poemas vida obra g




Poema Gacela Del Recuerdo Del Amor de Federico García Lorca



No te lleves tu recuerdo.
Déjalo solo en mi pecho,

temblor de blanco cerezo
en el martirio de enero.

Me separa de los muertos
un muro de malos sueños.

Doy pena de lirio fresco
para un corazón de yeso.

Toda la noche en el huerto
mis ojos, como dos perros.

Toda la noche, corriendo
los membrillos de veneno.

Algunas veces el viento
es un tulipán de miedo,

es un tulipán enfermo,
la madrugada de invierno.

Un muro de malos sueños
me separa de los muertos.

La niebla cubre en silencio
el valle gris de tu cuerpo.

Por el arco del encuentro
la cicuta está creciendo.

Pero deja tu recuerdo
déjalo solo en mi pecho.



Poema Glosa A Lo Divino de San Juan De La Cruz



Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcança por ventura.

1
Sabor de bien que es finito
lo más que puede llegar
es cansar el apetito
y estragar el paladar
y assí por toda dulçura
nunca yo me perderé
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

2
El coraçón generoso
nunca cura de parar
donde se puede passar
sino en más dificultoso
nada le causa hartura
y sube tanto su fee
que gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

3
El que de amor adolesce
de el divino ser tocado
tiene el gusto tan trocado
que a los gustos desfallece
como el que con calentura
fastidia el manjar que ve
y apetece un no sé qué
que se halla por ventura.

4
No os maravilléis de aquesto
que el gusto se quede tal
porque es la causa del mal
ajena de todo el resto
y así toda criatura
enajenada se vee
y gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

5
Que estando la voluntad
de divinidad tocada
no puede quedar pagada
sino con divinidad
mas, por ser tal su hermosura
que sólo se vee por fee,
gústala en un no sé qué
que se halla por ventura.

6
Pues, de tal enamorado
dezidme si abréis dolor
pues que no tiene sabor
entre todo lo criado
solo sin forma y figura
sin hallar arrimo y pie
gustando allá un no sé qué
que se halla por ventura.

7
No penséis que el interior
que es de mucha más valía
halla gozo y alegría
en lo que acá da sabor
mas sobre toda hermosura
y lo que es y será y fue
gusta de allá un no sé qué
que se halla por ventura.

8
Más emplea su cuydado
quien se quiere aventajar
en lo que está por ganar
que en lo que tiene ganado
y assí, para más altura
yo siempre me inclinaré
sobre todo a un no sé qué
que se halla por ventura.

9
Por lo que por el sentido
puede acá comprehenderse
y todo lo que entenderse
aunque sea muy subido
ni por gracia y hermosura
yo nunca me perderé
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.



Poema Glosa de San Juan De La Cruz



Sin arrimo y con arrimo,
sin luz y ascuras viviendo
todo me voy consumiendo.

1
Mi alma está desassida
de toda cosa criada
y sobre sí levantada
y en una sabrosa vida
sólo en su Dios arrimada.

2
Por esso ya se dirá
la cosa que más estimo
que mi alma se vee ya
sin arrimo y con arrimo.

3
Y aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal
no es tan crecido mi mal
porque si de luz carezco
tengo vida celestial
porque el amor da tal vida
quando más ciego va siendo
que tiene al alma rendida
sin luz y ascuras viviendo.

4
Haze tal obra el amor
después que le conocí
que si ay bien o mal en mí
todo lo haze de un sabor
y al alma transforma en sí
y assí en su llama sabrosa
la qual en mí estoy sintiendo
apriessa sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo.



Poema Giralda de Gerardo Diego



Giralda en prisma puro de Sevilla,
nivelada del plomo y de la estrella,
molde en engaste azul, torre sin mella,
palma de arquitectura sin semilla.

Si su espejo la brisa enfrente brilla,
no te contemples ?ay, Narcisa?, en ella,
que no se mude esa tu piel doncella,
toda naranja al sol que se te humilla.

Al contraluz de luna limonera,
tu arista es el bisel, hoja barbera
que su más bella vertical depura.

Resbala el tacto su caricia vana.
Yo mudéjar te quiero y no cristiana.
Volumen nada más: base y altura.



