poemas vida obra pureza canelo




Poema Vencida de Pureza Canelo



Dónde el anillo
Dónde la yerba, saboreo
y él perdido en ella?
Las flores apretadas
Como besos y palmas
La luz abriendo
caricias
en la cima de la tierra.

Es la calma
del amor vencido.
Del amor, vencida.

Dónde el anillo
Dónde la cita
claridad del poema?

Cruzándose el cielo
aves con ansia suben
hasta hacer de la dicha
un punto de cruz
que se borda en la tarde.

Atrapada
una rosa
está en el suelo.
Es la duna
del amor
vencido
vencida
oración
tan honda.

De «Pasión inédita»



Poema Como Un Volar Distingue de Pureza Canelo



Un fluir de orgullo
ha estado negando la escritura
en este libro
igual que el tordo vil negara
comer frutos y simientes
que regala el suelo vivo.
Un fluir de no inocencia
ha querido contar
hasta el último peldaño
entre las zarzas de esta casa.
Mi claroscuro ser
con el afán de un sentimiento
que devora y miente.
Pero un fluir de la vida es, al fin, la vida.
Haber preferido negar antes la escritura
que olvidarla, rozarla en vez de abrirla
y escapar ya del olivo en fruto
como un volar distingue.

Orgullo, no inocencia, cuerpo:
me he enredado en ellos y he perdido
del amor la vereda
que se entrega imperfecta.
Miedo, apaño, esta poesía,
han hecho de mí
destino donde ahora me borro.

El alma que respira
escapa y corre por los campos
que se despiden, me sueltan, contrariados
por el menú sobre mantel precioso
en el que posabas tus ojos
para llevarte el manjar de esa materia.
Así, liberada y confundida,
solitaria en la reunión general
de estos poemas,
debo abandonar la vid, el huerto,
para volver a la rueca de la vida
con silencio por fuera y locomoción tan dentro
porque es el hacer viandante quien me espera.
Todo lo demás son historias de artistas.



Poema Juego A Dos de Pureza Canelo



Como gota que resbalara
y no acabando la línea
de su cabeza
prende contra la luz
también hermosa, y abrasas.
Ya tengo doble la muerte
sin conseguir rehacerme
de tu perfil que avanza.
Un nudo de miel concentras
está cayendo
de la sien a mis labios
y de ahí al juego de tus manos.
Detenida estoy. Enamorada
con aire libertad en bosque.
El error es no mirarte de frente
apresar el ave
que se mece en la rama y suspiro
y se espanta.

Acaba con el juego, amor mío
que la niña se duele de comba
paciente su cadencia avaricias
no estrellando tu cuerpo
a favor de la reina.
Juego a dos es duelo
haciendo parteluz
hoguera en el bosque
y la rama te pide
benevolencia.
Entonces yo soy
quien el relevo toma
y nos vamos de una vez
de esta leña a más incendio.
Juego a dos porque
se siente la muerte.

De «Pasión inédita»



Poema Iba Llegando La Transparencia de Pureza Canelo



Iba llegando la transparencia
sobre hombros desnudos
lo mismo que en todos los lugares
a paso de amanecida
nuestros labios.
Recuerda
han sido tantos días
que de la conjunción zarpamos
en nuestras vidas al amanecer
y embarcó el cielo en su mar
yendo y viniendo
como tú a mi playa.

«Pasión inédita»



Poema ¿recuerdas Aquellos Días De Mar de Pureza Canelo



¿Recuerdas aquellos días de mar
que olita a olaza
unía los cuerpos
bata oscura con rosas en mi pecho
hasta cualquier hora de luna
porque si no estabas
era mi ser o las gaviotas
el jardín humano del perfume
en todos los instantes oleaje?
Recuerdas lo que traía el mar
invitado a nuestro asombro
por lo creado en vivo
dentro de una casa
y donde se tomaba la luz era la luz
colaborando a extensión del amanecer
desde lo más breve enamorando?

2



Poema Zarpamos Al Amanecer de Pureza Canelo



1



Poema Ya Puedo Morirme Si Me Dejo de Pureza Canelo



Palabras, oficio que no lo es.
Hojas que caen al suelo
y no me da tiempo a detenerlas.
Figuraciones mías, y amor, otra vez,
al compás, verso grande,
para la vida. El mío me quiere.

Anillo puesto a mi dedo
en un año cualquiera; sin nombre,
sin novio, sin recorte de lágrima;
vence, me vence el rostro,
la inquietud de mi ceguera es así,
y el monedero en el bolso, mi verso.
Amor en mi casa lo hay,
lo suplo con hablar, con anotar las deudas oscuras
en una noche; sola, solísima, yo me acompaño.

Y miro hacia atrás, y miro.
Qué olvido tan grande tengo a todas horas
que no me hace morir ni de repente;
grande hasta mi cuello el tiempo
y mi cintura pequeña.
Pido una separación definitiva
con el mundo;
para más vida,
para tronchar la higuera
que ya no se contempla sólo; se mira,
se ríe, tiene dos frutos salientes, mujer, yo,
amor flojo o fuerte en la nuca del corazón.
He avanzado por la tierra,
ya puedo ver el mar, toda la ternura de dos;
ya tengo el verso,
ya puedo morirme.
Ahora mismo, como un compás
que algo me valdrá en su cero.

