poemas vida obra u

Poema Una Mujer Llamada Sola de Santiago Azar



A Sola Sierra.

Mujer, te han recibido los muertos
porque siempre fuiste de ellos:
Te reciben con sus banderas al tope,
te hacen una guarida en sus almas,
y al fin aparecen, ahí están, vienen marchando,
los desaparecidos de ayer, los de hoy,
y te llevan en andas y repiten Sola,
porque tu nombre lo aprendieron de memoria,
conocieron tu rostro hace tantos años,
que nadie, ni Dios, podrían confundirte a lo lejos.
Mujer, todas las heridas han vuelto a su origen,
ya no más, ya no más llanto sobre un hueso de los siglos,
ya no más caminar por las calles
sobre las alas de una triste mariposa caída;
tú sabes que te han recibido en fiesta:
pronto estaremos en la patria del infinito,
el viento de un canto se escuchará en los desfiles,
porque será Sola que vendrá de la mano
con el hombre perseguido en sus sueños
y entre las multitudes hablará en el podium tu recuerdo,
como un pájaro final que resucita al olvidado.



Poema Un Niño Va A Nacer de Sagrario Torres



Al Dr. D. Benito Rutz Quíntela, que tan
angelicalmente cura y sonríe a los niños.

¡Silencio!: Un niño va a nacer.

Que toquen campanarios. Orquestas. Catedrales.
Que se callen computadoras
yunques y turbinas,
bases de lanzamiento.

Que se olviden diplomas

pergaminos
fajines
y medallas

Un minuto de pureza en los lechos.
Parad, estambres y pistilos.
Ciegos y poderoso sementales.

Y vosotras, maravillas del mundo,
que os dieron la belleza manos que un día fueron
tan frágiles como éstas, ¡contempladle!

Que calle el universo ante el recién nacido.
Este es el heredero. Es el superviviente
del cosmos primigenio.

Es la fusión de lavas
de líquenes y limos
de fuegos y glaciares.

El triunfante de monstruos voladores,
del dragón y del saurio, del reno y del bisonte.
Ha desgajado troncos.
Ha partido quijadas y dorsales.

Este niño es de carne de piedra.
De carne de bronce.
De carne de hierro.

Su cuerpo es un pop-art ingente.
Lo navegan helechos, sirenas y centauros.
Ha venido, regresa cuajado de perfiles
y glóbulos de siglos.

¡Es suya la Creación! Todas las luminarias.
Los mares y la tierra. Las semillas.
Las flores y los frutos.
Los reptiles. Los peces. Las aves y las bestias.

¡Silencio!: Aquí hay un palpito de Dios.
Una promesa.

Un niño va a crecer: ¡Respeto!
Puede ser un cachorro de jaguar o de puma
o el lobo del poema de Rubén.

Este niño, que arroparon en mísero envoltorio,
que calentó el olor de un muladar,
pudiera hacer del mundo
un horno crematorio, o un panal.
Este niño, puede agotar un río
para llenar su mitra y bautizar.

Pequeño y vertical te está mirando,
está midiendo tu estatura gigante de Goliat.
No hay déspota que mire tan retadora,
tan aceradamente.
No te pide pistolas, balones ni aeroplanos.
¡Una canción tan sólo!
Tu mano y tu canción, tu canción y tu mano.

No esquives su mirada buscando una moneda.
No le des un juguete gastado de tus hijos.
No le vistas con esa caridad de los pingajos,
pues de miserias, lástimas y sobras
difícilmente un niño se recobra.

Te está mirando, te está pidiendo
el tiempo de los toros y la caza.
La canción de tus horas vacías.
Las tardes del café o de la tinaja.
Tu mano y tu canción. Tu canción en sus manos.

¡Acércate!
¡Agáchate!

Que juegue a pídola contigo.
Que tú seas el juguete que le asombre.
Y yo, desde este instante te aseguro,
que nunca, nunca, nunca,
este niño querrá matar a un Hombre.



Poema Ultimadamente de Sabeli Ceballos Franco



ultimadamente
me vale madre lo que piensen
los que me leen
y los que se espantan de mirarme
con estos ojos,
sendos ojos de perro atropellado
digo yo
¿qué tienen para mí?
dénmelo ahora
tengo el morral lleno de compasiones
rumores
bla bla bla
dénmelo ahora
ultimadamente
no me interesa si tardan mucho
o diez minutos cuando cogen
si tengo que escucharlos
desde el patio
si les compraron un rolex de aniversario
si no les llevan flores
yo soy esta mujer
aunque parezca una colilla de cigarro
soy esta mujer que no ha sabido
si supo amar
o si la amaron
¿tienen pena para mí?
dénmela
denme también
su empatía simplificada
si es que saben descomplicarse
no lo supe yo
nadie me descifró el código
y yo perdí la clave
no quiero sexo
no quiero ilusiones cabalgantes
falsas vergüenzas
yo quiero amor
yo quiero amor
me quiero ir a otro planeta
y si no lo encuentro nunca
y si no me encuentra nunca
que se haga piedra la esperanza
me gusta el jade
porque
ultimadamente
quiero amor
y eso tan sólo
y todo lo demás
me vale madre



Poema Un Pez De Ramón Murió de Rubén Izaguirre Fiallos



Era un pequeño Tiburón
asilado en este océano
de concreto,
que respiró nuestro aire
y ya no vivió.