Poema Globalización de Néstor Martínez



Allá lejos de tu patria
decidieron la muerte de tu raza
no vieron tus lágrimas
de impotencia centenaria
ni tu bolsillo vacío
de aspiraciones perdidas
ni la desesperanza frente a la muerte
de los niños hambrientos
ni oyeron tus ruegos
de paz y justicia
ni el protestar de tu estómago
frente a la opulencia prohibida
ni el campo arrasado
de cosechas inútiles
ni la sed abrasadora
frente a las fuentes secas
Allá lejos, con aire acondicionado,
seres extraños, de camisa blanca y corbata,
en oficinas cerradas, iluminadas,
planearon el despojo
de tu patria, tu cultura,
de tu tierra, de tus hijos,
Allá lejos
se oye el trepidar de huesos
bajar de las montañas,
salir de las ciudades,
de las selvas, de los campos,
con el rayo en la mano…



Poema Guatemala de Miguel Angel Asturias



(Cantata)
1954

¡Patria de las perfectas luces, tuya
la ingenua, agraria y melodiosa fiesta,
campos que cubren hoy brazos de cruces!

¡Patria de los perfectos lagos, altos
espejos que tu mano acerca al cielo
para que vea Dios tantos estragos!

¡Patria de los perfectos montes, cauda
de verdes curvas imantando auroras,
hoy por cárcel te dan tus horizontes!

¡Patria de los perfectos días, horas
de pájaros, de flores, de silencio
que ahora, ¡oh dolor!, son agonías!

¡Patria de los perfectos cielos, dueña
de tardes de oro y noches de luceros,
alba y poniente que hoy visten tus duelos!

¡Patria de los perfectos valles, tienden
de volcán a volcán verdes hamacas
que escuchan hoy llorar casas y calles!

¡Patria de los perfectos frutos, pulpa
de paraíso en cáscara de luces,
agridulces ahora por tus lutos!

¡Patria del armadillo y la luciérnaga
del pavoazul y el pájaro esmeralda,
por la que llora sin cesar el grillo!

¡Patria del monaguillo de los monos,
el atel colilargo, los venados,
los tapires, el pájaro amarillo

y los cenzontles reales, fuego en plumas
del colibrí ligero, juego en voces
de la protesta de tus animales!

Loros de verde que a tu oído gritan
no ser del oro verde que ambicionan
los que la libertad, Patria, te quitan.

Guacamayas que son tu plusvalía
por el plumaje de oro, cielo y sangre,
proclamándote va su gritería…

¡Patria de las perfectas aves, libre
vive el quetzal y encarcelado muere,
la vida es libertad, Patria, lo sabes!

¡Patria de los perfectos mares, tuyos
de tu profundidad y ricas costas,
más salóbregos hoy por tus pesares!

¡Patria de las perfectas mieses, antes
que tuyas, júbilo del pueblo, gente
con la que ahora en el pesar te creces!

¡Patria de los perfectos goces, hechos
de sonido, color, sabor, aroma,
que ahora para quién no son atroces!

¡Patria de las perfectas mieles, llanto
salado hoy, llanto en copa de amargura,
no la apartes de mí, no me consueles!

¡Patria de las perfectas siembras, calzan
con hambre de maíz sus pies desnudos,
los que huyen hoy, tus machos y tus hembras!



Poema Glorias Efímeras Del Artista Dramático de Melchor De Palau



e fia con l?opre eterno anche il mio amore.
M. BUONARROTTI (Son. xxxix).

ODA

De Paros en la pródiga cantera
arranca Fidias un informe bloque,
y, del cincel al choque,
va, con mano certera,
labrando blanca estatua portentosa,
en el cielo del arte estrella hermosa.

Cuando la Parca aviesa,
que en romper lo vivaz encuentra goce,
torna al artista en fúnebre pavesa,
viendo el prodigio, cesa
un momento en su bárbara porfía:
a las claras conoce
que aquel mármol su filo mellaría,
y, merced a su obra, eterna vida
el escultor recobra.

Cual de náufrago el cuerpo mutilado
que el mar depone en la arenosa playa
a saber quién fue el mísero conduce,
restos que el mar de Grecia ha vomitado,
aún hoy modelos de la ciencia gaya,
que su armónica forma reproduce,
nos revelan de Safo la existencia,
y de su amor la cálida vehemencia.

Homero vagabundo,
en la mente la luz de su mirada,
llena con su lijada
y Odisea los ámbitos del mundo;
inhumado el cantor, el orbe entero
al palpitar va repitiendo Homero.

