poemas vida obra genaro ortega gutierrez




Poema Paisaje Para Garganta Y Cuerda de Genaro Ortega Gutiérrez



No pegas ojo,
ni te internas en galerías
de lunáticos minotauros.
La vista reposa en los planos de color
como en los descansillos de una escalera,
y se reúne, con las demás flores en el patio,
fino igual que una puntada.
Son figuras de agua
que se devanan en superficies de azogue,
hermosas, resplandecientes,
como una gata en una covachuela.
Y al fin, la voz,
dejándose envolver en la ligereza de la luz,
herencia de párpados inicuos
y brumosas noticias de última hora.



Poema Azul En El Ombligo de Genaro Ortega Gutiérrez



Pocas cosas
más elocuentes que los silencios de las gárgolas,
cuando las noticias meteorológicas
confirman una tendencia imparable
de fatuos relámpagos,
si flamean las rodillas y la lengua demanda peces,
pues no es extraño que sean
otros labios cercanos
quienes cultiven la semilla robada a la noche,
su madurez preinstalada
como voz que rebota por dentro
-aún lectora tardía-,
y sale al paso del trueno
o crece en elasticidad.
El ojo de la aguja.
La mirada de la aguja.
Los belfos del viento por las arcadas.



Poema Erupción Cutánea de Genaro Ortega Gutiérrez



Es en la pureza,
en la vecindad botánica de las palmeras enanas donde
invocas difusos conflictos con la métrica y las formas
académicamente perfectas.
En la cuerda floja del equilibrista,
donde se juegan el sueño los ángeles
disipados en humo y cenizas exteriores.
Pero sobre todo,
en la renuncia
a un lenguaje que remite al deseo de alimentarte
exclusivamente de lirismo.
Cielos
al rojo vivo,
por un territorio exento
de reproches en que los grandes astros
se han ido incorporando lenta,
muy lentamente…



Poema Vísceras Sin Sueño de Genaro Ortega Gutiérrez



Puestos a desmitificar
los elementos románticos que acompañaron
aquella pequeña historia,
deberías obligarte a vaciar de recuerdos
las calles sombreadas por la lluvia
y el cansancio.
Libre al fin
de la tarea harto fatigosa
de encajar perfectamente en los axiomas aprendidos,
sometido al número siete,
palpita muy cálido el corazón.



Poema Vida Íntima De La Pleura de Genaro Ortega Gutiérrez



Obligados a abandonar
muchos sueños ya rotos para siempre,
con rotunda claridad,
velan los ojos.
Prácticamente
sólo se ha quedado la playa con un catálogo
de aves y castillos,
por el que la lluvia estaría
encantada de ofrecer una considerable recompensa.
Por lo más hondo de su descampado tímido,
de condición angelical,
extiende su cortina el sol,
que por momentos dobla meticulosa y efímera
eternidad.



Poema Tragando Polvo de Genaro Ortega Gutiérrez



Instalado en vivencias «ex aequo»,
juras
y perjuras
no dejarte llevar por un entusiasmo
demasiado radical.
El descenso hacia los fondos del abismo arrastra
el hollín, el nácar y la blonda
de aquellos valores del pasado.
(La belleza olvidada en alguna estación).
Se sabe que el que anhela el olvido
se expone a convertir en norma
la euforia del fuego.
Y no es fácil
añadir algún resentimiento nuevo
contra el alba,
alguna utopía que excluya el parpadeo de los sueños
definitivamente rotos.
Se puede seguir fingiendo,
encerrado en el más estricto espacio pensionista.
Se pueden decir muchas cosas
para no dejar cabos sueltos.



Poema Tirón De Orejas de Genaro Ortega Gutiérrez



Poco a poco
has tenido que ceder a la tentación de los recuerdos,
a la tenue posibilidad de huir y revelarte
con alguna garantía de éxito.
Éxito
para sacudir el árbol veneciano
de la pasión que engendra la armonía,
la combinación nómada de las rosas,
la cristalización de una época;
en cierto modo,
un baile de palabras,
un juego de labios,
prácticamente nada.
Una suave y familiar hojarasca.
Un esfuerzo admirable y patético
que se resuelve en polvo.
Tú quisieras añadir a su argumento
unas gotas de láudano esportillado
y mantener siempre la misma posición
labrada en largas noches
de insomnio y cine.
(Al fin y al cabo,
los períodos azules
afloran mejor en septiembre).



Poema Talón De Aquiles de Genaro Ortega Gutiérrez



Lo escuchas desde la orilla remotísima
de la lluvia, aunque la piel
estremecida se te levanta en llanto
y las palabras danzan
en el vértigo herido de tu esqueleto.
Lo oyes con los ojos,
como algo antiguo y perenne que es,
por sí sólo,
un sistema válido de correspondencias
entre la calidez de la piedra
y la distancia del sentimiento.
Que a lo mejor son amargas circunstancias,
pero configuran una personalidad compleja.



Poema Redención De La Lengua de Genaro Ortega Gutiérrez



La rosa es real;
la rosa es el mismo ser de la sombra,
pues lo duradero es fondo,
y ese fondo que recogen los labios
es la memoria,
la figura,
las cicatrices de la rosa.
Ella
no se agota en la calidad de los vientos
que destrozan coronas: se alimenta,
insaciable, de la fragilidad que anida
en la hora augural de la nueva noche.
Y contempla.
Sobre todo, aguarda.
Porque si no, no tendría nombre
la presencia,
la distancia,
el susurro,
ni la gota que resbala por su cuello.



Poema Puntapié de Genaro Ortega Gutiérrez



Todos los indicios advierten
que la que se nos echa encima será
una tormenta terrible, resplandeciente;
una vedija de frío sin carmenar,
una cicatriz de gozo,
una red para las redes.
Sólo cuando no es posible acogerse
al sentido práctico de las flores, el aroma
declara su estirpe, y la metáfora
rellena el vacío que la lluvia ha dejado
entre las hojas.
¿De dónde quitas
y adónde pones?.
Quisieras considerar en esa perspectiva
tus camisas tendidas, su estruendo
de sonrisa blanca,
de árbol milenario, casi,
dispuesto a persuadir imágenes,
palabras,
que te unan al objeto del entusiasmo.
Tal vez, antes de tiempo,
un soplo artístico te acerque al sótano,
cloaca o cárcel
donde tienen origen los fuegos de primavera.



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