poemas vida obra o

Poema Ojalá Supiera Encontrar…. de Umm Al-kiram Bint Al-mu´tasim



¡Ojalá supiera encontrar el medio para estar solos,
y apartar de nosotros los oídos del espía!
¡Oh maravilla!
Amo estar a solas con quien viene,
cuando mora en mis entrañas y en mi pecho!



Poema Oh Gentes!, Maravillaos… de Umm Al-kiram Bint Al-mu´tasim



¡Oh gentes!, maravillaos?

¡Oh gentes!, maravillaos
de lo que logra la enfermedad del amor,
a hacer descender de la luna
de la obscura noche desde los cielos a la tierra.
Amo de tal manera que si él se separase de mí,
mi corazón le seguiría.



Poema Oscuridad de Toni García Arias



A veces la gripe o la garganta venían a salvarme de un día de escuela y de un maestro con joroba que tuve. Mi madre me preparaba entonces una taza de leche caliente con miel y unas gotitas, bajaba las persianas de mi habitación con sigilo, como cuando moría alguien, y colocaba en mi mesilla un viejo transistor a pilas de color anaranjado.

Una de aquellas mañanas dieron por la radio la muerte de Jonh Lennon. Yo escuché por vez primera una canción de Los Beattles, mientras la fiebre luchaba por borrarme el mundo de los ojos.

Mi madre murió una mañana de Agosto. El sol entraba con violencia a través de las ventanas. Mi padre bajó las persianas, y el silencio, la oscuridad, iluminaron de pronto objetos que antes parecían no existir y que, aún hoy, siguen en esta casa conservando sus huellas.

Desde entonces, siempre que alguien me la nombra o que Agosto se enturbia en fecha señalada recuerdo aquellos días de fiebre de mi infancia, recuerdo a mi maestro con joroba, a Los Beattles, a Jonh Lennon, y abro con premeditación y alevosía ?disculpen las molestias- las persianas.



Poema Onírico de Tomás Segovia



Despierto:
con su anzuelo imantado
me pesca el día
desde el fondo de las corrientes
perdidas
donde estaba viviendo
(había un bosque submarino
mecido por oscuras marejadas
en su rincón más sombrío
había una gruta
en la gruta
había una mujer
en la mujer
había una gruta…)



Poema Octógono Fosforecente de Tilo Wenner



De los cabellos pezuñas endiabladas,
corazones
configurados por la ausencia de los sonidos
en la flor azul sobre el tejado rojo

Los moribundos
no alcanzaron la altura del disco rayado

De los peregrinos
sobre
las huellas bajo los tallos gigantes
en las axilas de la mujer santa.

De los desfiladeros del perdón
en las fronteras
batidas por el avance
de los filos
de la consumación entre el hombre y la mujer

De los triángulos
consagrados al campo de descenso
para tempestades continuadoras invencibles
en el oficio
de lámparas de hacer la noche.

El mar
nunca tuvo en cuenta la odiosa plegaria
del fabricante de ataúdes.

De los condenados
en la cárcel octogonal
confundidos en la designación llaves de plata;
de los confinados en las islas
aparecidas
cuando la luna concluía la danza
de los peces
cuando ya nadie tenía corazón
para adquirir regalos de los fáciles adoradores
de la temprana llamada
a los oídos
de la italiana recién construida

De las arañas cortesanas
en la lengua tierna
de la novia en las mejillas del prometido
en las carreteras con bellos
refugios
para las ruedas detenidas en hacer
por fin
un minucioso análisis de las manos intrépidas

En los timbres de la selva
cuando
despierta de espaldas a las costumbres
aceptadas para todos

Pero
los fijados mueren de la mordedura
del musgo
en las paredes de sus casas

De los enviados inquietantes
cuando
la paz lograda es una cinta comestible
con la fosforescencia verdosa
en la melena
del asesino furtivo.
de la carrera libre
por los ascensos en la continuación del mar

Cuando imagina
es una piedra

Amanecer de la maniobra inevadible estallido
del trueno agudo



Poema Octubre Es El Culpable de Silvia Elena Regalado



Octubre no fue un mes común
de vientos y piscuchas encumbradas
por cipotes.

Octubre…
derrumbó el silencio
me conjuró mujer
te hizo hombre
nos desnudó el espacio de pretextos
y el amor fue
una batalla dulce de sudores.