Nadó panza arriba
hacia el cielo,
fue a encontrarse
con Dios
antes que nosotros.
Imagínatelo,
ahora mismo está contándole
sus experiencias,
dándole gracias
por las aletas.

Pero su muerte me pareció
tan triste:
él, amo y señor
de todos los mares,
muerto así, sin honores,
solo,
en aquella pecera,
flotando en la nada,
frente a nosotros,
como un alga con cabeza.



Poema Un Café de Rubén Izaguirre Fiallos



Yo digo,
que esa agua
es oscura,
porque está triste.



Poema Unos Del 38, Por Favor de Roxana Popelka



Qué hubiera ocurrido
si todas esas
niñas bien
de apellidos
compuestos,
de cabellos
claros y ojos
azules
se hubieran
dado cuenta
a tiempo
de que
ningún hombre
las salvaría.
Ahora no estarían
llorando por las
esquinas,
ni sentadas en
los bancos del
parque
en mitad del
invierno
dando de
merendar
a sus hijos
con ese ridículo
corte de pelo.
No las vería
-como las veo-
acobardadas
por la calle
-decepcionadas-
mirando tras
el cristal de un vulgar
escaparate
aquéllos zapatos
de tacón negros.
Tienen que ser
aquellos -reclaman
al dependiente,
que les vuelve a sacar
un 38.
O en el supermercado
arrastrando
el mismo carro
por tercera vez
esta semana,
y la lista de la
compra,
casi desgastada,
colgando de lo que
fueron sus manos blancas.
O mientras esperan
el semáforo
y cruzan la calle
ocultando su
despreciable
vida,
haciendo tiempo
en la peluquería…
Qué hubiera
sucedido si
no se hubieran
creído las
Supernenas
persuadidas
por cuentos de hadas
o por las finas revistas
de papel couché.
¿Qué fue
de todas ellas
de sus pequeños dioses
de sus altares
prefabricados?



Poema Un Gato Mira Al Cielo. de Rossana Estrada Búcaro



Un gato mira al cielo, persigue mariposas en su imaginación electrónica
las nubes de esta tarde me importan poco
no hay nada de sublime ni cursi en el horizonte
me parece terrible lo vulnerable de la vida
nadie esta seguro sobre sus propios pies
no me gusta imaginar que estamos atrapados en un tiempo sin control
que un demonio con sus garras nos encierra
parece maldición legendaria

Como combatir a los monstruos de la historia y vencerlos
sin transformarse en su reflejo
ingenuamente David venció a Goliat
este texto parece final de fábula y no me gusta la receta
pero con todo este amor rabioso
liberaremos nuestros templos personales
la dignidad que sacie el hambre
por hoy,
aquí les va mi bomba incendiaria de fe
en esta batalla de poesía
sin guerra el triunfo lo estamos ganado
construyendo la paz.



Poema Una Palmera de Rosario Castellanos



Señora de los vientos,
garza de la llanura
cuando te meces canta
tu cintura.

Gesto de la oración
o preludio del vuelo,
en tu copa se vierten uno a uno
los cielos.

Desde el país oscuro de los hombres
he venido, a mirarte, de rodillas.
Alta, desnuda, única.
Poesía.



Poema Una Sombra Tristísima, Indefinible Y Vaga de Rosalia De Castro



Una sombra tristísima, indefinible y vaga
Como lo incierto, siempre ante mis ojos va
Tras de otra vaga sombra que sin cesar la huye,
Corriendo sin cesar.
Ignoro su destino…; mas no sé por qué temo
Al ver su ansia mortal,
Que ni han de parar nunca, ni encontrarse jamás.



Poema Una Tristeza Fiel de Romeo Murga



Una tristeza fiel cubre mi vida:
pálido cielo sobre la tierra negra.
De esa tristeza suave, vive mi alma.
¿Qué sería de mí sin mi tristeza?

¿Qué sería de mí sin esta clara,
sin esta pálida melancolía,
que me llena de sueños y me libra
de la vulgaridad de la alegría?

Entre la angustia y el hastío largos
como un camino, mi tristeza empieza;
cruza mi vida y se prolonga al cielo
¿que sería de mí sin mi tristeza?

Yo la quiero, y mi amor la inunda entera,
y su pequeño amargor endulzara.
De frente al sol, mi espíritu la apura
como una clara copa de agua clara.

En mi silencio y en mis soledades,
mi tristeza es amable compañera.
Llena de suavidad las horas torvas
y hace dulces las horas de la espera.

Me embriaga de emociones y de cantos,
esta tristeza noblemente triste;
como tu amor, mujer, y como todas
las trémulas palabras que me diste.

Yo la busco en mis albas y en mis tardes,
y en el cansancio de mis noches negras:
y siento pena, cuando no estoy triste,
de que no esté conmigo mi tristeza.

Porque ella es mi descanso, entre una
angustia
y una mala alegría que me pesa.
Es ella mi descanso, eternamente.
¿Qué sería de mí, sin mi tristeza?



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