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Poema De La Musa Al Académico de Leopoldo Lugones



Señor Arcadio, hoy es la fiesta,
Es la fiesta del Carnaval.
Estalla al sol como una orquesta
Toda su cháchara jovial.

Lindos están el mar y el cielo;
Fermentan sátira y tonel;
La mosca azul detiene el vuelo
En tu saliva de hidromiel.

Traza mi castañuela intrusa
Un loco vals sobre el tapiz,
Y mi ligero pie de musa
Un arco bajo tu nariz.

Mi vino es pálido y valiente
Como un héroe, y va también,
El flaco pollo decadente
Frito en mi mágica sartén.

Mi sartén, reina de las ollas,
Porque es la luna ?gran perol?
Donde frío como cebollas
Cráneos sabios en luz de sol.

Ven, que en la danza, las parejas
Te darán sitio principal,
Porque tus plácidas orejas
Son la mitra internacional.



Poema De La Misma Señora Al Mismo En Respuesta De Otro Suyo de Leonor De Ovando



Pecho que tal concepto ha producido,
la lengua que lo ha manifestado,
la mano que escribió, me han declarado
que el dedo divinal os ha movido.

¿Cómo puediera un hombre no encendido
en el divino fuego, ni abrasado,
hacer aquel soneto celebrado,
digno de ser en almas esculpido?

Al tiempo que lo vi quedé admirada,
pensando si era cosa por ventura
en el sacro colegio fabricada.

La pura santidad allí encerrada,
el énfasis, primor de la escritura,
me hizo pensar cosa no pensada.



Poema Diálogo Perdido de Leon Felipe



(Entre Don Quijote y Sancho)

-Todos andan buscando, Sancho, una paloma por el mundo y nadie la encuentra.
-Pero , que paloma es la que buscan?
-Es una paloma blanca que lleva en el pico el ultimo rayo amoroso de luz que queda ya sobre la tierra.
-Como la golondrina de Tristán.
-Eso, como la golondrina de Tristán. Bien te acuerdas, Sancho.
Aquel cabello dorado de Isolda que dejo caer la golondrina sobre el hombro cansado del Rey era el rayo de amor que andaba buscando el hombre sobre la tierra,
pero no es esto…
hay otra definición;
te lo explicaré mejor:
esa paloma que andan buscando
es aquella que una vez se le posó en la cabeza
a un pobre Nazareno en el Jordán;
aquello sí fue un buen juego de prestidigitación:
un hombre sencillo entra a bañarse en el Jordán.
se le posa una paloma blanca sobre la cabeza
y sale de las aguas
convertido en el hijo de la Luz
en el hijo de Dios
en el hijo del Hombre
Y aquel juego se hizo sin trucos y sin trampas
por eso fue un gran milagro.
¡El Gran Milagro del Mundo!
Desde entonces
el hombre vale más…
Y desde entonces todos andan buscando esa paloma
para que se haga otra vez el Milagro…
¡Y el Hombre valga mas!



Poema Drop A Star de Leon Felipe



¿Dónde está la estrella de los Nacimientos?
La tierra, encabritada, se ha parado en el viento.
Y no ven los ojos de los marineros.
Aquel pez ?¡seguidle!?
se lleva, danzando,
la estrella polar.

El mundo es una slot-machine,
con una ranura en la frente del cielo,
sobre la cabecera del mar.
(Se ha parado la máquina,
se ha acabado la cuerda.)
El mundo es algo que funciona
como el piano mecánico de un bar.
(Se ha acabado la cuerda,
se ha parado la máquina…)
Marinero,
tú tienes una estrella en el bolsillo…
¡Drop a star!
Enciende con tu mano la nueva música del mundo,
la canción marinera del mañana,
el himno venidero de los hombres…
¡Drop a star!
Echa a andar otra vez este barco varado, marinero.
Tú tienes una estrella en el bolsillo….
una estrella nueva de palacio, de fósforo y de imán.



Poema Dame Tu Oscura Hostia de Leon Felipe



No te apiades de mí, luz cenicienta.
Dame tu oscura hostia, tu último pan…
Un sueño sin retorno y sin recuerdo.
Déjame hundirme en ese pozo negro,
más abajo del limo y de la larva…
Donde la vida es un fantasma verde
que nadie vio jamás.



Poema Doble Canción de Leon De Greiff



I
Tengo una sed de vinos capitosos
-venusino furor, pugnas salaces,
ojos enloquecidos por el éxtasis,
bocas ebrias, frenéticos enlaces-.

Tú, Dinarzada, tú, fogosa mía,
tú, Melusina, vid de mis deseos:

¡dóname tu lagar tibio y recóndito!
quiero oprimir tus uvas!

Y tus vinos
exprimir!
-fulgurante filtro cálido
para mi sed de zumos citereos!