Octubre se disfrazó
de junio, enero, marzo
fluye en mis venas como entonces
acecha sin medir las consecuencias

Octubre, compañero, es el culpable.



Poema Otros Poemas (i)( De Big Bang) de Severo Sarduy



Escritos en el suelo han quedado los signos
de la muerte.
Y en los mosaicos de piedra roja
el estampido de los rostros de oro.

La humedad ha cubierto los frescos.
En la escalera
las manchas de los pies rajados.

El polvo ennegrece el resto.

La ventana está abierta.
La ciudad saqueada.



Poema Otoño Del 96 de Sergio Badilla



Miro hacia el jardín y mis pupilas sorprenden la fugacidad de un relámpago
Tal vez no existo
soy sólo un espejismo que amarillea la lóbrega arboleda
una articulada mise en scene una descuidada mentira
La madreselva se resiste a la persistencia del viento
sus hojas mantienen la lasciva humedad de la llovizna y de la pasada noche
La savia se extravía en el camino hacia los pétalos
se tempraniza se prematura entre las ramas
Un hombre se pierde en medio de la bruma ante mis ojos
en la umbría vecindad del mar del norte
Una sirena ulula en la imaginación distante de algún puerto
No hay ni habrá jamás lejanía en su mente
sus huellas se disipan con torpeza en la profunda nieve
Los cuadros cuelgan ahora en la blanca perpetuidad del muro de mi casa
con casual destreza con un orden de estética doméstica estudiada
En la cocina una olla expide un intenso olor a comida
Riitta esculca la profundidad del tiesto
la paleta arrebata en su madera
el secreto al metal y a su forma
Una fotografía refleja tenuemente la silueta de un árbol deshojado
cubren el vidrio que la envuelve
El color de la vida se destiempla se descontextualiza
se humilla ante la realidad que modifica su única existencia
Un zorzal apresura su vuelo para evitar la calma
y elude ser una figura pedestre
semejante a la pasividad de los cuerpos en reposo
Las flores se marchitan
desangran su íntimidad desde las corolas
hacia la mohosa nada
Qué puede urgir ahora la vieja memoria me pregunto
El otoño se confunde en la opacidad de la mirada en los gestos
y hace frío en todas las habitaciones de esta eruginosa casa
Una ráfaga de viento estremece la vidriera de la ventana más cercana
La garúa perla insistente la rama extendida de una palma
algo insinúa la sequedad en su aterido cuerpo
En la penumbra se escapan figuras que reconoce mi cerebro
algunos objetos figuras ambulantes una decena de rostros quietos
La evocación me obliga a rondar como temeroso fantasma
intangible próximo a una desesperada tristeza
Vuelvo a pensar que no existo unas pisadas en la nieve
la presteza de un relámpago en la oscuridad de la arboleda



Poema Otro de Santiago Azar



Otro, otro cigarrillo
para esta cruda noche de tumbas;
otro cigarrillo, para subir por el humo tembloroso.
La vida no tiene vuelta,
entre estas paredes que dijeron,
entre estos muebles que hablaron,
como tantos platos y su silencio.
La guitarra se me cae y cae,
y el mundial infierno reside en mi oscuridad.
El reloj me dice que no va el invierno y
que el olor a lágrima seca está conmigo.
Venga otro cigarrillo, otra copa,
pues quiero ir al río del olvido,
al caballo sudoroso de la derrota:
Ya me canso, ya me voy, ya me muero.



Poema Otra De El Mismo A Lo Divino de San Juan De La Cruz



Tras de un amoroso lance
y no de esperança falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caça alcance.

I

Para que yo alcance diesse
a aqueste lance divino
tanto bolar me convino
que de vista me perdiesse
y con todo en este trance
en el buelo quedé falto
mas el amor fue tan alto
que le di a la caça alcance.

II

Quanto más alto suvía
deslumbróseme la vista
y la más fuerte conquista
en escuro se hazía
mas, por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto
y fuy tan alto tan alto
que le di a la caça alcance.

III

Cuanto más alto llegava
de este lance tan subido
tanto más baxo y rendido
y abatido me hallava
dixe: No abrá quien alcance.
Abatíme tanto tanto
que fuy tan alto tan alto
que le di a la caça alcance.

IV

Por una estraña manera
mil buelos pasé de un buelo
porque esperança de cielo
tanto alcança quanto espera
esperé solo este lance
y en esperar no fuy falto
pues fuy tan alto tan alto,
que le di a la caça alcance.



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