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Poema Fósiles (ii) de Jair Cortés



Las alas podrían ser una extraña manera
de nombrar los pétalos de algunas flores;
el esfuerzo de la oruga
que dejó en sí misma una vida de anhelos
y de piedra.



Poema Tormental de Jair Cortés



No se llega al alba
sino por el sendero de la noche

Proverbio Náhuatl

My nerves are bad to-night. Yes, bad. Stay with me.
T.S. Eliot

No sé
Quizá nunca inicia la frase
y el dolor ya viene con nosotros

Herencia de soledad y temor

No sé
Digo no saber
aún cuando todo mi cuerpo
lo siente en cada gesto
y en cada célula de insomnio

Aún cuando la lluvia nocturna
es sólo el eco de las tempestades
que los niños guardan en su memoria
para recordarlas al borde de la muerte

Yo
Nazco en mí mismo
No hay llanto
No hay festejo de padre ebrio y madre solitaria

Hay algo más que un nacimiento

Es el rosario y la maldición

en la fiesta negra del velorio

Es la niña ciega

que empuña una vela apagada
como el soldado
empuña su arma contra el enemigo

Es la sangre en la mano cortada

Herida
por tocar el vientre de la pesadilla

Insisto

A leguas se nota en mi saliva
En mi purulenta cobardía

Yo
me digo
y
No duermo

Dormir con el tambor del corazón
es una marcha
hacia el profundo estar del otro lado

Hacia esa vigilia eterna

Nací el día
del año
del siglo

En el primer trago de leche que el infante recibe en su
estómago

Abrí los puños

No había nadie

Sólo un cristo

Un nopal

La palma de la resurrección en llamas

Y una moneda
Y no había nada

Estuve ahí
Esa fue mi cuna

Y hoy he vuelto para ser testigo de mí mismo

Me alimento de mi brazo izquierdo

Escribo con la mano derecha

Y me falta un corazón
para soportar éstos
mis nervios de cristal

Quiero unos oídos más sordos

para evitar el chillido de los cerdos por la mañana

Para entender lo que es la infancia

Estoy parado frente a mi lecho:
Cuarenta días sin dormir
Cuarenta segundos sin hablar
Cuarenta años tuvo mi padre

(No siento en mí la condición de lo que se desgasta)

En la punta de la lengua
un gramo de azúcar
me ayuda a recuperar la memoria

En la piel
Una aguja incrustada
(El pico de un colibrí)

Soy tu carne
tu igual
Piedra y Fuego

Soy una fuente a punto de iniciar su trayecto hacia la nube

la rueda que te hace feliz y amargo

Lluevo en sentido contrario

Mírame más cerca

Cómo respiro en tu nariz

Cómo imito al mono para enamorar
a la que será mi mujer

Siente mi pensamiento

Algodón de ideas

( confuso )

Como cuando Uno cruza el umbral de la ansiedad

y se acurruca en el rincón menos quejumbroso

Hubo una vez el fango en mi cuello
y fango también hubo en mi boca
Y esto que hoy digo no lo dije nunca

Algo se mece en las ramas de este gran árbol

Y todos decimos
con una sola voz
lo que dijimos de espaldas

Cuando la vergüenza nos cerró la garganta

y el perdón no fue sino la esperanza sucia del orgullo

Pues bien
Yo elevo mi Palabra
y te perdono Volcán
Te perdono Tigre
y te perdono Puente
Te perdono Dios
y te perdono Diablo

Hoy cosecho mi fruto
Mi huerto entero está en llamas

Porque me perdono me digo

Haz crecer tus límites

Ensancha tus continentes

Abre los brazos

Hombre

Y abrazo al espejo que me mira sorprendido

Abrazo a los amigos de tus amigos

a los traidores

Al hombre que cierra la llave de agua
mientras el sediento lo mira

Extiendo mis brazos y contemplo un mundo
Entero
Real

Arcaico como él mismo

Mis ojos no son las ventanas
son las puertas
Y para que todo y todos entren en mí
los abro de par en par
Y aquí

Entre ustedes

Yo me pronuncio vivo



Poema Reapareces de Jair Cortés



Reapareces
aquí
dentro de la palabra y tan afuera
en ti misma

liberada de estas MAYÚSCULAS REVERENCIAS

cierras una puerta
y yo abro otra

(Mi río se desborda en estas afirmaciones)

ANTES
Teníamos poca edad
pero suficiente para creernos en el margen del mundo

Aquellos días
empezó la mitad de la vida a circular por su debido cauce
provocando ahogos aquí y allá
remolinos
pérdidas
en donde los hombres habían forjado una esperanza

Di vueltas alrededor de tantas noches di vueltas

¿Qué decía Zita de mí?

