poemas vida obra i

Poema Invocación de Efraín Bartolomé



Lengua de mis abuelos habla por mí

No me dejes mentir

No me permitas nunca ofrecer gato por liebre
sobre los movimientos de mi sangre
sobre las variaciones de mi corazón

En ti confío
En tu sabiduría pulida por el tiempo
como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río

Permíteme dudar para creer:
permíteme encender unas palabras para caminar de noche

No me dejes hablar de lo que no he mirado
de lo que no he tocado con los ojos del alma
de lo que no he vivido
de lo que no he palpado
de lo que no he mordido

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa
una música que no haya venido por el aire hasta tocar mi oreja
una música que antes no haya tañido
el arpa ciega de mi corazón

No me dejes zumbar en el vacío
como los abejorros ante el vidrio nocturno

No me dejes callar cuando sienta el peligro
o cuando encuentre oro

Nunca un verso permíteme insistir
que no haya despepitado
la almeja oscura de mi corazón

Habla por mí lengua de mis abuelos
Madre y mujer

No me dejes faltarte
No me dejes mentir
No me dejes caer
No me dejes
No.



Poema Imágenes Dispersas Bajo La Luna Llena de Efraín Bartolomé



He sido siempre un hijo de la Luna.
Siempre vi, desde niño, las Lunas
más hermosas: la enorme Luna en llamas de Ocosingo saliendo allí, justo
detrás del cerro, tras la casa del rancho.
La enorme Luna roja sobre el
inmenso valle, en el Anochecer, bajando de las tierras altas de San
Cristóbal hacia mi húmedo pueblo, cuando tenía veinte años.
La
enorme Luna blanca vista desde el estudio de mi casa de ahora, al sur de
la ciudad más poblada del mundo, en las faldas de un monte todavía
arbolado.
Aquí, en la primera Luna llena de este año, hicimos una
ceremonia ritual para aguardarla: se leyeron poemas en su honor
mientras todos veíamos su lentísimo ascenso. Al concluir la lectura
continuamos mirándola en un total silencio, durante un largo Tiempo
que no podría medir reloj alguno.

Bajo la oscuridad
En el lugar del corazón:
la Luna llena.

Ella besó mis manos
y dejó como huellas
dos lunas pequeñitas

Soy dulce libre santo:
si me toco la frente
se ilumina
si toco a un asesino se santigua
un territorio yermo fructifica

Toco una piedra
Nace
la Poesía.

¿Lo sientes?
Es el frío del siglo
Es el frío del tiempo que acuchilla la piel
la luz que somos.

¿Sientes el golpe ciego del Desierto?

Hay pirañas en el aliento de la calle cruel

Pero mi amor será como un brasero contra el frío
Mis labios como un agua contra la sal del Viento
Mi cuerpo como nube contra la sal del Viento
Mi cuerpo como nube contra el sol del Desierto

Luz plena: sombra intensa

Entre charcos y piedras
somos el mismo Sueño
bajo la Luna llena.

Para desinfectar el cielo:
música lunar.



Poema Inventarse Otro Corazón de Eduardo Milán



Inventarse otro corazón
con ritmo lento, parece ser la idea.
Este presente será una eternidad
menos la falta, parecería el augurio.
Un corazón con falta puede andar
mucho más lento, con su seguridad
vacía. Las palabras podrían acompañar
como muletas la falta del corazón,
el gran faltado. El corazón, no yo,
es el faltado y las palabras sin corazón.
Es El faltado.



Poema Il Punto A Cui Tutti Li Tempi Son Presenti…. de Eduardo Milán



Il punto a cui tutti li tempi son presenti,
¿vienes? Ahora que está el gato sin ovillo, ¿viajas?
Vine a Comala porque me dijeron que, ¿quiénes? Tengo
tres o cuatro cosas que enseñarte, Andrés. Ése
que ahí va es un arquitecto, ¿pinta? Nunca
entendimos lo que nos pasó en Somalia, ¿negros?
¿Realmente cree que el desierto crece, Celan?
Cayeron unas lluvias en el Niágara, ¿aguas?
Cuando las palabras se separan de las cosas, ¿lloran?
Cuando los amantes no se aman, ¿bailan? Cuando los
hablantes no se hablan, ¿gimen?
Y tú qué crees, ¿se hundirá la India?
Un día. Y cuando los cantantes ya no cantan, ¿balan?
¿Sigue siendo Dios el mejor de los poetas? ¿Cuál?
Para terminar el cuestionario, ¿es usted judío
o ario?



Poema Invisión de Eduardo Llanos



Solloza mi sobrino en la noche
y yo acudo a mecerlo en la ventana,
hasta que de espaldas a la luna él retorna a su sueño.
Y quedo ahí, de cara a las estrellas,
anhelando que baje un dios a consolarme,
porque también soy un niño que solloza en la noche.



Poema Intimidad de Eduardo Llanos



Si cada hombre es un mundo,
admite entonces que esta noche
te corone Miss Mundo.



