poemas vida obra k




Poema Kensington de Gabriel Ferrater



La luz de estío nórdico es inmensa
-y aquellas tardes que no mueren nunca.
Tal la paz de después. Cuando ellas dicen
casi el viejo secreto que buscamos siempre
por sendas nuevas.
Y ella habla, y me cuenta
las imágenes que con ella recorren su camino:
su camino, tan lento, por donde la conduzco
hasta la cima.
«Siempre creo que me transformo.
Nunca sabrás las cosas que me haces creer,
cuerpo mío. Una vez yo fui Kensington,
esa extensión de calles tortuosas,
llenas de luz sin sol. Y hace un momento
te digo que me he vuelto una flor amarilla.»
Imágenes florales me son fáciles.
Du bist wie eine Blume, y en la mano
tengo aún el recuerdo de una flor carnívora,
la cosa que se abre hasta una flor
de húmeda carne, la corola abierta
vasta increíblemente, para que yo, insecto,
me entregue. Digo:
«Te conviertes en flor,
y hacia aquí todo el cuerpo te sube».
Me equivoqué. Luz pura. Todos los dibujos
que sé calcar, no sirven. Y corrige:
«No, no cuenta esa flor. Era del todo
amarilla. Te me he vuelto una flor amarilla».

Versión de José Agustín Goytisolo



Poema Kubla Khan de Samuel Taylor Coleridge



EN Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.

La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!

Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazad en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso».

Versión de Màrie Montand



Poema Kefi de Leonard Cohen



La última noche le hice el amor a la criatura, gran fuerza tenía en mis caderas.
Carezco de opinión acerca de la cuestión. Estoy de acuerdo con tus opiniones.
Cuando sopla el viento y las margaritas ondean, yo me encuentro en el centro
de una gloria. Tengo un gran Kefi esta mañana, causado por el desayuno
y una esforzada meditación. Hay una bandera tras los capullos del almendro.
Un basurero que pasa sobre una mula gris me grita: «Te perdono.
Tu presunción es como la flor que tengo entre los dientes. No obstante, gringo,
deberías aprender que mi camino es mejor que el tuyo.»

KEFI
¡Estas conversaciones imaginarias con sabios del tercer mundo!
Finalmente, Edgar Guest ha encontrado el camino hasta los oscuros rincones
del colonialismo.

* *



Poema Kodak Sentimental de Alfonso Orantes



Cuando sonríe
toda la gracia está en su boca
y la alegría
como una fiesta entre sus ojos.

Hay en su voz
Estallar de gorjeos infantiles
Entre inflexiones de ternura maternal.

Su risa,
Ejercicios de fuga de íes
Entre dos disonancias de rubíes.

Son como golosinas,
en la suavidad de su cara de niño,
sus labios.

Sus ojos,
Dos puntos suspensivos
En el poema de su cara.



Poema Kalpa de Amado Nervo



En todas las eternidades
que a nuestro mundo precedieron,
¿cómo negar que ya existieron
planetas con humanidades;
y hubo Homeros que describieron
las primeras heroicidades,
y hubo Shakespeares que ahondar supieron
del alma en las profundidades?
Serpiente que muerdes tu cola,
inflexible círculo, bola
negra que giras sin cesar,
refrán monótono del mismo
canto, marea del abismo,
¿sois cuento de nunca acabar?…



Poema Keats, John de Luis Hernández



Hermano:
Tierno hermano
Triste hermano
Mío. El jardín,
Ha florecido, tú,
Quien conduces
Las flores
Tierno y triste
Hermano mío
Yo hubiera deseado
Para ti el cielo
La mar que no tuviste
Porque el amor
Te relató el secreto
De la Poesía.
Déjame llorar por ti
God damm!

(«A John Keats», M: 180)


(a. «Oda a Keats» (M: 182; Y: 258, con dos versos
más)

Qué llevas en el pecho
John Keats
Qué llevas ante ti:
No llores, hijo
El mar conserva
No sólo cuanto escribiera
Sino algo que aún
Oigo en Lima
En el año 1975



Poema Karl Marx de Luis Hernández



Amado de las flores
Del Convent Garden

Carlos canta

International
Shall de

Así soñaba Vladimir

(«A Carlos Marx»)



Poema Kant, I de Luis Hernández



Immanuel Kant habla

Veinte conceptos me han sido
Últimamente robados

Felizmente se reconocen
Con mucha facilidad.

Ellos llevan limpiamente
Mi I.K. grabado

(«Cosas robadas»)



Poema Karma de Ramon Maria Del Valle Inclan



Quiero una casa edificar
como el sentido de mi vida.
Quiero en piedra mi alma dejar
erigida.

Quiero labrar mi eremitorio
en medio de un huerto latino,
latín horaciano y grimorio
bizantino.

Quiero mi honesta varonía
transmitir al hijo y al nieto,
renovar en la vara mía
el respeto.

Mi casa como una pirámide
ha de ser templo funerario.
El rumor que mueve mi clámide
es de Terciario.

Quiero hacer mi casa aldeana
con una solana al oriente,
y meditar en la solana
devotamente.

Quiero hacer una casa estoica
murada en piedra de Barbanza,
la casa de Séneca, heroica
de templanza.

Y sea labrada de piedra;
mi casa Karma de mi clan,
y un día decore la hiedra
SOBRE EL DOLMEN DE VALLE-INCLÁN.



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