Rivales Miguel Ángel y Bramante,
a quienes nada arredra
juntos alzan en Roma la triunfante
un poema de piedra;
y bajo de sus cúpulas y arcadas
hoy vagan sus dos sombras veneradas.

Pone Murillo entre su cielo y tierra
la atmósfera indecisa, la belleza divisa
que el alto empíreo encierra,
y, mojando en el iris los pinceles,
renombre alcanza dé moderno Apeles;
al acabar de su fecunda vida,
cual parte de su ser sus obras deja,
ni toda su materia es desprendida,
ni del todo su espíritu se aleja.

Del Quijote las varias ediciones
antiguas y modernas,
formaran a la estatua de Cervantes
pedestal de titáneas dimensiones;
de Egipto las pirámides gigantes
más altas podrán ser, no más eternas.

Haydn, Mozart, Beethoven,
vuestras célicas notas peregrinas
no temáis que los tiempos nunca os roben;
por ellas viviréis perennemente,
que cual raudas aladas golondrinas
vuelan de mente en mente
y hacen vuestro recuerdo siempre joven.

Prerrogativa inmensa del más fuerte
el Ingenio hace escarnio de la Muerte;
cual los héroes antiguos, su figura
va creciendo en la negra sepultura;
su aliento soberano
al través de los siglos se percibe;
del ágil tiempo la invisible mano
borrar cuanto produjo intenta en vano,
en fácil copia nuevo ser recibe
y el autor a sus obras sobrevive.

Si una flor ha aromado la existencia
de escultores, poetas y pintores,
con mágica influencia,
al descender a la mortuoria tumba,
le comunican su inmortal esencia;
en mármoles, en letras y en colores
le transfieren la vida de ultratumba.

Pues su belleza reflejó divina,
vivirá con Rafael la Fornarina.
De Friné la hetaira, Praxiteles
dice a los siglos la belleza suma,
con clásicos cinceles,
en su Venus saliendo de la espuma;
no es poderosa la terrible Parca
para anular el mágico amuleto:
Beatriz y Laura, de su amor objeto,
durarán cuanto el Dante y el Petrarca.

Mas ¡cuán otra la suerte del dramático artista!
Las pasiones más sórdidas traduce,
en estatua animada se convierte,
los héroes de la historia reproduce,
y, cuando el lauro popular conquista,
le torna polvo inerte
el ponzoñoso aliento de la Muerte.
¡Qué de Roscio nos queda
que a Plauto y a Terencio dio la gloria!
¡Qué sabio habrá que pueda,
por ímprobos que sean sus afanes,
revelarnos su voz, sus ademanes!
Sólo se hace memoria
de su pródiga mano y sus riquezas;
sólo mienta la historia
sus caras gastronómicas rarezas;
si Cicerón en su favor no hablara
quizá de su existencia se dudara.
¡Qué se sabe de Kean, el saltabanco,
en el papel de Shylock, tan famoso!
¡qué de Talma glorioso
que el grande Napoleón colmó de honores!
Vivieron ¡ay! la vida de las flores:
abrirse, dar recreo a los sentidos,
perfumar el ambiente,
y morir tristemente,
hoy olvidados cuanto ayer queridos;
sólo en Shakespeare se admira
el vario son de su humanada lira;
del español actor Lope de Rueda
huyó el decir, sólo la farsa queda.
¡Quién que aplauda la pléyade brillante
que Italia cariñosa nos envía,
se acuerda ni siquiera breve instante
de Módena, el insigne comediante
que lególes su sabia maestría!
Máiquez, Guzmán, Latorre,
ídolos de la hispana muchedumbre,
todos caísteis cual soberbia torre
que se rinde a su propia pesadumbre.
Cayó como la piedra en la laguna
también el gran Romea,
que del arte moderno fue la cuna;
hoy aun guardamos indecisa idea,
las edades futuras
se perderán en vagas conjeturas;
y van con lento paso caminando al ocaso
con Valero, Matilde y la Teodora,
cuya luz no extinguida,
mas vacilante ya, la patria llora,
pues comprende angustiada
que en la tragicomedia de la vida
ya representan la postrer jornada.
¡Qué resta, pues, del más egregio artista,
la muerte al ocultarlo a nuestra vista!
un epitafio en polvorienta losa
que nos dice, a lo más, «aquí reposa».

