poemas vida obra b

Poema Balada de Concha Méndez



Agua pura corría
por el piano.
Dulcemente salía
del cauce de sus manos.

La nostalgia dormía.
Y dormía el Ocaso.
La Música bebía
el agua de su vaso.



Poema Balada De Mignon de Johann Wolfgang Von Goethe



¿Conoces tú la tierra que al azahar perfuma
do en verde oscuro brillan naranjas de oro y miel,
donde no empaña el cielo caliginosa bruma
y entrelazados crecen el mirto y el laurel?
¿No la conoces? dime.
Es allí, es allí
donde anhelo ir contigo
a vivir junto a ti.

¿Conoces tú el palacio que un rey pomposo habita,
con pórtico y salones que alumbra tanta luz?
Y príncipes de mármol, que al verme: «¡Pobrecita!
diránme; ¿qué te has hecho? ¿de dónde vienes tú?»
Es allí, es allí
do quiero estar contigo
y vivir junto a ti.

¿Conoces tú aquel monte que une al abismo un puente,
que escalan las acémilas en lenta procesión,
donde retumba el trueno e hidrópico el torrente
se precipita altísimo con resonante son?
¿Conóceslo, oh maestro?
Por ahí, por ahí
anhelo irme contigo
a vivir junto a ti.

Versión de Rafael Pombo



Poema Búscame de Claudia Casal Toledo



Búscame allí
donde baten los misterios,
donde anida el corazón de los poetas.
Búscame
en los poros de tu cuerpo,
en los pliegues más profundos de tu piel,
allí donde he muerto y renacido tantas veces.
Búscame además
donde menos se te ocurra,
en portales,
cementerios,
espacios inherentes de las sombras,
en cada niño que pierde su cometa.
Búscame
(repito)
búscame en tu sexo,
donde retozo los caudales exhumados,
donde vivo a la locura de los gritos.
Búscame
¡Sí!
Búscame
si no en misterios,
portales,
cementerios,
si ni siquiera me descubres en tu sexo,
búscame en ti
y entonces sí
sabrás donde encontrarme.



Poema Barajando Recuerdos de Claribel Alegria



Barajando recuerdos
me encontré con el tuyo.
No dolía.
Lo saqué de su estuche,
sacudí sus raíces
en el viento,
lo puse a contraluz:
Era un cristal pulido
reflejando peces de colores,
una flor sin espinas
que no ardía.
Lo arrojé contra el muro
y sonó la sirena de mi alarma.
¿Quién apagó su lumbre?
¿Quién le quitó su filo
a mi recuerdo-lanza
que yo amaba?



Poema Barquitos De Papel de Cira Andres



Mi madre hace barquitos de papel
y me recuerda que de niña
los poníamos sobre la zanja para verlos perderse.

Mientras dobla los papeles me comenta
«parecen de verdad»
y los va colocando en las aguas
¿tranquilas, tumultuosas?
de la repisa
donde el polvo a su voz
resplandece.



Poema Blancura De La Esposa de César Brañas



Límite de jazmín y nieve intacta,
aurora boreal, país de nardo,
témpano de azucenas, rosa exacta,
vellón de azúcar, cristalino dardo…

Velamen de la nube fugitiva
y fuga de relámpago y de espuma,
en el aire de luna pensativa,
muerta de plata en ataúd de bruma.

¿Muerta? No. Viva y en perenne llama
de cisne, en puro arranque de gaviota,
en impecable estrella de diamante.

Magnolia tu cintura que se inflama
y diamela tus senos de que brota
en vía láctea el don santificante.



Poema Bodas De Cristal de Cecilia Bustamante



Es extraño
que te conmueva años después ?
imágenes en la tarde y las palomas
en la Plaza Cataluña. Palomas grises
en una técnica olvidada
es extraño
que sientas así, como si hubiera vivido
yo algo en esos años pasados. Nada más
un fantasma aprisionado por un truco
del disparador.
Es extraño
que me recuerdes.
Aprendí de mis hijos
para la compañía humana y difícil,
difícil, incoherente y más.
Parezco
estirar la mano hacia urbana avecita,
no puedo negar mi echarpe de gasa,
aquel abrigo de Oeschle. Es más bien
una tarde de Lima.

