poemas vida obra b

Poema Barro Primordial de Alfredo Lavergne



Valparaíso espera
Amarrado a la ilusión de la lluvia
Y a la greda que lavará su contaminación.
Si una vez más aprendí
En Sololá En Misiones En Cienfuegos En La Paz
Fue luchando contra mi memoria.
Si no te leo en Montreal es porque duele
Si te leo es porque te sospecho de desafecto
Es porque ya demasiadas veces he improvisado
Es porque resisto a una nueva integración social
Es porque eres los cosquilleos de mi próxima evasión
Y no eres tú
Quien convierte mi exilio en este otro exilio.



Poema Biografía de Alfonso Quijada Urias



De tanto evocar el pasado perdiste el presente.
El que se fue, fue alguien.
Nadie el que regresó.
Nada te pertenece. Nada te ata.
¿Quién habrá de devolverte lo perdido?
A la zozobra tienes por identidad.
Sobreviviente de una patria extinta, eres de los
que vuelven rindiendo testimonio del fracaso,
del que estuvo por último al comienzo de todo.



Poema Barrunto De Mi Muerte de Alfonso Orantes



A Paco Figueroa

Errante, sin moverme, en mi desierto
le hallé sin encontrarle. Su presencia
es el propio trasunto de la ausencia
envuelta en las verdades de lo incierto.

Pasa quedando. Cierra y deja abierto.
Es el solo poder de la impotencia
y su existir, la pura inexistencia
en la perpetuidad de lo ya muerto.

Vino en mi sin buscarme, y sin tenerle,
la llevo en mí visible y escondida
y estoy viéndole siempre aunque sin verle

que en este mi infortunio está mi suerte:
pues llevando mi muerte entre mi vida,
es inmortal la vida de mi muerte.

San Salvador. 1942



Poema Buscaremos A Los Dioses de Alfonso Calderon



Tú que sabes del tibio acento de las plumas
y del calor infinito escondido en la nieve
trata de penetrar en este vago porvenir de sueños
en prodigio de savia o rosa adolescente.

Recuerda que aún debajo del laurel
está la axila resplandeciente de un cuerpo lejano;
y encima del labio hay un sonido eterno
a muerte o esperanza calcinada.

Y recuerda finalmente que un día prometidos a la sombra
buscaremos juntos la comarca del silencio
y entraremos puros como pájaros sin límite
a contemplar la mirada altiva de los dioses.



Poema Bailemos En Baronnies de René Char



Vestida con falda de olivo

la Enamorada

había dicho:

Cree en mi muy infantil fidelidad.

Y desde entonces,

un valle abierto

una cuesta que brilla

un sendero de alianza

han invadido la ciudad

donde el libre dolor se halla bajo las aguas vivas

Versión de Jorge Riechmann



Poema Bajo Palabra de René Char



Hay llamas
Más vistosas que las manos que hacen rodar las pesadillas
Sobre la memoria

Se llega al sol por encantamiento
El amor tiene un acentuado sabor a vidrio
Es el coral que surge del mar
Es el perfume desaparecido que vuelve al bosque

Es la transparencia que paga su deuda
Es siempre esa cabeza
De labios deliciosamente entreabiertos
De este lado del muro
Y del otro lado quizás en la punta de una pica

Ralentir traveaux

Versión de Aldo Pellegrini



Poema Buenos Días, Gabriel de Mario Benedetti



Tres poetas en uno / semillero
de tantos más / tu ánima insumisa
se topó con la muerte y su pesquisa
y la puso a cuidar tu invernadero
especialista en empezar de cero
detonaste la bomba de la risa
sin dios sin espejismos y sin prisa
perro viejo / filósofo / ingeniero
fiel a tu gente / a amparo / ya ti mismo
a pesar de tus ráfagas de triste
te encaraste jovial con el abismo
hombre en medio del mundo y hombre a solas
junto al mar fuiste humilde y escribiste
simplemente / las olas son las olas.



Poema Botella Al Mar de Mario Benedetti



Pongo estos seis versos en mi botella al mar
con el secreto designio de que algún día
llegue a una playa casi desierta
y un niño la encuentre y la destape
y en lugar de versos extraiga piedritas
y socorros y alertas y caracoles.



Poema Bienvenida de René Char



¡Ojalá vuelvas a tu desorden, y el mundo al suyo. La asimetría
es juventud. No se mantiene el orden más que el tiempo que se tarda
en odiar su carácter de mal. Entonces se avivará en ti el deseo del porvenir, y cada peldaño de tu escalera desocupada y todos los rasgos inhibidos de tu vuelo te llevarán, te elevarán con un mismo sentimiento gozoso. Hijo de la oda ferviente, abjurarás del gigantesco enmohecimiento. Los solsticios cuajan el dolor difuso en una dura joya adamantina. El infierno a su medida que se habían esculpido los limadores de metales volverá a bajar vencido a su abismo. Delante del olvido nuevo, la única nube en el cielo será el sol.
Mintamos esperanzados a quienes nos mienten: que la inmortalidad inscrita sea a la vez la piedra y la lección.

Versión de Jorge Riechmann



Poema Bebedora de René Char



Por qué seguir entregando las palabras del propio porvenir
ahora que toda palabra hacia lo alto es boca ladradora de
cohete, ahora que el corazón de cuanto respira es caída
hedionda?
Para que puedas exclamar en un soplo: «¿De dónde
vienes, bebedora, hermana con las uñas quemadas? ¿ Ya quién
satisfaces? Nunca hallaste albergue entre tus espigas. Mi guadaña
lo jura. No te denunciaré, yo te precedo.»

Versión de Jorge Riechmann



« Página anterior | Página siguiente »


Políticas de Privacidad