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Poema Territorios De Un Cuerpo (iv) de Jenaro Talens



ESTOY tumbado al borde de tu claridad,
en la suntuosidad de una batalla
donde ninguno es vencedor,
y hasta el olor del cuarto,
donde rugen insomnes, tu apetito y mi sed,
florece sin saberlo, como un musgo surgido
de mi humedad tan tuya, de un sendero
que nos conduce hasta ese mar sin olas,
la tierra azul donde se desordena
el centro mismo del placer, la espuma
en que consiste toda esta explosión, y, al fondo,
la lluvia que golpea las ventanas,
la lluvia siempre otra, insobornable,
con sus lentas espinas.



Poema Territorios De Un Cuerpo (iii) de Jenaro Talens



Cada nuevo clima
es, al cabo,costumbre, y yo, extranjero.
El día ha caducado
y va a empezar la oscuridad.
Déjame que me oculte junto a ti,
en el frondoso bosque de unos ojos
donde no cesa de llover.
Acurrucado entre sus matorrales,
aguardaré a que tu pasión me señale el camino.
Sé que el aire es más dulce donde crece la luz.



Poema Tu Inmateria En La Selva De Concreto (tres Poemas) de Javier Payeras



ciudad
luciérnagas lejanas
esta noche tu inmateria vagará
entre esa fila de hormigas
si fuera pasajero de tu
pensamiento sentirías mis
alfileres
mis temblores
hasta el búnker de tu alma

*

aquella noche vi a la muerte
entrar del brazo de kafka

ninguno hablaba español

*
palabras putas
que se van
con otros mejores



Poema También Existe… de Javier Payeras



también existe
eso otro
largas temporadas en el infierno
sin saber dónde
se encuentra
me encuentro
nos encontramos
y allí soy asesino
jesucristo
judas iscariote
todos aparentemente reales



Poema Tormental de Jair Cortés



No se llega al alba
sino por el sendero de la noche

Proverbio Náhuatl

My nerves are bad to-night. Yes, bad. Stay with me.
T.S. Eliot

No sé
Quizá nunca inicia la frase
y el dolor ya viene con nosotros

Herencia de soledad y temor

No sé
Digo no saber
aún cuando todo mi cuerpo
lo siente en cada gesto
y en cada célula de insomnio

Aún cuando la lluvia nocturna
es sólo el eco de las tempestades
que los niños guardan en su memoria
para recordarlas al borde de la muerte

Yo
Nazco en mí mismo
No hay llanto
No hay festejo de padre ebrio y madre solitaria

Hay algo más que un nacimiento

Es el rosario y la maldición

en la fiesta negra del velorio

Es la niña ciega

que empuña una vela apagada
como el soldado
empuña su arma contra el enemigo

Es la sangre en la mano cortada

Herida
por tocar el vientre de la pesadilla

Insisto

A leguas se nota en mi saliva
En mi purulenta cobardía

Yo
me digo
y
No duermo

Dormir con el tambor del corazón
es una marcha
hacia el profundo estar del otro lado

Hacia esa vigilia eterna

Nací el día
del año
del siglo

En el primer trago de leche que el infante recibe en su
estómago

Abrí los puños

No había nadie

Sólo un cristo

Un nopal

La palma de la resurrección en llamas

Y una moneda
Y no había nada

Estuve ahí
Esa fue mi cuna

Y hoy he vuelto para ser testigo de mí mismo

Me alimento de mi brazo izquierdo

Escribo con la mano derecha

Y me falta un corazón
para soportar éstos
mis nervios de cristal

Quiero unos oídos más sordos

para evitar el chillido de los cerdos por la mañana

Para entender lo que es la infancia

Estoy parado frente a mi lecho:
Cuarenta días sin dormir
Cuarenta segundos sin hablar
Cuarenta años tuvo mi padre

(No siento en mí la condición de lo que se desgasta)

En la punta de la lengua
un gramo de azúcar
me ayuda a recuperar la memoria

En la piel
Una aguja incrustada
(El pico de un colibrí)