Enamorados de la faz del espejo nos cambió la voz
como un árbol que todos los años daba un fruto distinto

la misma manzana no es la misma manzana
¿verdad?

Fuimos aquellos
cuyas manos estaban vacías

levantabas las hojas
mientras el Norte en la playa poseía tus ojos

Savás
todo era una resta tan sencilla
para descifrar el secreto signo
que apareció en la pared esa mañana febreriana
tan grisina
en donde mi cuerpo subió aquella pendiente

en donde los recuerdos hacen una frase más o menos como esta

Caminé hacia ella que era yo vestida de sol
relumbraron mis ojos
los nombres comenzaron a tener sentido
me quemé en silencio
(sólo supe de mis cenizas años después)

DESPUÉS
Sólo saber supo el tiempo sólo su desgracia fue nuestra

Cielo que descendió como una música perdida en medio de la noche
entre las calles que recorrí ciego y ebrio
buscando la vida
la suerte que diera un paso hacia mí
la suerte que me empujara a su abismo

AHORA
Solo

me dirijo con estas letras
al temporal ignoto del presente
en donde se pierden los espurios dolores de la carne

Viajo descalzo ciega mía
compañera en la muerte y en la resurrección

viajo
hinchado de sangre como un corazón enloquecido

Transcurre la rabia al medio día
con las cuatro patas bien firmes

Ahora que vuelvo a decir AHORA
en donde el terreno se divide en varias propiedades
en donde los gritos y los cristales siguen buscando la mano que los rompa
la garganta que los elabore de la manera más precipitada y encendida

LEJOS

EN ALTAMAR
CONTRAMOR MUERDE SUS PROPIOS ANZUELOS
y los peces indiferentes pasan a su lado

Pero ahora REGRESAS

Mírate
Tuya
caminar entre brasas
entre las astillas de mi amor roto

Mírate aparecer y desplegar las velas de la distancia

Tu jardín de espinas

Esta vez yo te veo llegar a mí
el sol nace ya en silencios airados

arrojo hasta el fondo de tu pozo mi secreto
construyo entonces una pradera
MIRO TODO EL PUEBLO DESVANECERSE
y mi camisa prende fuego al campo

En este silencio
en donde reapareces

abres una puerta

y yo te sigo



Poema Fósiles (iv) de Jair Cortés



Dicen que las alas son un instante,
una mueca gris,
tardía,
y son quizá el destino vegetal de la libélula,
los brazos de una nave antigua,
los remos de la barca perdida en el fallido cálculo
de su destino.

Yo digo que las alas
en algún tiempo fueron campanas,
volaron alto
y descendieron para morir en los oscuros pozos.

Yo digo que las alas no existen,
porque la tarde es un instrumento de la memoria para recordar la vida.
Un espejismo.
Una silueta en el colmo de la mente.

Dicen que las alas son quizá el último beso en la frente del náufrago.

Dicen de las alas,

y de nosotros,
viejos sueños,
fósiles y sin alas,
nadie,
nadie dirá nada.



Poema Fósiles (iii) de Jair Cortés



Tarde se descubre la primera arruga.
Tarde, demasiado tarde,
cuando demasiado es un don en lo fugaz.
Tarde es en la nuca
de quien se recuesta para morir profundo
sobre el pecho de su tumba.



Poema Fósiles (i) de Jair Cortés



Para Omar Martínez Verde

Atardecemos.
El arco de la luz se disuelve lento.
¿Qué son las alas y para qué sirven?

Por la piel escurre el ámbar,
la edad que llegará cuando dejemos al frío en simple sensación,
cuando los trópicos existan sólo para los hijos de nuestros hijos,
cuando el dinosaurio sea la escama de la tierra
y nosotros fósiles,
cuna de petróleo;
acaso cuna de nostalgia.





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