poemas vida obra julio iraheta santos




Poema El Llamamiento de Julio Iraheta Santos



Me está llamando el ángel pendenciero
y debo encender en la consola
de mi corazón solitario
la lámpara de noche
que me acompaña en las vigilias
que compara el canto de los gallos
con un embudo roto
en el pubis de la madrugada
Me está provocando el insolente bribón
y él sabe que si no extiendo mis manteles
y grabo en ellos mis jeroglíficos
no he de continuar a gusto
por los túneles del sueño
y mañana cuando camine
por el tablero de la ciudad
he de ser una pieza incontrolable
y he de echar a perder la siesta de la multitud
porque sin duda me agarrará de pelear con él
hasta que le quiebre las alas
le despenique las plumas
y sólo quede en las baldosas de las plazas
como una mancha bochinchera
su compulsiva antipoesía

1992



Poema Salve! Patria Malinche de Julio Iraheta Santos



Septiembre me domestica
con sus tangas marciales
Tanto discurso azul
pero negro por dentro
como el luto de los enjambres
desde 1821
Tanta pastilla ruin
trampa de dormilonas
¡Oh! mi patria Malinche
sigues siendo la misma
Al conquistador le bailabas
con tu refajo recortado
Hoy lo haces
para tus nuevos opresores
Sólo un pelito te falta
para la Barra Show
Sin embargo te amo
y te invito a la cama
Globalicémonos para adentro
Es mejor que enloquezcas
con tu muñeco de Ilobasco
Amén

18-9-2002

(Inédito)



Poema Una Tierra Que Espera de Julio Iraheta Santos



A Dina Posada

Esas musas inquietas que animan la existencia
En cada rosa una espina da su autógrafo
o en cada espina una rosa ofrece un pétalo
Cada autógrafo entrega su rosa y su espina
Las palabras no bastan para expresar misterios
aunque ellas mismas sean sobrenaturales
y cada uno de sus átomos sea un universo
a punto de aparecer de la nada
Esas musas inquietas creadoras del ensueño
donde la voz despierta iluminada
Palabras no palabras cielo inmenso
y una tierra que espera
¿Qué es lo que espera?

2.25 P. M. 16-9-2002



Poema Todos Los Días El Hombre (27) de Julio Iraheta Santos



Suelto esta voz,
estas manos que golpean conciencias,
pero el eco vuelve solo.

Por las calles del mundo fumo la derrota.
Arañas atómicas acechan el futuro
y tras las rendijas de la muerte un niño nos mira.
Hombre del trampolín hacia los astros,
¿qué dicen tus oráculos,
tus clepsidras académicas?
Se está acabando todo,
¡todo!
Sin embargo sigues con tu dialéctica
creyendo que eres superhombre.
Pobre bestia estomacal.
Necesitas el misterio y lo rechazas.
¡Nada de prehistoria!
gritas.
Y amas la piedra prolongada en el misil.
¡Ah! mis manos que buscan y siempre vuelven
solas.
¡Ah! estas gotas que ruedan con sabor a
tormenta.
Juan lloró al mirarnos desde Patmos.
Estamos al final del gran juego.
Habrá carne suficiente para las aves de rapiña.
Necesitamos al Cordero.

1975



Poema Todos Los Días El Hombre (2) de Julio Iraheta Santos



Ayer bebí,
y mientras bebía hablé de mi impotencia,
confesé mi orfandad y mostré mis manos
que nunca tienen nada, salvo el corazón de Ligia.
Yo le quité el corazón porque era la única mujer
capaz de amar a un poeta pobre.
La besé, la tendí en medio de las horas
y fui señor de la fiesta,
de aquella hoguera azul…
Ayer bebí, y mientras bebía le di un puntapié al
(hombre responsable,
caí de bruces, miré por última vez el sol
y en mis manos que nunca tienen nada
continuaba el corazón de Ligia.

1975



Poema Testimonio De La Soledad (2) de Julio Iraheta Santos



Oigo pasar el viento con su cola de perro
perseguido,
con sus manchas de siglos y caminos que
alargan mi
(orfandad.
Con mística tristeza murmura en los tejados
y de mi insomnio se lleva una ciudad dormida.
De lejanos países viene repitiendo el mismo
llanto.
De lejanas montañas trae el lenguaje de bosques
(taciturnos
que arroja al mar para que el agua se hinche.
Helado viento que traes la bufanda llena de
agujeros,
pon en tu cuello mi soledad.

1970



Poema Siete de Julio Iraheta Santos



Después de las hogueras
quedará la ceniza
y todavía nuestros ojos
llorarán por los muertos
Larga será la cicatriz en las banderas
y durante mucho tiempo
no esconderán el luto
Después de las hogueras
el humo habrá partido
pero en nuestro corazón
y en nuestra historia
quedarán las estatuas derribadas
las campanas rotas
y las calles minadas

Tomado de Poemas sin rumbo, 1985,
inédito



Poema Siempre Tu Laberinto de Julio Iraheta Santos



Hormiga que edificas tu camino bajo tierra
o a la luz del cielo
Cuántas veces te han asesinado los venenos
las inundaciones la bota de los ogros
Sin embargo prosigues y siempre tu laberinto
tiene forma de corazón

2002



Poema Once Cincuenta de Julio Iraheta Santos



Once cincuenta vale este poema
Todo por estar cómodo
y contemplar el cerro prisionero de las nubes
1 tamal de elote frito 4 colones
1 cucharada de crema 3 colones
1 taza de café con leche 4.50 de colón
Once cincuenta vale este poema
La nostalgia me obliga a no sumar en dólares
Sé que aquí en ?El Faje? siempre hay baje
pero quería contemplar el cerro San Jacinto
y repetir la adolescencia de mis hijos
sus juegos de maleza y de laderas
su asombro por el vuelo de los gavilanes
cuando todavía no me faltaba ninguno
Once cincuenta vale este poema

Julio Iraheta Santos 26-9-2002



Poema Misticismo Del Módulo Lunar de Julio Iraheta Santos



Caigo sobre tu orquídea virgen.
De polen estelar tienes los pómulos cubiertos.
Alguien dijo que habías muerto para el canto
y en realidad comienzas a vivir.
Hoy el frío mundo te gozará en el sueño del salmista.
Desde tu rostro el cielo crecerá más hondo
y el hombre sentado en tus rodillas
meditará y soltará una lágrima indefensa.

1969



Página siguiente »


Políticas de Privacidad