De «Lugar común» 1971



Poema Veo, Veo de Pureza Canelo



-¿Qué ves?
Tu mar
El mar tendido como un libro de versos

-¿Color?
Elegir es barcaza lentísima de amante

-Pero dime ¿color?
El tiempo que ahora mismo sale de tu boca
El calor dulce que nos ata en la tarde
Eolo escuchando detrás de la puerta

-¿Y la palabra?
Amor

-Otra más
Mío

-Demasiado deprisa, empecemos
¿Qué ves?

El mástil de los siglos que es luchar
con tus ojos y el poso de todas las
simientes habidas en el pecho que mueves.
Veo también la noche aquella que hicimos
brillante, de brillo amor, porque navegábamos
sin perder de vista la desesperanza
de otros en el descampado de arena
lamiendo su dolor mientras restallaban
los besos de dos siglos amantes
que al cuerpo ajustábamos provocadoramente.
Acuérdate qué travesía de noche del alba
porque estando oscuro nosotros vemos y
de día cerramos la puerta hasta la luna

-Yo veo más
Amor clavado en la abundancia
que egoísmo llaman porque de gozo humano
seguimos cruzando el mar bajo los astros
voluntad de vivir que no llega
a los que solitarios siguen con el alma
de las sombras en el descampado de arena
donde tú y yo reforzamos el nido, la pasión
de azafranada luz y
juntos a recibir el sol, amar en su diente

-¿Está viniendo ya?
Previa luciérnaga mezclada de noche
paraíso y noche de día, tan despacio
como procura el deseo de morirnos

-¿Qué ves?
Tu mar
El mar tendido como un libro de versos
Las aguas que están besando el suelo
mecido en siglos que recogen tus ojos
La serpiente decididamente yerba y

amor mío
que puede silbar
y silba.

De: Pasión inédita



Poema Tiempo De Mi Corazón Jugando A La Guerra de Pureza Canelo



Tiempo de mi corazón jugando a la guerra
y la guerra era un llanto en todas las paredes
y yo vivía allí.
Palabras absurdas que oía a la sombra
y quería ser perro para matarlas
y decir que la mentira más grande
se vestía de blanco y negro.
Castigo que no podía inventarlos ni un loco,
ni un suicida,
ni hachís ni las flores tan bellas del altar.
Años en que sólo las moscas eran mis amigas,
la torpeza de mi corazón cansado de rebelarse
mientras yo sabía y miraba mis senos de madrugada.
Fui mala oveja en esos años,
esto me contenta ahora,
mala conductora del calor por donde querían remediarme,
cosía mis medias
y no pensaba nunca en el infierno.
Era ese mi triunfo cuando jugaba sin truco
y sin desesperación.
No puedo recordar nombres,
cuando lo intento me duele la espalda y la cabeza,
se me hace un nudo en los hombros,
me atraganto de pan y fruta que me daban
si ese favor resistiera las ganas de morir que tenía.
Malo, malo, malo,
historia triste y grandísima de mí
porque no alborotaron nunca mi árbol,
excepto para verme ahora valiente
y maldecir las tristes figuras
en blanco y negro.

Tu presencia encima de todo, lo que hablo,
debajo de una roca donde no estoy,
tú en el triunfo extraño que es amor,
y el cuerpo se resiente
y es látigo de verdad
árboles donde puedo acercarme.
No vienes de parte alguna.
Te encuentro parecido con todo.
Hablas tu lenguaje de corbata normal, de existencia,
o de seno como yo, de pez que corre,
esa luz de fondo inacabable.
Y tú eres quien triunfa sin que sea recuerdo,
sin que vaya a ser,
una ceja es suficiente para atarme, Luz,
la hoja caída la pisamos a medias,
y la tierra pisada sigue intacta lejísimos.
No te diré que te irás.
Vuelco el vuelco diario detrás del sol.
y corres tanto
como te amo.



Poema Que No Se Estudie A Un Espíritu Vivo de Pureza Canelo



¿Qué lana, qué madeja suave
entre dedos quieres?
¿Qué lana, qué madeja,
qué rincón de sal,
qué hilo, qué hoyo de mí a tu ser
se parezca tanto a lo presente?

Y estoy llenando espacios
gota a gota de agua en la cuchara,
y fijo mis oídos atravesándote
sin cambiar dos telas,
la pieza de costal con el marfil:
madeja y lana despacísimo.

Brazos fuertes, amor,
que se repite la palabra, amor,
que yo he sentido la era de tu madre,
y la cama cerebral del mundo;
que mi humanidad lo es con el cartón
ese poquito mejor de alma ciega,
que yo aguanto tu castillo cerrado
si estás dentro,
que no estudies a un espíritu vivo,
que seas conmigo y te lo lleves, que llueve,
que esta lengua no vale para crear,
que creas
y sólo la vida ahí tendrá su alivio
para su envidia.

De «El barco de agua» 1974



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