poemas vida obra luis alberto arellano




Poema La Doctrina Del Fuego de Luis Alberto Arellano



Habrá Dios enfurecido y marcando las cartas
lanzado su fúrica mano sobre la mesa
sin importarle demasiado los comensales
y otros reunidos para el pokarito
que han dicho ese Alberto qué calamidad
mira que perder con tercia en un lugar de mala muerte
y mirando a Dios en su berrinche
? terrible pataleta de scholar ante los proverbios?
murmuran ahora es que Arellano está en problemas
más vale correr y no mencionar su nombre
solo apellido que eso confunde
negarle tres veces antes del alba enrojecida

Hay que ser afecto al vodka antes que a la vida
para gritarle así, como si tal cosa
Soy acaso yo guardián de mi hermano
y reír acremente, Pedro desde aquí veo tu casa
eres piedra y sobre ti construiré mi iglesia
una cama, una cómoda cocina, un arbolado espejo

Ahora ya no importa demasiado
ese necio pagará bien la cuenta antes
de retirarse en un mutis oportunamente alegre

Es menester que salgamos en silencio todos del casino
e ignoren este penoso accidente
que al Señor Dios le retiren la bebida
que se olvide ese bruto embrutecido de rimar
cosas que a nadie valen
Y por favor, alguien avise prontamente a su madre
que es sin duda hora de su muerte.



Poema Erradumbre de Luis Alberto Arellano



El comienzo fue la espera
el silencio
el rumor de trenes arribando a la noche y sus gritos

El grito fue la lanza
el silencio
que se parte atravesando las calles

La calle fue la hembra
el silencio
siempre alerta de las golondrinas

La golondrina fue traición y desencanto
el andar cansado de caín y su quijada
la humedad de un río llamado eva



Poema El Auxilio De Los Idiotas de Luis Alberto Arellano



Nada, ni la pequeña letra de cláusula
en falso contrato
ni la angustia en la mirada
que me sueltas en un dejo de lejanía
ni la atolondrada cabeza con que montan
los andantes el caballo por pascuas
ni el lento arremolinar de tu postiza cadera
minando mi costado por frotar despacio
ni el recitar agónico de los proverbios
o el Eclesiastés que de memoria
aprendimos a tu madre

Nada, ni la fingida carcajada
ni los malos hábitos que trasatlánticos
nos señalan
podrán frenar el duro encuentro
de encontrarnos
desnudos de golpe
asustados como quien no entiende
la mala broma, la gracejada
esperando en la infinita esperanza
que no llegue a tiempo la hora
de amarnos despacio
en un franco ademán desprevenido.



Poema Consagración De La Primavera de Luis Alberto Arellano



Alabada sea tu alba carne, mi telúrica. Bendito el tuyo vientre que me consume. El centro sin centro de tu cuerpo, una esfera que lentamente nos llueve. Unidos por lo frágil me conmueve la suave trama de tu piel.
En la lenta corrupción de las horas, la soledad y su húmedo poso de caricias nos callan. Eres agua y de agua me cubres. El hombre cuando ama se lamenta, sabe a lloro el llanto de su delicado afán. Alabada sea tu alba carne al mediodía.



Poema Aún de Luis Alberto Arellano



¿Quién llora
que no pueda llorar
desde los cuencos secos
?
José Ángel Valente

Ha dicho el oscuro:
Todo es fuego
Pero no al mismo tiempo
Aquí es al mismo tiempo
todo fuego
Aquí el sonido es fuego,
la mácula es fuego
los árboles son de fuego, de fuego los hogares
y el cielo una gran sombra de fuego

Aquí todo es al mismo tiempo
todo sucede y acaba mientras el resto sucede
sucede que todo acaba
porque todo es de fuego
todo acaba y todo sucede
el fuego sucede y acaba
pero la llama persiste
porque todo es
al mismo tiempo
Todo es aquí y ahora
el cielo y la niebla son aquí
son ahora los niños de fuego
y la memoria de fuego es ahora
Yo soy ahora, soy aquí una llama
un nombre ígneo

Debimos llamarnos de otro modo
más oscuros, más sigilosos
pero es tarde
y la tarde es también de fuego.



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