,
aquí quien concordó lo diferente,
de oliva coronando aquella guerra;

aquí en pequeño espacio veis se encierra
nuestro claro lucero de occidente;
aquí yace enterrada la excelente
causa que nuestro bien todo destierra.

Mirad quién es el mundo y su pujanza,
y cómo, de la más alegre vida,
la muerte lleva siempre la victoria;

también mirad la bienaventuranza
que goza nuestra reina esclarescida
en el eterno reino de la gloria.



Poema Nostalgia de Adolfo Sanchez Vazquez



Como río que pierde sus riberas
mi corazón invades. Yo te siento
en cuanto se repliega el pensamiento
hacia sus más recónditas laderas.

Quema tu paso, queman tus hogueras
y la razón se queda sin sustento.
El alma la modela el sentimiento
y se exaltan las viejas primaveras.

¡Oh ciega fuente de melancolías
que se lleva tan sólo nuestro olvido
y nos deja tan sólo la tristeza!

¡Cómo mueres en mí todos los días
y en tu niebla recobra su sentido
la España a la que vuelvo la cabeza!



Poema Siete Vidas de Alfonsina Storni



A la Sra. María A. S. de Fontán

Siete vidas tengo, tengo siete vidas.
Siete vidas de oro; bellas y floridas.
Cabeza cortada, cabeza repuesta:
Mi espíritu-árbol retoña en la siesta.

Dragón purpurado de garras floridas,
siete vidas tengo, tengo siete vidas.
Gigantes y enanos: cortad mis cabezas,
crecerán porfiadas como las malezas.

Siete vidas tengo, tengo siete vidas,
siete vidas de oro bellas y floridas
que hierros fatigan y mellan espadas,
mas serán un día por siempre taladas.

Secará las siete cabezas floridas,
príncipe que espero. Sin abracadabras,
el dragón alado perderá las vidas
bajo el tenue filo de dulces palabras.



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