Poema Imágenes De Guernica En Un Cuarto De Hotel de Eduardo Espina



I

De diadema incierta por quimera que mudara
lo que tanto antes y de día jadeante afeitando
al fileno que por encima sigiloso merodeaba
la alcoba y al cabo del día la inclinación veía
como las bragas rasgando con íntimo pánico
de oso hundido en un tarro de miel elemental
della que pasaba por mariposeante en pavura
de folganzas tan bien ululadas hacia el tálamo
donde dormido el destello con furor de humo
fofo, de sombroso obús en espejo de bofes y
de cifras que sumaban la espesura del monte
de quienes aliados a sus estrépitos hilaban la
res al himeneo entre cifras fusiladas que oían
la penúltima desaparición de la luz al secarse
y si por cuernos pusieron mote a los amantes
fue de ellos rondar la espesura y supieron de
pasos de pájaro en el tejado del enamoradizo
de un alud continuo y no duermen ni Picasso.
En noche nueva bajo el cielo vieron todo eso
y lo que está visto, ni la herradura lo borrará.
Dime si vimos la anguila ajada por su desove,
el hueco horizontal de tan húmedo amasío en
llamas o un beso de sospecha saliendo de los
labios y una rápida luciérnaga a ganar el lodo
y ningún bufón con que tiritando y sin saber
si por tiritar para limarse en el apeo el oropel
o tras la curvatura del cromosoma con el sol
iluminando al descubrir la velocidad de todo
y talado se escabulla en una broza de endejas
vencidas por espadachines, pero queda entre
la fe de las pudendas y el cortejo de los ojos
esa forma de ser, la continuación del poema
que merece en el polvo, el sisal del desastre.

II

De lo que folgara, augurio que corzas acicala
como ésta que ha durado tres meses y un año
feriado después del día donde yo perseguido
por la calenda capicúa de ser el cerdo tercero
de una pasmosa lista de apenas dos cochinos
que náufragos en la cerrazón de un camalote
quieren saber de dónde la duda que adoncela
si de boda robada a una novia o por lámpara
a punto de decir donde dormita el desdichado
que en la cópula del minotauro se desmaya y
no sabe si amazona será la que llena llega en
montura de místicas muselinas llegando a su
símil de azoramiento en aquel oscuro pistilo,
pero la noche debe ser si la negra garúa sale
con el sol caído, sin casmodia ni lorza feroz
y dime si habrá mañana después de ahora en
la rosa y en tanta la copia de buey escamado
que pregunta por la paz que no pasa puesto
que nada el mar en sus olas y en la natación
de lo respirable, de lo invencible que lo toca
algo carcome la mirada de los efímeros y en
la razón que despierta la membrana al abrir
la rugosa ranura de otro otoño que guardas
como desove donde acaba el huevo lavado
porque no hay eternidad que tenga tu edad
y como fatua tapioca que por avizorar pasa
a ser sorda en los aledaños del osco badajo
vendrán centellas parecidas a rabo de búho
que en ese festejo a la sazón del plenilunio
tapa con el zodíaco las sobras del puchero
que en su arrastre de aromarios ejercitan la
higiene de los mimos oyéndolos llegar a la
voz que llama en el llano ya tu ovillo halla
cuando la hora llega de abandonar la quilla
o apurar en lo caduco la plasta de impostor
que cambia el oro por el ojo que enamoras
con el brillo de abalorios elogiados al azar
por quien zarpan los barcos del zar un día
de tormenta en el lenguaje del que escribe
una imagen oral para nombrarla en el elán
que en la lengua pone orlas de habladurías
y hablo de aquella tan breve como una tos
en el atardecer al quitarse tal ficticia saliva
de los belfos frente a un espejo acharolado
donde vibra la blusa de ilusa al desvestirse,
ah de la mujer en su mudar de lenta caricia
la tan terca cuando se pone pies de tortuga
caminando para atrás en la orilla del tiempo
pero te apuras, pues la dicha sale a tu jardín
y ya sal de mi Botticelli, que te salgas veloz
y pon tu Venus a respirar en concha opalina
que obra el inmóvil mar con ceniza de agua
que mucho está lloviendo en los trigales de
Cádiz, que se abre otra ostra para los vivos
que allí dentro ni sueño, ni gitanos, ni cero.



Poema Inextinguibles de Delmira Agustini



¡Oh tú que duermes tan hondo
que no despiertas!

Milagrosas de vivas,
milagrosas de muertas,
y por muertas y vivas
eternamente abiertas,

alguna noche en duelo
yo encuentro tus pupilas
bajo un trapo de sombra
o una blonda de luna.

Bebo en ellas la Calma
como en una laguna.

Por hondas, por calladas,
por buenas, por tranquilas
un lecho o una tumba
parece cada una.



Poema Intima de Delia Quiñónez



No te diré
de qué fibra está formado
el corazón que me sostiene:
me será más dulce decir
que lo tengo hecho de Ti,
de tu sonrisa,
y de las penas inmensas
que me llegan contigo…



Poema Insomnio de Damaso Alonso



Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?



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