Soy tu carne
tu igual
Piedra y Fuego

Soy una fuente a punto de iniciar su trayecto hacia la nube

la rueda que te hace feliz y amargo

Lluevo en sentido contrario

Mírame más cerca

Cómo respiro en tu nariz

Cómo imito al mono para enamorar
a la que será mi mujer

Siente mi pensamiento

Algodón de ideas

( confuso )

Como cuando Uno cruza el umbral de la ansiedad

y se acurruca en el rincón menos quejumbroso

Hubo una vez el fango en mi cuello
y fango también hubo en mi boca
Y esto que hoy digo no lo dije nunca

Algo se mece en las ramas de este gran árbol

Y todos decimos
con una sola voz
lo que dijimos de espaldas

Cuando la vergüenza nos cerró la garganta

y el perdón no fue sino la esperanza sucia del orgullo

Pues bien
Yo elevo mi Palabra
y te perdono Volcán
Te perdono Tigre
y te perdono Puente
Te perdono Dios
y te perdono Diablo

Hoy cosecho mi fruto
Mi huerto entero está en llamas

Porque me perdono me digo

Haz crecer tus límites

Ensancha tus continentes

Abre los brazos

Hombre

Y abrazo al espejo que me mira sorprendido

Abrazo a los amigos de tus amigos

a los traidores

Al hombre que cierra la llave de agua
mientras el sediento lo mira

Extiendo mis brazos y contemplo un mundo
Entero
Real

Arcaico como él mismo

Mis ojos no son las ventanas
son las puertas
Y para que todo y todos entren en mí
los abro de par en par
Y aquí

Entre ustedes

Yo me pronuncio vivo



Poema Túnel de Jaime Torres Bodet



Una antorcha enemiga
alumbra, mientras duermes, el profundo
túnel que de mi amor a tu alma lleva.
Con invisibles puños
¿qué guardia la sustenta?
Quiero avanzar… Y me detiene un muro.
Pretendo entonces
retroceder y siento que una puerta
se cierra tras de mí siempre que dudo…

En pleno sol me quedo
-trémulo, terco, ciego- imaginando
no más el golpe brusco
con que, al cortar tu sueño,
me arrojará a la noche, sin antorchas,
otro invisible centinela mudo.



Poema Tiempo de Jaime Torres Bodet



La noche se rompía en nuestras manos.
Nos sitiaba el invierno.

Y tú estabas allí, desde la almena
de unos ojos adversos,

engañándome, irguiéndote, llamándolo.
Sin palabras. Sin gestos.

En tu mirada, un río de diamante
me arrojaba, sin cólera, del tiempo.



Poema Tiendo La Mano de Jaime Augusto Shelley



Tiendo la mano ahora,
no la azoto, no la empuño,
no la doblo,
tiendo la mano ahora que estoy.

Si te digo que voy en calma,
miento.
Todavía abogo por las uñas y las ansias,
rojos los nudillos, todavía no miento.

Si te digo arado
cuento los surcos entre dedo y dedo.
Y hay un fruto
y habrá más frutos.
Porque la tierra es verde hasta lo inmenso
y da hongos amargos, como también
dulce olivo.

Si es que miro en su inclinarse
como crecen las bayas y los lirios
y las verdes estrías de los algodonales.
¡Cómo se descarga el aire en contralisios!

Así mi corazón, de fijo,
en contradanza, quieto,
entra al sorteo:
los rostros de noviembre,
su calor y su textura…

Tiendo la mano ahora, que estoy.



Poema Todo Termina… de Jacqueline Goldberg



todo termina
por ser prescindible

la violenta fuga
de unas gotas en el baño
la traducción de mis plegarias

el dormitar sereno
en la habitación de cualquier hotel

prescindible
y torpe

a la larga

cuando el oyente
concluye su viaje
y dice ligereza
en vez de hastío

cuando las mudanzas nos cruzan
por casualidad
en el roce bestial
de no pocas ganas



Poema Teniéndome Cerca… de Jacqueline Goldberg



teniéndome cerca
de espaldas a mi nombre
interrumpida tantas veces
por desconocidos
sin misión
con restos de agua en las manos
y esos locos
ese imperio tras de mi



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