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Poema Rosas Mustias de Paz Díez Taboada



No soy la que antes iba
niebla a través y a golpes con los sueños.
No era verdad la luz. La marcha, falsa.
Mentía el horizonte.
Ahora recorro sola las callejas dudosas.
Se levantó la niebla. Ya no sueño.
Frente a mí, viejas máscaras triunfantes.
Las rosas, mustias, entre la basura.



Poema Cuando El Frío… de Paz Díez Taboada



Es en el alto invierno…, cuando el frío se ensaña,
cuando oigo por la radio ?¡Ojo a la carretera!,
ha nevado en Segovia, se han cerrado San Glorio,
El Escudo, El Madero…, por supuesto, En Valira…?.
En la televisión, postales invernales:
carretera de Burgos a Vitoria, nevada;
en Teruel y Albacete, el frío de costumbre,
pero nevó en Altea…, ¡son palabras mayores!
Es en el alto invierno cuando cojo la pluma
y emborrono las páginas de los viejos cuadernos.
Cuando duermen las rosas, hago yo mi rotundo
ensayo general para la muerte.



Poema Túnel de Paz Díez Taboada



Avanzan, con los árboles que escoltan los raíles,
los perros ululantes de la ira.
Como avanzan las olas, se estrellan en los vidrios
las calimas tozudas que ocultan el paisaje.
Rueda, rueda y, rodando, se remejen,
con maletas y bolsas, los proyectos perdidos
en la estación de la ciudad de piedra,
donde el humo luchaba con la lluvia.
Esto fue ayer. Entonces los trenes respetaban
la líquida saudade del viajero,
la alegría brumosa del retorno
y la lágrima sola en la mejilla.
Hoy su silbo se pierde por el mapa
de esta devoradora oquedad sin futuro.
(La negra boca bajo el monte áspero
se abre ante un horizonte sin salida).



Poema Sueño De Rosas de Paz Díez Taboada



He soñado que el mundo amanecía
sin los rostros perversos y alzado sobre el viento:
un ámbito dorado, sobre piedras ingrávidas,
en donde frescas rosas perfumaban la vista.
El horror y la furia, disueltos ya en aromas
de viejos vinos y de flores nuevas.
Anulado, vencido, había caducado
este mundo cruel, reino del odio.



Poema Sesión De Jazz de Paz Díez Taboada



Los sonidos oscuros
que llenaban la noche
serpenteaban sobre los cristales.
Los hielos resolvían
un problema geométrico,
disolviéndose en llanto.
El saxo se alargaba,
inundando los sueños,
en un sordo lamento vacilante.
Se aguzaba la aguja
de la herida trompeta,
ahincándose en la carne.
Y seguía, seguía,
obsesionado y lento,
el contrabajo.
La sonrisa eran dientes
grandes y desasidos,
brillando en la tiniebla.



Poema Rosas De Ayer de Paz Díez Taboada



Voy a poner la fecha, y me asalta otro día,
otro mes, otro año… Un tiempo ya vivido.
Voy a escribir presente, y en el papel se cruza
un ayer sin remedio que no conoce nadie.
Es en este momento cuando veo unos cárdenos
atardeceres lánguidos, rotos por rojos fuegos.
Es en este momento cuando oigo los rumores
de un agua que se escapa, que fluye y va, que riega
las hortensias azules de jardines umbríos.
Voy a decir ahora, y las horas pasadas
se curvan y retuercen, mientras vuelven la vista.
Me miran con piedad y ¡adiós! me dicen,
derramando en su vuelo, por el camino en sombra,
ásperas rosas pétreas.



Poema Retorno de Paz Díez Taboada



Insistiré en la rosa y su perfume.
En la blanca cerúlea y en la roja de sangre,
en la que abre sus pétalos como estrella agresiva
y en la que, replegada, se arropa en su misterio.
Insistiré en el fuego de la rosa,
en su tallo bordado por uñas turbulentas
y en sus llamas alzadas contra el día,
revestidas de un suave dolor adormecido.
Antes de que anochezca, antes del cierre
de persianas y luces, antes de que la copa
se acabe, volveré de nuevo por mis fueros…
Retornaré a la rosa y a su aroma rampante,
antes de sucumbir en la pelea.



Poema Pobreza de Paz Díez Taboada



En una sola mano cupo mi pobre ajuar
cuando partí una tarde de la ciudad de piedra.
En esta tierra seca, ajena y hostigante,
se ha ido engrosando el parco patrimonio.
Ahora ya cuento por docenas sábanas
-para enjugar el llanto- y vasos en que bebo
el odio a tragos y el dolor a sorbos.
Se cubren las paredes de cuadros y se apilan,
apagando los ecos, los libros resignados…
Pero, en cuatro mil tomos, no hay ninguno
que diga en dónde hallar la paz perdida.



Poema Pérdida de Paz Díez Taboada



Tenía aquel camino un horizonte abierto
y, sobre los ribazos, pequeñas flores cándidas.
¿Cómo encontrar ahora en el mapa su huella,
si se apagan las luces sobre el telón de fondo?



Poema Nocturno de Paz Díez Taboada



Era muy tarde ya desde el comienzo
y la luz se enfriaba tras la lluvia.
Era muy tarde cuando la sonrisa
luchaba con la sombra.
Siempre fue tarde. Siempre fue la lluvia.
Fue oscuro el día y vacilante el paso.
Pero en la noche trazan las estrellas
mágicas convergencias.
Y los caminos, rectos.



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