poemas vida obra jose carlos catano




Poema La Inocencia De La Vida de José Carlos Cataño



LA inocencia de la vida
Yace en lo que la memoria resta
Para ganancia de espacio.
Pobre, pues, de los acorralados
En las cada vez más sabias
Y deshabitadas estancias de la memoria,
Sin otro cuerpo para embarcar
Que estas líneas a ninguna parte.

(de A las islas vacías, 1997)



Poema Siempre Serás Para Un Amor Lejano Y Escondido de José Carlos Cataño



A lo mejor uno se enamora para la despedida, para cuando llega la estación seca y los hombres se besan a la luz de Venus.

A lo mejor, para que aquella frase (tu cuerpo húmedo contra el cual aprieto el mío recobra los días que se fueron) subraye que estás solo.

Pero cuando surja de nuevo la veranda llena de alegría, los cuerpos abrazados girando en la penumbra, volverás a decir:

Luz del instante, tus ojos. En ellos me veo por primera vez.

No vengas con más mentiras, malasangre.

(de El cónsul del mar del Norte, 1990)



Poema No Sostener Nada Jamás de José Carlos Cataño



¿POR qué amaba aquellos devastadores viajes en tren?

Apenas si abría la boca o aguantaba en el mismo asiento. Miraba por la ventana el paisaje discontinuo y mi pensamiento era la discontinuidad misma.

Yo no he podido sostener nada jamás ni siquiera el miedo.

Y, sin embargo, cambiando de máquina en la frontera, el tren llegaba a destino y el mar seguía en su sitio.

(de El cónsul del mar del Norte, 1990)



Poema Mi Copa De Vino de José Carlos Cataño



I

QUIÉN te bebe, vino oscuro,
Quién, en tu borde,
Sus labios duerme?

Riegas la aridez de la noche,
Mas tu hacer se estremece
Al son de la borrasca.

De tu silencio fluye
Anudada la sangre
A tu humedad.

II

Viertes el brillo de lo que fue
Sobre la copa que tamiza
La luz en alto.

Viertes la danza del forastero
Intermitente en el refugio
De la noche que mengua.

Viertes el sabor de quien resurge
Sobre la vida que decrece
Bajo el peso de la fatiga.

III

Alguien,
Si alguna vez, tan intensamente
Fue, como el recuerdo gime,
Arde tan lejos que ya lo creo
Verdadero en la distancia.

Quise arder sobrevivo de su cuerpo
Que no fue. Mas mi empeño, de dañarlo,
¿No sería una extraña forma
De amor? ¿No sería acaso el deseo,
Arder distantes
En la memoria?

Deslízate en mis labios que no siento,
Pues me colma
Tu inexistencia.

IV

Como el nombre en el verbo, sucumbid,
Chorros, en busca
De lo ya escrito;
Sucumbid, como el vino
Ahonda con su peso
La copa
De oscuridades.

Que tal es mi deseo,
Silencio ebrio de sí.

(de Disparos en el paraíso, 1982)



Poema La Rosa Que Se Abate de José Carlos Cataño



COMO la rosa que se abate
En la noche llagada
El pasado ya nada significa.

La imagen del barco desarbolado
Sobre la playa a oscuras.

Como mancha de sangre seca
Así es a veces la memoria
Varada en la promesa.

(de A las islas vacías, 1997)



Poema La Muerte, La Muerte, La Muerte de José Carlos Cataño



LA muerte, la muerte, la muerte,
Trazo, racimo seco, estampa,
Sobre el reflejo azul del cielo
Quedó tu nombre
Como simple fábula del pasado,
Mientras que ahora
A cada palabra mía es tu voz,
Tus ojos a cada mirar,
A cada paso tu eco quien levanta
La sombra de mi cuerpo.

(de Muerte sin ahí, 1986)



Poema Escribir Es Volver de José Carlos Cataño



ESCRIBIR es volver, volver
A la escritura donde
Quien vuelve muere
Y pasa inadvertido
Al mirar de alguien
Que no mira, escribir
Es una espera que dibuja
Y borra por la noche la labor,
Deshaciendo la noche la labor
De bordar con letras pintadas
La noche, la escritura
Enhebra estrellas en el paño
Oscuro de un vestido que pasea
Encima de un puente o en la mirada
Que sigue la ida y vuelta de una cara
Indiferente,
Así somos el que regresa
Y el que aguarda el retorno,
El ser saqueado que a la orilla vuelve
Y la orilla ignota y saqueante,
Lo uno y lo otro,
Separados por el clavo de la conjunción,
Esto y aquello, el rostro que se apaga
Y lo que al fin nos dice y nos desliza
En el olvido,
Quebrando las costillas de la barca,
Las costillas del cielo y de la mente,
Definitivamente la ilusión
En el estallido final de la claridad.

(de En tregua, 2001)



Poema El Aire Que Planea de José Carlos Cataño



EL aire que planea,
Deleite del sentido
En cabaña derruida.
Mi lengua está encendida.
Escala de la nieve
Hasta la cima sola,
La noche luminosa.

(de Muerte sin ahí, 1986)



Poema Cuántas Veces Quedo de José Carlos Cataño



CUÁNTAS veces quedo
Cuando todo se levanta.

Y si arriba todo,
Aquí yacen las palabras.

Y si arriba yo,
Guijarros conmigo voy sumando.

Y tú y no yo o yo y no tú.

Abárcame en las estelas;
Entero créeme en la derrota.

(de Muerte sin ahí, 1986)



Poema Amores Ilustres de José Carlos Cataño



YO también podría decir algo acerca de eso. Guardaos vuestras estrellas polares, vuestras interminables noches de amor, vuestras damas exquisitas, vuestras hembras calientes como una mañana por Nyangabulé. Tanto me da.

Acaso el amor sea el instante en que tiemblan dos cuerpos demorando derramarse el uno en el otro, los ojos en los ojos, la lengua en el secreto previo al desfallecimiento.

Su rostro no era hermoso y era persona de pocas palabras. Tenía desde noviembre no sé qué semilla en agua, y ayer, como quien dice, se convirtió en un tallo finísimo, imparable, en la alegría de la casa.

(de El cónsul del mar del Norte, 1990)





Políticas de Privacidad