Pensad por un momento, qué amargura,
si, por ley de natura
o por humana ley siempre acatada,
al morir la criatura
arrastrara sus obras a la oscura
mansión inescrutable de la nada;
y los cuadros de Vinci, de Ticiano,
de Coello, Velázquez, Juan de Juanes;
los trazos que formó la experta mano
de los Van-Dyks, Riberas, Zurbaranes;
la Eneida, la Iliada, de Klópstock la Mesiada,
los poemas de Osián, de Palestrina
los seráficos sones, la Capilla Sixtina,
las árabes labradas construcciones,
de San Pedro la cúpula gigante,
y la Venus de Milo,
y el templo de Karnak cercano al Nilo,
y el Escorial macizo y arrogante,
con de quien los creó yertos despojos
ocultado se habrían a los ojos.

Aciaga desventura al actor acaece,
todo con él fenece,
breve pasto de hambrienta sepultura;
muere el artista al acabar el hombre
y apenas queda rastro de su nombre.

Hoy que la Ciencia lo pasado exhuma,
que los arcanos de la mar revuelve,
que segura resuelve
los más arduos problemas con la pluma,
que fija el rayo, y con audacia suma
rasga los velos en que el sol se envuelve,
¿ha de sufrir la vergonzosa mengua
de ver que ante sus ojos lo presente
se desvanece como sombra yana?
¿juzgarase impotente
para lograr que el hoy tenga un mañana?

¡Quién sabe! Ya el fotógrafo
fija las estatuarias actitudes
del dramático artista;
presto quizá el fonógrafo,
que a balbucir empieza,
recoja los acentos
de sus dulces y airados sentimientos;
quizá no tarde la incansable Ciencia
con invento asombroso
en prolongar su efímera existencia,
y aquel que de Melpómene o Talía
al culto se -consagra generoso,
si con fulgor de prepotente genio
iluminó el proscenio,
vencerá de la Muerte la porfía;
huésped eterno de futura gente,
con rasgos propios trazará su historia
y la corona ceñirá esplendente,
de inmarcesible gloria,
hoy sólo de pasada, por su frente.



Poema Geografía Amorosa de Melchor De Palau



Dos partes tiene el mundo, según cuento,
dos partes nada más;
una donde estás tú, mi dulce aliento,
otra donde no estás.



Poema Grillo Y Cuna de Matilde Alba Swann



De un bosque donde crecen
nomás
cunas, mi madre
cortó un columpio dulce,
maduro para el tiempo primero
de mi infancia.

Juntó flores de luna dormidas
en el agua, mi madre
y me las trajo,
con un azul silencio
robado de algún sueño de río
a ser mi canto.

El viento entonces iba
silbando
como un hombre
que vuelve del trabajo,
mi padre, como un ala de viento
sacudía
las ramas a su paso,
y a veces su latido temprano,
más temprano
que el bronce aún, despertaba
tañendo
campanarios.

El sol
como un abuelo de incendio
nos decía
su cuento cada día , de luz,
en la ventana,
y el techo, y las paredes, y el huerto
y la paloma y el patio,
y la mañana,cabrían en el puño dorado
de un durazno.

Mi padre
sembró grillos
de suerte en los rincones,
más pobres de la casa.

De noche nos cantaban
perdón
por todo el hambre del día
y prometían
espigas y racimos
que acaso maduraron después,
cuando fue tarde.

Así crecí, los seres
de lluvia me llevaron consigo
a todas partes
Fui lagrima en el llanto del sauce,
fui diamante
quebrado en las raíces frustradas
de algun barco.

De tarde descifraba señales en el cielo
mi madre,
por las noches,
mi padre me alcanzaba la voz
de mis abuelos, en una
remembranza ternura
con los ojos
callados,
y las manos dormidas
junto al fuego;
así crecí.



Poema Golpe Al Corazón de Marita Troiano



golpe de corazón adiamantado
pregón que rasga el celofán
contumaz eco de resentida arteria

bulle la sangre hierve
sin límite o clemencia
por el placer la pena
cautiva sangre de lujuria y réproba violencia
con la suntuosidad del gozo
con la estocada impía
con la esclavizada péndola
que mis manos agita

y erguido el golpe Brutal
Con un sentir callado de
muerte sustantiva
/dixit/Sépase del latido
irregular del corazón
pulso fatal y extravagante
Por esta vez
llamémosle EXTRASISTOLE



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