Crucé
los portales en la Plaza de Armas.
tenía la piel muy suave, vestidito discreto
para el mediocre clima de Lima. Una boquilla
de marfil que había comprado en el Barrio Chino.
Recuerdos
inofensivos. Los inviernos de Lima.
abrigo poco grueso para el clima de Pittsburgh,
para la nieve de Nueva Inglaterra.
Esas ciudades no son como Lima
ni soy yo
en esa foto que registra la huella
detrás del anteojo, otra en el antebrazo derecho
debajo de la tela gruesa de mi abrigo azul.
Mantenía distancia, la línea recta hacia mí.
Viví
Me dices en la calle Londres, también en Urgel,
Plaza Calvo Sotelo. No tuve nada que ver.
No me orientaba, cardinalmente hablando,
no entendía los nombres de ciudades a que fuiste.
Palabras
eran. Poesía. Las escuchaba con rencor.
Barcelona es
un dormitorio largo, pared cubierta por cortinas nylon,
ropas dobladas, sábanas inmensas, limpios pañales
en el agua fría del invierno. Reducidas presas
para fabricar algún menú.
Cansancio,
hemorragias, fiebre, amenaza antigua de la TBC.
Suturas en las manos, manchas que perturban
para siempre el color transparente del pasado.
recuerdo haber dejado el abrigo en la tienda de viejo.
Abandonarlo
para otra más pobre que yo. Alli estaban
unas bellotas presas en el frasco sellado,
quietas, cálidas, inmóviles. Les dediqué
un poema,
llené de palabras el misterioso espacio
que resguardaba el cristal.



Poema Bajo Amorosa Sombra de Carmen Villoro



Cúrame con tus manos,
toca de mí el olvido
que se fue acomodando entre los pliegues.
No venga la tormenta a amordazar mis sueños,
sólo esta lluvia suave, vespertina
despierte en mí los pétalos dormidos.
Desnúdame en silencio,
hoja por hoja
hasta dejar al descubierto el punto
del estremecimiento.
No debe haber estrépitos
que vulneren la calma de mi piel
tendida para ti como un estanque
en donde sólo el toque de tus labios
perturba la quietud.
No quiero los platillos
festejando con notas deslumbrantes
la pasión de los cuerpos,
ni los timbales ebrios
apurando la noche;
sólo la melodía de una flauta
tenue pero sinuosa
que adormezca con ritmo acompasado
estos miedos que vas quitando al paso.
Disuelve con tus dedos
el dolor y sus máculas guardadas
en rincones ocultos;
que se adelgace el tiempo
con tu humedad benigna
hasta llegar al límite de lo que no ha sufrido
magulladura alguna.
Devuélvele la paz a mis palabras
deseosas de ser playas
donde arriben tus barcas sigilosas.
Este amor en penumbra
aluza más que el sol
la gruta en que se había escondido
una parte de mí,
tal vez la más secreta.
Acerca con prudencia
toda tu voz, tus años, tu tibieza
y cuídame despacio
como una flor quebrada
que revive por fin
bajo amorosa sombra.



Poema Bodegón de Carmen Pallares



A Toni Quintana
y
a María Argyriou

En el espejo
los bordados, las sillas,
la inútil chimenea, las naranjas
amarilleando, Ja camomila,
el libro. En la hipérbole del espejo
el extraviado, ella, los dos
marinos, la anciana, Pinemía, el gran gato.
Todo: la miel, el pan y la pimienta,
las baldosas etílicas, los cuchillos, la tarde
que se viene; el espejo así inmovilizado
por la vida y sus innumerables
puntos de fuga, espontáneamente
dispuesto por la mano
meticulosa de la belleza.
Y los aromas, y los rumores
mórbidos.



Poema Bares de Carmen Olle



Vivir es alegre -los he oído reír cada vez
más fuerte -y seguían cada vez más alegres-
la noche se apiada de mí porque no siento
vergüenza.
Y una más pide el más ronco -que traga sin ser
procaz- porque es suave y delicado- adora la
botella como una nalga de mujer-
a grandes sorbos.
Aquél sí es de los peligrosos: roba mata miente
y es astuto- pero cuando pasa próximo a mi mesa
sus grandes ojos de arañas sedosas se deslizan
como un tigre en mi regazo- Por fin siento
que he viajado-



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