II
Tengo una sed de búdicos nirvanas
-xahareño no oír, callada acidia,
ojos enceguecidos por el éxtasis,
espiritual ardor, psíquica lidia-.

Tú, viaje azul, deliquio, noche intacta,
música…, oh tú, mi inasequible dueño:

¡llévame a tus refugios ataráxicos!
quiero tañer tus fibras!

y el prodigio
de tu entraña exprimir!
-don inefable
para mi sed de fugas y de ensueño.



Poema Divagación Nocturna de Leon De Greiff



Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar…

En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear,
tu voz que me dice muy paso
que no me quieres olvidar…

En el silencio de mis noches,
-como la luna sobre el mar-
riela en mi alma tu recuerdo…

Veo el undívago vibrar
de las estrellas, en tus ojos…

Me embriaga el cálido aromar
de tu melena tenebrosa…
Tu frente, -un milagro lunar-
trasluce los puros anhelos
de tu querer, de tu ensoñar.

Se van mis horas solitarias
tras tu recuerdo, en un girar
de sueño y sueños ilusos…
(No los podremos realizar?…)

Melancólico ensueño ilusorio
que justifica el vegetar
del ánima mía soberbia,
de mi espíritu singular…
Melancólico ensueño ilusorio…
(no lo podremos realizar…?)

Riela en mi alma tu recuerdo…
Siento en mi boca palpitar
el beso trémulo y perenne
con que nos hemos de besar…
miro en tus ojos de misterio
-como si fueran a llorar…-
todo el poema de la vida
que no pudimos realizar…
En tu nocturna cabellera
-nardos y lirios y azahar-
aspiro todos los perfumes
con que quisiera aletargar
mi quimérica pantomima
de soñar y soñar y soñar!
Está en tu grácil cuerpo fino
toda la euritmia del rimar…
Son tus manos palidecidad
-parece que fuera a nevar…-,
tus manos, lánguidas y breves,
pareja de lirios sin par!
Tus manos, que bendijeron
con su perdón, mi divagar
por arduos caminos oscuros
y muelles sendas del pescar…

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar…
En el silencio de mis noches
oigo tu voz aletear…,
tu voz, que me dice muy paso
que no me quieren olvidar!

Siento en mi frente ensombrecida
tus manos cándidas posar…
Siento en mi ardida frente gélida
el balsámico palpitar
de tus labios, que borran culpas
y que me quieren perdonar…

¡Melancólico ensueño ilusorio
de mi incoherente divagar!
Fantasía disparatada
de mi espíritu singular!
Delirio ingenuo que se trueca
-irónico y duro- en pesar…
¡Melancólico ensueño ilusorio
que no podremos realizar…!

Riela en mi alma tu recuerdo
como la luna sobre el mar…!



Poema Dolor Nocturno de Lauren Mendinueta



En rouvant mes yeux pleins de flamme
J´ai vu l´horreur de mon taudis

Charles Baudelaire

Hay dolores que no llevan a la tumba.
El reconocimiento de nuestro lugar
en la historia
Y la injusticia que nos corresponde
para completarla.
Las voces de auxilio
que se incrustaron
en nuestras espaldas
y sin saber ignoramos durante años.
La comprensión del tiempo
manifestación imperfecta
de la perfecta relatividad.
Algunos gritos que hieren la memoria
y los llantos continuados desde la infancia.
La muñeca que atravesó el puñal.
El amigo mutilado y feliz.
Los pasos de los miserables
que creyéndose redimidos
inmolaron al cordero.
Y un dolor
Un dolor al cual no podemos
escapar
el más hondo
el más turbio de todos
ese de sabernos



Poema Declaración De Amor de Lauren Mendinueta



para Alan Mills

En medio de alegres reuniones
el mundo, más modesto,
es apenas real.
Auxiliar de la gracia divina
allí, en pie, estás, existes.
Entras y como la vara
que cruza el agua
pareces doblegarte. De lo real,
ilusión.
Me desconciertas en la parte de mí
que confía en el cálculo.
El atractivo de dos cerebros
que operan el línea recta:
La distancia no los aleja,
los mide.
Irse,
Saberse,
Acompañarse.
Saberse de la misma indisoluble materia.
Acompañarse como los ojos en la cara
imposibilitados para las reuniones.
Creer.



Poema Deseo de Laura Victoria



Sobre la tibia arena de la playa
tu amante cita con placer espero;
el sol retuesta mis desnudos hombros
y entre mi falda juguetea el viento.

Ya con salobres aguas cristalinas
el mar de añil acarició mi cuerpo;
llevo en los labios un coral partido
y una concha prendida en los cabellos.

Las esmeraldas de mis ojos tristes
aguardan tus pupilas de bohemio,
y mis manos germinan las caricias
que brotan al contacto de tus dedos.

Ven, ya se abren cual rojos amarantos
los capullos en flor de mis deseos,
y entre mis labios trémulos se enciende
la loca llamarada de mis besos.



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