poemas vida obra y

Poema Yeats, W.b. de Luis Hernández



Qué bravo eres
William Butler
Cómo pudiste ser
valiente



Poema Ya Besando Unas Manos Cristalinas de Luis De Góngora Y Argote



Ya besando unas manos cristalinas,
ya anudándome a un blanco y liso cuello,
ya esparciendo por él aquel cabello
que Amor sacó entre el oro de sus minas;

ya quebrando en aquellas perlas finas
palabras dulces mil sin merecello,
ya cogiendo de cada labio bello
purpúreas rosas sin temor de espinas,

estaba, oh claro Sol invidïoso,
cuando tu luz, hiriéndome los ojos,
mató mi gloria y acabó mi suerte.

Si el cielo ya no es menos poderoso,
porque no den los tuyos más enojos,
rayo, como a tu hijo, te den muerte.



Poema Yo de Víctor Botas



Este asombro de ser apenas una
parte del universo, y ser sin duda
tan vasto como el orbe, y ser gemido,
e instante, y eco, y dardo sin destino
ni otra cosa que un rumbo me depare.
Este ser una sombra que no sabe
ni puede comprender, que olvida acaso
porque es su condición. Este atareado
afán, que no concibo, del complejo
mundo por explicar las causas, cierto
de que no hay explicación o hay tantas
que es vano todo empeño. Esta insensata
costumbre de mirarte en la secreta
certeza de saber que no hay respuesta…



Poema Yo Te Amé En El Silencio de Vicente Núñez



Yo te amé en el silencio de la ignota atalaya
que calla su tesoro de oro inaccesible.
Y ahora que te canto -¡maldito sea el llanto
del amor que se canta!-, qué soledad sonora,
qué insensata y agónica trompetería, qué estéril,
qué grave fundamento, qué infierno irreparable.

De «Ocaso en Poley» 1982



Poema Yo Te He Querido Como Nunc de Vicente Aleixandre



Yo te he querido como nunca.
Eras azul como noche que acaba,
eras la impenetrable caparazón del galápago
que se oculta bajo la roca de la amorosa
llegada de la luz.
Eras la sombra torpe
que cuaja entre los dedos cuando en tierra dormimos solitarios.
De nada serviría besar tu oscura encrucijada
de sangre alterna,
donde de pronto el pulso navegaba
y de pronto faltaba como un mar
que desprecia a la arena.
La sequedad viviente de unos ojos marchitos,
de los que yo veía a través de las lágrimas,
era una caricia para herir las pupilas,
sin que siquiera el párpado se cerrase en defensa.

Cuán amorosa forma
la del suelo las noches del verano
cuando echado en la tierra se acaricia
este mundo que rueda,
la sequedad oscura,
la sordera profunda,
la cerrazón a todo,
que transcurre como lo más ajeno a un sollozo.
Tú, pobre hombre que duermes
sin notar esa luna trunca
que gemebunda apenas si te roza;
tú, que viajas postrero
con la cabeza seca que rueda entre tus brazos,
no beses el silencio sin falla por donde nunca
a la sangre se espía,
por donde será inútil la busca del calor
que por los labios se bebe
y hace fulgir el cuerpo como con una luz azul
si la noche es de plomo.
No, no busques esa gota pequeñita,
ese mundo reducido a sangre mínima,
esa lágrima que ha latido
y en la que apoyar la mejilla descansa.



Poema Yo Soy Esa Muchacha de Trinidad Mercader



Yo soy esa muchacha que ha besado la tierra
para posar los besos que le sobran.

Yo soy esa muchacha que desea callando
lo que se aleja siempre de su mano vacía.

Blanda pulpa jugosa para mecer el aire;
blando temblor intacto que una caricia anega.

Sedienta y absoluta,
muchacha que se besa la curva de sus hombros,
que se acaricia lenta, con dolida ternura.

Garganta donde canta la sagrada alegría,
donde los gritos crecen de plenitud ahogados.

Muchacha sola y firme que arrebatadamente
crece para sí misma su vegetal milagro,

cuando la tierra vuelca su prometida entrega
y una dulzura virgen va invadiendo los ramos.



Poema Yo Os Prometí, Mi Libertad Querida de Tirso De Molina



Yo os prometí mi libertad querida,
no cautivaros más, ni daros pena;
pero promesa en potestad ajena,
¿cómo puede obligar a ser cumplida?

Quien promete no amar toda la vida
Y en la ocasión la voluntad enfrena,
saque el agua del mar, sume su arena,
los vientos pare, lo infinito mida.

Hasta ahora con noble resistencia
las plumas corto a leves pensamientos
por más que la ocasión su vuelo ampare.

Pupila soy de amor; sin su licencia
no pueden obligarme juramentos.
Perdonad, voluntad, si los quebrare.



Poema Y El Niño Aquella Noche… de Teresa Agustín



Y el niño aquella noche
le pidió a la niña que le odiara;
y ella, recogidas las manos en su cintura,
lloró en grieta el largo camino de la palabra,
fría de silencios y de tiempos,
de quien antes le pidiese que le amara.



Poema Yo Te Descubro de Susana Reyes



Yo te descubro
-hombre-
en cada verso
y he aprendido
a descifrar
tus pasos.

Ellos son las esfinges
yo, Edipo.



Poema Yo No Puedo Tenerte Ni Dejarte de Sor Juana Ines De La Cruz



Yo no puedo tenerte ni dejarte,
ni sé por qué al dejarte o al tenerte,
se encuentra un no sé qué para quererte,
y muchos sí sé qué para olvidarte.

Pues ni quieres dejarte ni enmendarte,
yo templaré mi corazón de suerte
que la mitad se incline a aborrecerte,
aunque la otra mitad se incline a amarte;

si ello es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo ni en sospecha.



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