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Poema Hoja De Otoño de Harold Alvarado Tenorio



Hoja de otoño, no percibes
el saludo y el beso,
el cuerpo detenido en un lecho de aroma,
la mano y el labio en la boca,
la carne y el ojo en los ojos.

Viento de otoño vuelto hacia dentro.



Poema Dónde de Harold Alvarado Tenorio



¿Dónde posar el pie,
dónde el poema?

¿Por qué las llagas nos cubren
y el escarnio te cerca a toda hora?

Sueño del hombre y su sombra
ninguno sabe que uno es sombra de otro
nadie sabe si sueña o está muerto.



Poema Cuando Fuimos Uno Con Otro de Harold Alvarado Tenorio



Cuando fuimos uno con otro
contamos numerosas estrellas

Cuando hacíamos el amor
las noches se detenían en la nuestra

Cuando de toda palabra nos recibíamos
escribíamos un libro

Los dioses no han sido derrocados
y su poder nos asignó varios caminos

Cuando nos separamos
todo retornó al futuro y al vacío

Habíamos recobrado nuestra contingencia
y el pasado habitaba en la memoria.



Poema Café Blanche de Harold Alvarado Tenorio



Creyendo que la mejor cura contra la melancolía
eran esas superficies radiantes y abiertas
fuiste hasta las memorables ruinas
y viste la estatua de basalto
que del cuerpo de Antonio hicieron.
Grecia era el testimonio, bajo esa copiosa
y virulenta luz, de cómo solo lo externo
tiene propia existencia.
Ética y belleza
eran una y lo mismo.
Tallar el cuerpo era
tallar también el alma.
Curar el odio a si mismo
era curar la soledad.

De vuelta a casa, liberado ya del pasado,
con aquellas camisas de colores chillones,
tus negros pantalones de tres prenses,
tus zapatos puntiagudos y habaneros,
el desnudo pecho mostrando la cadena
de oro macizo y los cinco medallones
entrabas al Blanche y pasabas las noches
bebiendo cubatas y quemando porros.

Todas y todos eran tuyos.
Te enamorabas, sin duda.
Amabas tanto los ritos de la carne,
su lenguaje y sus palabras
que incluso ahora, cuando escribes,
no sientes, tampoco, interés alguno
por el «acto final».



Poema Cabaret de Harold Alvarado Tenorio



Que el poema la retrate
sólo como la viste en el tiempo
que quiso darse a tus ojos y a tu alma.

Hecha de la dura memoria de la carne,
mostraba la astucia y el candor
de quien presentía
la huella que deja otro corazón.

Así la deseabas.

Querías someterte al desdén que promete
el oro de la juventud.

Estabas dispuesto
a sufrir el rigor de sus ojos de hembra
del mejor cabaret: la vida.



Poema Bodas De Plata de Harold Alvarado Tenorio



La belleza de tu rostro
y la dulzura de tu voz bastaron
para que te amara.

Un año pasamos juntos
y luego a él regresaste.

Ahora, que de nuevo le engañas,
te duele el corazón
y ante a mí
crece tu desgracia:
has comenzado a envejecer.



Poema Taliesin de Harold Alvarado Tenorio



Yo Taliesin
vasallo de antiguos reyes
en un oscuro patio inglés
he conocido las voces
y el grito de los puñales.

Yo
Taliesin
el más alto
el más rubio.



Poema Obertura de Harold Alvarado Tenorio



Hasta aquí la música.

Sobre las fronteras rusas
las ametralladoras.

Pandilla de temerarios
Contra la Madre Patria.

Himno de Francia
Obertura Solemne de 1812.



Poema Memoria De Holanda de Harold Alvarado Tenorio



Recuerdo una mañana
cuando después del goce de soltero
caminaba en el campo
recorriendo tu cuerpo
Aquella noche,
apagada
la sed,
bebimos
vino
dulce.



Poema La Tarde Va Cayendo En Su Gris de Harold Alvarado Tenorio



La tarde va cayendo en su gris
y uno que otro disparo de fusil o revólver
recuerda que estás en tu país de muertos.

Alguien volverá a llamar esta tarde,
alguien sin esperanza.

Que la tarde muera como mueres hoy
en el silencio del primer día de un año
como tantos otros del pasado



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